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Relaciones y contradicciones en La comedia del arte, de Adolfo Couve

lunes 11 de octubre de 2021
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Adolfo Couve
Couve plantea en La comedia del arte una ideología artística a través de su protagonista, Camondo.

En La comedia del arte, de Adolfo Couve, publicada el año 1995 por este autor y artista plástico chileno, a sus 55 años de edad, se relata la vida de Alonso Camondo, un pintor realista que vive en Cartagena; a lo largo de la obra se va dando cuenta de las apreciaciones estéticas que involucran al artista, su relación con su amada Marieta Y la comodidad provocada por Helena, entre otros episodios. Todo lo anterior engloba cierta forma de sentir y querer hacer arte: el realismo ante todo en este relato.

No es coincidencia el hecho de que el autor haya dedicado gran parte de su vida a la pintura y que la novela trate de la estética. El realismo se antepone como cuestión a tratar en la obra debido a que el autor fue un gran artista (literario y plástico). En “Identidad y realismo en la narrativa de Adolfo Couve”, de José Alberto de la Fuente, se presenta la vida del autor de esa manera:

Couve, inicialmente fue un pintor de notoriedad (…). Fue docente de estética en la Universidad de Chile y consideraba que el pintor realista no copia la realidad, sino que la traduce con una actitud mística, absolutamente consciente de la muerte y con una fuerte necesidad de aferrarse a lo que ve. Esta misma consideración profundiza en su narrativa y, desde su lenguaje, trata de contar, saber del mundo y de sus circunstancias (De la Fuente, 90).

Como se señala anteriormente, en la novela aparecen bastantes personajes, de los cuales algunos serán desarrollados y detallados minuciosamente. En orden de importancia encontramos, en primer lugar, a Camondo, aquel pintor de unos cuarenta años que llega a Cartagena junto a su mujer (ex modelo), Marieta. La vida del personaje principal en aquel balneario propone un recorrido por su quehacer artístico planteándose constantemente la relación de su arte, y finalmente su vida, con una apreciación estética particular. Incluso su mujer significa para él la belleza perfecta en cuanto a sus formas de percibir el arte; en ese sentido, es ella fundamental para la creación de Camondo.

Marieta, por su parte, es aquella ex modelo, oriunda de Arica, y se desarrolla como una mujer con una vida particular, decidida con lo que hace (lo que es completamente demostrado cuando se relata su historia sobre cómo llegó a trabajar como modelo, y de qué manera se lo informa a su padre), enamorada de Camondo y, por supuesto, su musa.

En esta novela, el desarrollo de los personajes es completamente escueto y primordial.

Luego, entre los personajes secundarios podemos encontrar a Helena, que es la mujer con la que convive Camondo después de saber que Marieta lo engañaba con un fotógrafo. Ella es una mujer que busca sin cansancio a su marido, el que desapareció en el mar luego de que naufragara. Sin embargo, un día encuentra a Camondo desnudo en la orilla de la playa (como consecuencia de su intento fallido de suicidio) y, como respuesta a la pérdida de su marido, lo lleva a su casa y comienzan a convivir como marido y mujer. Esta situación no logra persistir, ya que Helena con el tiempo se va percatando de la diferencia existente entre ambos pretendientes, hasta que decide abandonar a Camondo e instalarse de nuevo en la playa esperando el regreso de su marido.

Por último, es importante recalcar la figura de Sandro, un joven pintor, como aquel personaje que devuelve a Camondo el sentido del arte; cuando pensó que ya no merecía dedicarse a ello, aparece este joven que va a servir de aprendiz (al menos en un principio de la relación), y también como una proyección del personaje principal, quien está constantemente preocupado por su vejez.

Por lo tanto, es posible entender que, en esta novela, el desarrollo de los personajes es completamente escueto y primordial a pesar de que al inicio del texto se proponga, por parte del narrador, la construcción de un relato basado y desarrollado en relación con la importancia del argumento.

