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Cuatro puntos cardinales
José Abraham Fernando Moscoso Briceño
1.
En el calculado
centro
geométrico
de tu cuerpo,
tan de todos;
Edén de feminidad
donde la primavera
duerme,
no queriendo despertar;
esperas
el cometa,
uno cada mil años.
Uno vendrá por ti.
2.
Tu blanca espalda
en la cama,
en su desnudez
sin tiempo
¿qué manos, antes de las mías,
se posaron
en la piel
que ahora
duerme
bajo la luna
en la paz de los ausentes?
3.
Dos cuerpos
ajenos
a la balada,
a la música,
a los violines,
con el alivio del silencio,
sólo el eco de la guitarra
despedazada,
sólo
pidiendo lo que la otra carne
pueda satisfacer.
Piernas
como grandes ventanas
de par en par,
sobra
la palabra,
basta el gesto,
útiles al tacto.
Bello hechizo
sustraído
a los que mataban dinosaurios,
a ellos que sabían cuándo
y por qué
la muerte huye
de los amantes.
4.
Un momento
tomado al tiempo,
singular fotografía
desnuda de esperanza;
sonidos, olores y palabras
concentradas,
apretujadas,
lugar a salvo de la muerte.
Pájaros atroces matando,
la esperanza
pendiendo de sus picos.
Ya no palomas de paz,
a ellas las traicionó el olvido.