XXXVII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE 2024 Saltar al contenido

Poemas de Cristian Esteban Mitelman

domingo 21 de abril de 2024
¡Comparte esto en tus redes sociales!

Libro de los treinta nombres sagrados

Señor de los huesos molidos
que duermes el solsticio de la tierra
en laberintos de raíces sin consuelo.
Ojo de la espiga que renace.

El cuadrante de los templos
se ha iluminado como un bronce.
Navegas en las esferas del mediodía,
inmutable en tu cambio permanente.

 

De ti mismo nacido,
creador del pasado
cuando el pasado no existía;
hijo de tu propia voz.

La comba planetaria del cielo
se arquea sobre nuestro ojo:
tu rostro es invisible
y el Ojo no deja de buscarlo.

En las escamas de los grandes peces
reverbera el fuego de tu origen;
aguas abisales te esconden,
Señor de todos los abismos.
Triturado. Trigo. Tristeza.
Tres veces muerto,
tres veces renacido.
Germen nutricio.

 

El que levanta los rostros
de la inmundicia de la carne muerta.
El que purifica con su fuego
la doble envoltura del alma.

 

Tu barca es un incendio en la tarde
y hasta el pasto se inclina cuando bogas
en el mar de la diosa combada.
Eslabón primero en la cadena de los mundos.

 

En tu cenit miras los cadáveres
y entre ellos, pródigo de luz,
ves el mío junto al de cientos.
Tómalo. No lo dejes vencido en la llanura.

El señor del pantano se ríe
en medio de sapos y culebras.
Gran dios de los gusanos, retrocede.
Mi alma no toca tu alimento.

 

Poderoso chacal, llegas al tuétano.
Limpias la carne para que no sea el vermes.
Hermoso chacal, devora mis restos
y que el fuego me convierta en ceniza.

 

Los rayos de una rueda en movimiento
que unen su reverbero de luz quieta;
las huellas que amonedan nuestros ojos
cuando el pájaro fluye en la distancia.

 

La belleza fugitiva de los charcos
que el río dejó cuando vuelve al cauce…
Charcos donde Sirio se duplica
bajo el convexo vientre de la diosa.

 

Escarabajo macho, cuerno que avanza
para vencer la sombra estéril.
Escarabajo o diadema oculta
que une lo alto y lo bajo.

Una leve pavesa que vuela en el viento,
el lejano chisporroteo de un fuego
más allá de nuestra vista.
La pequeña chispa que inicia el Fuego.

 

Cuerpo de cálamo, poderoso de la Letra
y el Número. Luz del papiro,
fecundo en el tejido de palabras,
creador del Verbo y de su imagen.

 

Como el diamante de luz
en la escama plateada de los peces;
como el vuelo de la grulla
que intuye la brisa solar en el retorno.

 

En el campo de las juncias sentir tu aroma.
En la senda del río pensar tu rostro.
En el velo de la noche saber que el ojo
aunque mienta, ya intuye la Forma.

 

En el feroz brillo de la arena
el dios hermano enfebrece la mirada
y te aguarda para el rito del despojo.
Tu cuerpo se dispersa entre los astros.

 

¿Pero acaso como dicen los de la sombra
eres tu propio hermano y tu propia destrucción?
¿Mora en tu barca el naufragio y la muerte?
¿La luz esconde abismos de amargura?
¿Y entonces la hermana-esposa,
de quién recolecta el cuerpo desmembrado
a través de la singladura nocturna
en el cóncavo recinto de los muertos?

El que escribe en el papiro del mundo
y su letra, tallada en la piel escamosa
del cocodrilo, abre los abismos
en que los hermanos luchan a muerte.

 

El que escribe en las aguas canópicas
y al hombre le recuerda el Océano esencial
del que brotan los dioses y planetas
que circundan la noche en remolino.

 

El que escribe los destinos de cada rostro
y luego lee tu existencia
en la sala del Juicio, donde el Cosmos
dirá la forma de la Justicia.

 

El que ha inventado los grafos
para que las manos tracen lo que el Ojo
ha visto en el otro tejido
hecho de vientos y limo y equinoccios.

 

Donde el hierro corta. Donde nace
la mustia franja del desierto.
Donde la fiebre hunde sus astillas
y el aire es remolino de amargura.

 

El que esconde los cuerpos en la fosa;
el que ríe cuando la pesadilla
se vuelca en el ojo del durmiente;
el que toca tu puerta y es lo oscuro.

 

En la danza del murciélago vive.
En el cráneo donde el escarabajo
talla su templo de silencios.
En el hueco de las costillas nos respira.

 

Una guerra permanente se intersecta
en aquel punto del cielo
donde la noche y el día son caudillos
que rotan su campo de batalla.

 

*

 

Conozca el muerto todos los nombres.
Invoque las potencias que se arquean
en la íntima cavidad de los sonidos.
En su boca vibre la llave de los mundos.

 

Cabalistas

Es ese momento en que la paloma
sobrevuela el final de la tarde
junto al campanario;
es ese momento donde los vitrales
fluyen las últimas filacterias de luz.
¡Cábala de los vidrios!
Somos dos iniciados
que buscan la letra oculta
en el idioma del azul,
………………………………….del rojo,
………………………………………………..del amarillo.
¿Quién nos descifrará la trama
de estos silencios duplicados?

 

Tras cerrar la Bhagavad Gita

Cuando en la tormenta perciba
las tres luces del sol,
y en las túnicas del mediodía
descifre las declinaciones de la noche;
cuando en la elegía del agua
vea la mineral quietud de los riscos,
y en los riscos entienda un devenir de espuma;
cuando el fuego me enseñe que es rama
y en toda rama toque las aristas del fuego;
cuando no haya vientos que me inquieten
porque en el viento alcance la inmovilidad;
cuando ya no tema el dolor de ser en el mundo
y los goces me sean indiferentes como cristales sin pulir;
habré llegado entonces a la cima profunda…
Habré llegado a lo más hondo de cuanto existe,
e iguales serán para mí lo alto y lo bajo,
……………………………………..lo que va y lo que vuelve,
…………………………………………………lo que he tenido y he perdido.
Pero soy hombre que aún no se vence.
Debo seguir el sendero…

Cristian Esteban Mitelman
Últimas entradas de Cristian Esteban Mitelman (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio