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Poemas químicos, de Johnny Gavlovski E.
(selección)

viernes 25 de octubre de 2024
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“Poemas químicos”, de Johnny Gavlovski E.

Poemas químicos
Johnny Gavlovski E.
Poesía
Editorial Diosa Blanca
Caracas (Venezuela), 2024
ISBN: 978-980-18-3944-6
86 páginas

Declaración

Me gusta leer poesía con los niños,
los locos
los analfabetos.
Me gusta escuchar poesía de boca de los inéditos,
los inseguros,
los que no saben “que-es-eso”
Me gusta leer poesía con mis colegas actores
son niños, son locos,
juegan
están vivos.
Me gusta escuchar poesía
de boca de quienes no saben
.........................................que son poetas.
Detesto escuchar poesía en medio de los cenáculos,
en el festín de los caníbales.
Detesto escuchar poesía
en boca de aquellos
que cargan sus plumas con la sangre del poeta.
Detesto escuchar poesía
de quienes deambulan como zombis
en el desierto de la auto conmiseración,
ofrecen trampas de oasis
a un séquito
oídos hambrientos de mañana.

 

Lee también en Letralia: reseña de Poemas químicos, de Johnny Gavlovski E., por Alberto Hernández.

El paisaje: los días oscuros
I

5 de marzo

Extraña calma
Extraño silencio
aturde

Párpados temblorosos
Guerrero dormido
sueña
bombas
tareas pendientes
ansia de amor
incertidumbre

Futuro

Pasos calculados en el Hades
maquinando
saboreando sangre
hijos de Cronos

Aturde

 

El ojo del huracán
Con la frente en alto

Termino de dar clase. No sé cómo. Debo retirarme. Los alumnos bromean con mi palidez. Prometo ir a la playa. Camino a reportar mi partida. Ausencia por debilidad. ¿Cómo se dice eso? Por sentir que no puedo sostener mi cuerpo, ni siquiera con las heridas que forjaron mi espíritu guerrero, ni con el empuje de mi madre, cargando la calle bajo el sol del mediodía, tomándome por los hombros de niño y repitiéndome “con la frente en alto, siempre con la frente en alto”. Lo intento, juro que lo intento, pero algo se me escapa en este cuerpo hinchado, dolido. Papá ¿dónde estás? Tu vejez no me permite contarte. Necesito tu boina negra de partisano para cargar este cuerpo el mío y llevarlo a un espacio de paz en un claro de bosque donde poder recuperarme un alumno me tropieza me apoyo en la pared papá la meditación el legado de valor los gritos de los alumnos saliendo de los salones de clase no queda lejos voy llegando con la frente en alto el retumbar de pasos la vista se borra veo que vienen contra mí los esquivo la resequedad de mis labios los pasillos que no se terminan sé que sólo es cuestión de llegar al carro enfilarme a casa ahí está la puerta de la oficina caigo ¿qué te pasa? alguien dice “no seas dramático” alguien que no me quiere bien lo sé no le voy a hacer caso alguien pasa me mira Sigues en el piso levántate ayúdame voltea la cara sigue logro abrir la puerta Pura me mira ella puede ayudarme lo se lo hará la veo acercarse Pura me ayuda a levantarme Pura llama a un taxi la oigo júrame que vas al médico me dice juramevasaunmédicolaoigojúramevasaunmédicojuramevasaunmédicolaoigojúramevasaunmédicojuramevasaunmédicolaoigojúramevasaunmédico

 

Noches de pasaje – 3 de abril de 2015
IX

Diagnóstico
no hay respuesta
como carta sin remitente
sonido hueco

Diagnóstico
una interrogante
dos interrogantes
tres interrogantes

Mi cuerpo grita

Nadie entiende su lenguaje
nadie descifra el alfabeto

Abren mi cuello
sacan ganglios
............sangre
escriben el dolor con cicatrices

Sacan dudas, insomnios, recuerdos, temores, desconsuelos,
esperanzas, rencores, perdones

Mi cuerpo grita
nadie entiende su lenguaje

 

El viaje alquímico: Iter doloris
III

Nigredo
en la noche más oscura
la senda de la gota roja
se disuelve en mis venas
en la nave de este cuerpo

Mi cuerpo

Háblame sacerdotisa
conduce al pasajero de la noche
al paisaje de albedo


mi guía
háblame para aferrarme al sonido
yo seguiré tu voz
desde el cáliz
nuestro Atanor

 

A ti, sólo a ti; sobre las 3 am (recuerdos desde el 10 de abril, 2015)
V

Tres de la madrugada
como todas las noches

Abriendo los ojos al unísono

Vuelo sideral
momento del descenso
a ese cuerpo tuyo
tan mío
a este cuerpo mío
tan tuyo

A este silencio
a esta cama
a estas lágrimas
escondidas en espejos indescifrables
en la vela que se apaga
en la hora del reloj

Tres horas antes del amanecer

 

La cena familiar
III

Sólo te ruego: no arrulles a tus hijos con el canto de la amnesia, creyendo librarlos del dolor.

En esta noche, tan diferente a todas las demás, te pido no arrulles a tus hijos con el canto de la amnesia.

Arrúllalos con un cuento que no olviden jamás. Nadie sabrá que fue mi historia.

Nadie.

Excepto nosotros.

 

Post data: noches de pasaje
I

Y a sabiendas de la hora, sólo ellos, los inconfesos, los insomnes, leerán esta nota. Palabras, dagas en mi garganta que golpean, desgarran cualquier sonido que devele este secreto. Los cuentos de niños se dicen.

Los adultos recitan —sin saberlo— su historia, sus silencios.
Recitan arrepentimientos, dolores y caricias.

Sí... caricias.

Si usted desea leer el libro Poemas químicos, de Johnny Gavlovski E., por favor escriba a ventas@editorialdiosablanca.com. Disponible en versiones Kindle, PDF y envíos en tapa blanda. En Caracas hay servicio de delivery.
Johnny Gavlovski E.
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