Esta contradicción en cuanto a quien relata la historia se puede entender sin ir más allá de la primera página del relato. Esto porque se dan dos teorías artísticas y estéticas distintas; la primera es dada por el nombre de la novela, La comedia del arte, y la segunda, por la teoría aristotélica contenida en La poética que es utilizada por el narrador para proponer un desarrollo de la novela. Es necesario entender en un principio la cantidad de intertextualidad que se da en este texto; por ello, será necesario acotar esta investigación en dos específicos que son, como se mencionó anteriormente, La poética y el concepto de comedia del arte, acuñado como un término propio del teatro italiano del siglo XVII.

Con el desarrollo de este choque teórico que se va dando a lo largo de la novela, es posible encontrar ciertas apreciaciones estéticas que el propio Camondo sigue, lo que da a conocer la independencia, la autonomía del personaje con respecto al autor y narrador. Camondo es un personaje incompleto y complejo (apoyado en los postulados de Bajtín), que con base en el desarrollo de la contradicción propuesta se va dando a conocer.

Será interesante considerar la importancia de autores como Aristóteles y Mijaíl Bajtín con respecto a la apreciación literaria y a la adopción de teorías literarias, ya que es posible encontrar en la novela precisiones y análisis que ambos autores plantean, más allá de su perseverancia con la idea.

La comedia del arte es aquella manera de hacer teatro que surge en el siglo XVII en Italia. Según esta corriente, lo más importante en escena es la actitud de los actores, los que se dedican a improvisar (de todas formas, se encuentra un texto escrito; sin embargo, éste no es rígido completamente). Así se propone en el artículo “Nuevas aportaciones al estudio de la Commedia dell’arte en España: el zibaldone de Stefanello Bottarga”, escrito por María del Valle Ojeda Campo:

El modo de trabajar de estas compañías, por las noticias que poseemos hasta la fecha, sobre todo de obras del XVII, se basaba no en el texto como es habitual, sino en el actor. En efecto, la manera de producir teatro llevada a cabo por los cómicos dell’arte se caracterizaba por la técnica de la improvisación, que, como ha señalado Taviani, “no si oppone alia premeditazione, come la parola sembrarebbe indicare; si oppone, in questo caso, alia scrittura” (Ojeda Campo, 123).

Entonces, se entiende la comedia del arte como la importancia de los personajes en escena, prescindiendo de la hegemonía del argumento ya que, a pesar de que el texto sigue ahí como protector del tema, el actor puede improvisar sobre aquello, dándole más importancia a aquella demostración que a lo que se había propuesto hace más de mil años por Aristóteles.

“La comedia del arte”, de Adolfo Couve
La comedia del arte, de Adolfo Couve (Planeta, 1995).

Así, en La poética, Aristóteles intenta englobar todas las formas de literatura en un solo término; para ello, hace una revisión de lo que eran la tragedia, la epopeya y la comedia, dejando en claro que la creación artística que mejor está compuesta será la tragedia. Sin embargo, da ciertos consejos a la hora de tener que escribir y pone como principal elemento de creación literaria a la fábula.

La fábula se caracteriza por ser lo que hoy se conoce como argumento o trama, y es propuesta por el filósofo griego como la combinación de los incidentes o sucesos acaecidos en la historia. Así, en La poética dice que “una trama bien construida, por consiguiente, no puede ora empezar o terminar en el punto que se desee; el comienzo y el fin en esto deben ser las formas justamente descritas” (Aristóteles, 21). Asimismo, agrega Aristóteles,

Resulta claro que el poeta debe ser más el autor de sus fábulas o tramas que de sus versos, sobre todo porque él es un poeta en virtud del elemento imitativo de su trabajo, y son acciones las que imita. Y si adopta un tema de la historia real, no por eso es menos poeta, ya que algunos acontecimientos históricos pueden muy bien estar en el orden probable y posible de las cosas, y en ese sentido, por esos hechos él resulta su poeta (Aristóteles, 22).

Con respecto a esto, el narrador de la novela La comedia del arte propone lograr desarrollar la obra con base en este principio, la importancia del argumento frente a los diferentes elementos que pueda tener una obra literaria. Todo esto porque en sus dos intentos anteriores de producción textual no consiguió lograr lo que estaba buscando, siendo esta vez y este método el que probablemente lo acerque a la meta. Así, en la novela recién mencionada del autor Adolfo Couve se propone:

Antes fracasé. La significativa alegoría del argumento desequilibraba el texto.

