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El rumano Mircea Cărtărescu recibió el Formentor

sábado 29 de septiembre de 2018
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Mircea Cărtărescu
Cărtărescu calificó la acción de escribir de “acto de fe”.

El autor rumano Mircea Cărtărescu aseguró este viernes 28 de septiembre, al recoger el Premio Formentor de las Letras 2018, que escribir forma parte de su definición y que lo seguiría haciendo “aunque no quedara nadie que supiera leer, incluso aunque fuera la última persona del mundo”.

“El mundo se ha convertido en el espacio de los crímenes de guerra y de las ideologías totalitarias, del abandono del humanismo, del torrente de bulos y del arte comercial”, dijo Cărtărescu.

“Le debo todo a la literatura”, recalcó Cărtărescu (Bucarest, 1956), quien dedicó justamente a la literatura su discurso al recibir el galardón, dotado con 50.000 euros y patrocinado por las familias Barceló y Buadas, en un acto celebrado en los jardines del Hotel Barceló Formentor, en Mallorca (España), con el que dieron comienzo las Conversaciones Literarias de Formentor.

Tras cuarenta años dedicados a las letras, el varias veces candidato al Premio Nobel sostiene que nunca se ha considerado ni se ha llamado a sí mismo escritor, porque esa palabra no puede ser “sino un homenaje, merecido o no, que te rinden otros y que debes aceptar con modestia e inmensa gratitud”.

Con más de treinta libros publicados y traducidos a veintitrés idiomas, el galardonado defendió la humildad que debe tener el que se dedica a escribir, y dijo que considera “ridículo” el orgullo de los escritores y el “pavoneo” por sus obras.

Cărtărescu calificó la acción de escribir de “acto de fe”, ante el “triste” panorama “de una civilización sin cultura, de una cultura sin artes, de unas artes sin literatura, de una literatura sin poesía y de una poesía sin lirismo”.

“El mundo se ha convertido en el espacio de los crímenes de guerra y de las ideologías totalitarias, del abandono del humanismo, del torrente de bulos y del arte comercial. El nivel educativo desciende con cada generación, el número de lectores disminuye sin cesar, el mercado del libro decae continuamente”, agregó.

El autor describió en su discurso la soledad de su adolescencia y cómo le costó hacerse con una biblioteca.

Pero cuando le preguntan por qué escribe cuando nadie lee ya es como si le preguntaran por qué respira, indicó.

El Premio Formentor destacó que la obra de Cărtărescu está destinada “a impulsar la transformación radical de la conciencia humana” y la fuerza narrativa con la que “ha sabido expandir los límites de la ficción”, según recordó el presidente del jurado, Basilio Baltasar.

Los otros miembros del jurado fueron Alberto Manguel (Premio Formentor 2017), Aline Schulman, Francisco Ferrer Lerín y Andrés Ibáñez. Las deliberaciones se celebraron en Buenos Aires en la casa de la escritora y editora Victoria Ocampo, tras lo cual se anunció el nombre del galardonado en un acto que tuvo lugar en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires el lunes 9 de abril.

La energía creativa de los sueños y la evidencia de la realidad se mezclan en la obra de este autor que recordó el viernes la influencia que han tenido en su carrera los sueños que le relataba su madre cuando era niño, aunque no se defina como un escritor onírico.

El autor describió también en su discurso la soledad de su adolescencia y cómo le costó hacerse con una biblioteca. “No tenía dinero para libros. Mi madre me daba cada día algo para que me comprara un bocadillo. Con cinco o seis de esos bocadillos virtuales, nunca comidos, me compraba un libro. Con los cien bocadillos que nunca adquirí, conseguí finalmente una estantería de libros”, rememoró.

Una soledad de la que “estuvo a punto de morir” en su adolescencia y que centra su próxima obra, un “librito sin muchas pretensiones”, con tres relatos de cincuenta páginas cada uno, que está a punto de acabar después de dos años sin escribir tras la publicación de Solenoide, que “agotó” todas sus ideas.

El Premio Formentor de las Letras es un reconocimiento a la calidad e integridad de los autores cuya obra consolida el prestigio y la influencia de la gran literatura.

Poeta, novelista, crítico literario y periodista, Cărtărescu publicó en 1990 el poemario El Levante, escrito en plena dictadura de Ceauşescu. En narrativa ha publicado Nostalgia (1993), Lulu (1994) y la trilogía Cegador (1996-2007), que recupera ahora Impedimenta, sello que publicó el volumen de relatos Las Bellas Extranjeras (2010, Premio Euskadi de Plata), El ojo castaño de nuestro amor (2012) y Solenoide (2015).

El Premio Formentor de las Letras es un reconocimiento a la calidad e integridad de los autores cuya obra consolida el prestigio y la influencia de la gran literatura. El galardón, que es sostenido con el mecenazgo de las familias Barceló y Buadas, fue creado en 1961 por un reputado grupo de editores europeos (Carlos Barral, Gallimard, Einaudi, Rowolt…).

En Formentor fueron premiados, entre otros, Jorge Luis Borges, Samuel Beckett, Saul Bellow, Jorge Semprún y Witold Gombrowicz. Tras su recuperación en 2011, cincuenta años después de su primera edición, el premio lo han recibido Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Javier Marías, Enrique Vila-Matas, Ricardo Piglia, Roberto Calasso y Alberto Manguel.

En los años sesenta se organizaron las Conversaciones Poéticas de Formentor con el patrocinio del antiguo propietario del hotel, Tomeu Buadas. Desde el año 2008 las Conversaciones Literarias las organiza la Fundación Santillana con el mecenazgo de Simón Barceló, actual propietario del hotel.

Fuentes: Diario VascoEFE
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