Long Island, New York
Noviembre y sus inviernos
todo igual
el silencio de siempre
estás llena de luces
y viene desde lejos el polvo
recuerdo entre tus tardes mi inocencia afectiva
los secretos confiados
los temores
las ansias
y tu “ya pasará
son cosas de muchachos”
verde bulla de niños que no saben de tumbas
la lámpara y los muebles
el sillón y los perros
esperan todavía ese amor que bendice
desde aquella mañana de pañuelos al sol
tan cerca de mis manos
tan fuera de mi mundo
noviembre y sus inviernos
tú tan blanca
como si despertaras
Como los unicornios
a Blanca Varela
llegaste alguna vez desde un lugar sin nombre
a anidar en mis manos
tu memoria de luces y viernes en la mesa
como lluvia de bendición y duelo
a mitad de la herida
mis padres ya sin sol son desde entonces
inocentes fantasmas que no asustan
y caminé regresos imposibles
se llenaron de barro mis zapatos
y de frío y nieve
como los unicornios y sus puertas cerradas
algo viene de lejos a clavarse en mis ojos
algo pasa entre aromas
de pestañas y bucles tengo restos
de “vaya usted con Dios”
pero no llame
las voces de dos vientos hoy se callan
y entre buenos deseos y pesebres
no hay pan para la ausencia
llegaste alguna vez desde un lugar sin nombre
a poblar mis eneros
Treinta y dos claves
tantas veces andando con la esperanza a cuestas
con esos “algún día”
“cuando todo”
tan nuestros
sin nadie que nos quite
la cómplice ternura del amor escondido
tú
con tu sabor a pan en cada beso
con tus treinta y dos claves
yo naciendo en las noches
en todos los rincones de tu vientre
hoy te pienso
en tu piyama roja como el dolor
en la silla de más
en los anillos
y quisiera jugar con tus manos tan claras
y volver a esas tardes de esplendor en la sombra
pero todo está solo
tú te me has vuelto ya un pozo hondo
Día siete
a Justin Jacobson
tú
dondequiera que estés
descansa en paz
por lo menos
Justin
ahora puedes hacerlo
eres el rey azul de tus pastillas
la muerte es algo más que una oración
y vas ya muy liviano
como se van los solos
tú
Justin
sigue siendo el mismo gordo feliz de siempre
sólo canta un poquito más alto
y sé puntual
allá también te espera un nuevo día
Marzo dieciséis
banderas tambores y recuerdos de una tarde lejana
muy al sur de la vida
una madre un hermano y un hijo
todo está en la maleta
a lo lejos los buitres
y en el norte la muerte
con los brazos abiertos
Otro sueño de marzo
una oruga se convierte lentamente en mariposa
y poco antes de que aquí caiga la noche
empiezan a vivir cien mil gusanos
en lo que alguna vez fue un hombre solo
que partió a caminar lleno de fe
y en medio del desierto
se echó a toser un poco y a soñar
con un día feliz
y una preciosa noche iluminada
Mañana muy temprano
mañana habrá una fiesta
el quinto mandamiento será lluvia de ese Dios con nosotros prometido
y un disparo de rosas
regresará a los hijos que se fueron
todos seremos libres
mañana muy temprano
volverán los muertos de la ira
pararán los relojes
y tomaremos leche
y comeremos pan
mañana muy temprano no habrá muerte
la vida nacerá en un poema
y el cielo será azul
como al principio
Altares y zapatos
la esperanza tiene su propia silla
en los zapatos viejos esperando
los pasos circulares del ilustre
en el altar del Cristo para nadie
en la mesa sin sol y sin memoria
en los gritos de voces que no llegan
la soledad es algo que no muere
traigo un canto de amor
la vida se impondrá sobre las tumbas
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