Para lograrlo ahora, me ha sido necesaria una artimaña, una argucia: echar mano de una extrema licencia, dejar de lado el modo habitual con que suelo abordar la confección literaria. Me explico: dar prioridad sólo al argumento; es más, hablar del tema en lugar de narrarlo (Couve, 363).

Entonces, con base en lo planteado por Aristóteles en La poética, lo más importante en la elaboración de un texto será el argumento; sin embargo, el narrador en esta situación se propone hacerlo, pero desde una concepción absoluta y extremista de la teoría aristotélica.

De todas formas, el narrador simplemente anuncia aquella táctica dejando de lado su realización; de hecho, esta novela podría caracterizarse, en relación con su elaboración y uso de técnicas estéticas, por concebir un desarrollo intenso de los caracteres (personajes según Aristóteles).

Como se demuestra en un principio, esta novela describe muy minuciosamente los detalles de la vida de cada uno de los personajes de la obra, siendo esa la forma de armar un argumento (más o menos difuso), y, mezclado con los elementos absurdos y sorpresivos de la obra, podemos encontrar un parecido más cercano a la idea de la comedia del arte que a lo propuesto por Aristóteles en La poética.

Así es planteado por Alejandro Zambra en el artículo “El desorden de Adolfo Couve”, publicado en la Revista Chilena de Literatura:

Con este tipo de descripciones el autor busca aproximarse a cierta plenitud esporádica, nacida de la impresión, narcisa y valiente, de haber construido objetos de arte con las mismas herramientas con las que se habla y, por cierto, de haber logrado un tono distintivo, personal, no obstante el peso de la tradición literaria (Zambra, 118).

Se da totalmente en la novela el intento de improvisación, más allá de lo instantánea y real que pueda considerarse la utilización de la palabra, este relato permite obtener la sensación de improvisación. Los personajes, y aquí es donde entra Mijaíl Bajtín, tienen total libertad de acción, y las decisiones que toman nunca podrán ser entendidas por los lectores, y por ello, siempre será escondida la verdadera razón de por qué tal personaje decidió hacer o no hacer algo (obviamente la toma de decisión es mucho más complicada que elegir entre blanco y negro, de ahí lo sorpresivo también).

Toda ideología que se da a conocer en este texto es propuesta de manera directa por el narrador.

Por ejemplo, el hecho de que haya llegado Marieta, luego de la separación entre ambos personajes, y que Camondo no la haya reconocido, por lo que decide partir en busca de su amada musa a Arica. Aquello resulta completamente novedoso e improvisado; nadie podría actuar de tal forma pensando lógicamente cómo se han desarrollado las cosas; la amada se encuentra frente a él, sin embargo, la desconoce y, sabiendo que se encuentra en el mismo lugar que él, decide, de todas formas, ir a su encuentro en el norte de Chile.

Asimismo, las concepciones que tiene el personaje sobre diversos aspectos de la vida, así como del arte, la vejez, el amor, son propios de un personaje complejo, que no podrá ser conocido en su totalidad, ya que nadie lo conoce mejor que él. De esa manera se plantea en La comedia del arte:

Para el pintor, el amor era uno más de sus temas predilectos. Así, el paisaje lo sentía como parte indispensable de sus idilios, los que siempre comprometió con el entorno; escenarios tan enérgicos como la protagonista que tenía en sus brazos (Couve, 383).

Se entiende, con la cita anterior, que el narrador da paso al conocimiento del personaje, porque si bien encontramos en el relato diálogos en donde se muestra un discurso directo de Camondo, en la mayoría de la novela todos los hechos son relatados por el narrador. Es decir, que toda ideología que se da a conocer en este texto es propuesta de manera directa por el narrador, teniendo entendido que tales características se relacionan más bien con el personaje principal.

Así lo dirá Bajtín, refiriéndose al héroe (personaje) en Problemas de la poética de Dostoievski, en el apartado donde habla sobre “La novela polifónica”:

Ante todo, se trata de su libertad e independencia con respecto al autor en la misma estructura de la novela, o, más exactamente, con respecto a las definiciones exteriorizantes y concluyentes habituales de éste. Lo cual no significa, por supuesto, que el héroe se evada a la intención del autor; su independencia y libertad forman parte precisamente de la intencionalidad de éste. Esta intencionalidad suele predestinar al héroe a la libertad (relativa) y lo introduce en un plan estrictamente calculado de la totalidad (Bajtín, 25).

Bajtín, con base en las obras de Dostoievski, plantea al héroe como un ser independiente del autor, esto porque es un ser autónomo en cuanto a el desarrollo de su historia; sin embargo, igual se logra ver una relación entre el autor y sus personajes, porque es él el que guía la acción. De todas formas, el personaje sigue siendo independiente en cuanto tiene vida propia dentro de la novela, la que es compleja e incompleta.

Alonso Camondo se ve como un personaje que está en constante búsqueda de la belleza, a la cual intenta llegar a través del arte, del amor, del viaje, etc.

Por ende, la importancia del desarrollo de la acción mediante los caracteres en esta novela permite que los personajes mantengan una separación con respecto al autor, ya que van a ser independientes (de alguna forma) de éste y nunca sabremos cómo son completamente, ya que se notan seres complicados. Parte de la improvisación la podemos ver en este punto, que lo que se nos muestra del personaje es algo que puede ir variando, que se diferencia de la escritura en sí. Camondo es un hombre que puede ser reinterpretado por sus lectores, e incluso por el narrador.

Alonso Camondo se ve como un personaje que está en constante búsqueda de la belleza, a la cual intenta llegar a través del arte, del amor, del viaje, etc. De hecho, en el artículo sobre La comedia del arte escrito por Tirso Troncoso y publicado en la Revista Chilena de Literatura, se propone esta ideología propia del personaje como aquel conflicto interno de Camondo en donde:

Los avatares del realismo en la novela de Couve son los continuos fracasos de la belleza. Se trata de un itinerario de larga data (…); es el realismo como empresa literaria que da cuenta del fracaso pictórico del mismo patrón estético, se trata de la metáfora pictórica hecha metáfora literaria (Troncoso, 154 y 155).

Está claro que en la novela se manifiesta una ideología con respecto al arte —que envolverá toda área de la vida— representada en el personaje de Camondo; es decir, a pesar de que, entendiendo un poco la vida del autor (que también fue artista plástico y profesor de estética), haya una ideología propia de Couve, ella se implanta en la vida de Camondo, siendo esencial para su independencia y complejidad. Eso mismo lo propone Bajtín, ya que dice que no se puede considerar al héroe como un ser completamente autónomo del autor y, también, que el lenguaje refracta la ideología, la sociedad. Andrea Garrido lo dice en su texto “Sombras del autor en la narrativa de Adolfo Couve”:

Lo que no nos impide pensar que la figura del autor se insinúa en las novelas; pero como un reflejo, como una sombra, no como un retrato pictórico que se describe, ni como un retrato literario sino como un juego de claroscuros, de transparencias que permiten percibir y luego ocultan (Garrido, 268).

Sin duda alguna, esta novela se presenta como una contradicción temática y estética. Se proponen ideas con respecto al desarrollo de la obra, es decir, la priorización del argumento, que también propuso Aristóteles en La poética, pero el primer indicio que entrega el relato, el título, rompe con todo propósito creativo. La comedia del arte se sitúa en la significancia de aquel nombre —de ahí que los elementos en una obra no sean casuales— y da paso a el desarrollo independiente de los personajes, tal como lo hace Dostoievski, quien posteriormente es tomado por Bajtín para el desarrollo de su teoría literaria.

Entonces, de esta manera, se logra ver en la narrativa de Couve un desarrollo íntegro de cada elemento de la obra, lo que permite la complejidad y autonomía del héroe, Alonso Camondo, el que se cuestiona y está en constante búsqueda de la belleza artística. Esto último, producto de la ideología que proviene del autor, ya que, a pesar de que el personaje sea “tocado” por las vivencias de Couve (lo que es inevitable), es un resultado distinto al escritor y, por lo mismo, tiene vida propia dentro del relato.

 

Bibliografía                                                                                          

Alfredo Fredericksen Neira
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