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Edixo Primera: figura y engranaje

domingo 7 de julio de 2024
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Edixo Primera y María Eugenia Catoni
Las figuras que pinta Edixo Primera —en la gráfica junto con la artista plástica María Eugenia Catoni— están como descolocadas en un espacio que a veces simula ser un mapa inconexo de la ciudad con líneas, puntos y superficies que no llevan a ninguna parte.

Conocí el trabajo artístico de Edixo Primera algunos años atrás. Juntos (para nada revueltos) participamos en la idea/proyecto de Ismael Montillo, diletante del teatro y culturólogo o algo por el estilo, de convertir en lienzos las paredes de la escuela Monserratte, ubicada en Castillito, Puerto Ordaz, para que una fauna diversa de pintores de la ciudad realizaran sus pinturas.

A Edixo le fue asignada una pared, al fondo de uno de los pasillos principales, que da a la biblioteca. Su trabajo consistía en cinco figuras femeninas desnudas danzando, todo tan estéticamente sobrio que la desnudez se difumina, se pierde en un baile de exacta simetría. Las figuras pintadas recuerdan mucho esos bocetos rápidos, deliberados y al natural que realizan los pintores. No obstante, se percibe en la pintura un equilibrado sentido espacial y las cinco figuras se mueven con exactitud de relojería. Al parecer Edixo no deja nada al azar en esta danza resuelta con apenas dos colores (amarillo y negro).

El título de la obra es más que ilustrativo: Las bacantes. La pintura, a pesar del tiempo transcurrido, todavía conserva su fuerza, su dinamismo y su acabada resolución estética, empleando apenas dos colores que se difuminan, hacen repliegues, sombras, y los cuales también les proporcionan un ritmo natural a las figuras imbuidas en su baile sin tomar en cuenta al espectador.

La pintura de Edixo no ha perdido un ápice de ritmo y es algo así como un recorrido realizado; más que para cimentar un estilo (o una estética), parece centrado en encontrar un lenguaje plástico que subraye al individuo con su entorno urbano. La exposición retrospectiva de su trabajo del año 2023 titulada Ser urbano, ser humano, instalada en la Galería Bello de la Ucab-Guayana, es un buen punto de partida para adentrarnos en un trabajo artístico de gran solvencia estética.

Las figuras que pinta Edixo están como descolocadas en un espacio que a veces simula ser un mapa inconexo de la ciudad con líneas, puntos y superficies que no llevan a ninguna parte; coordenadas de una ruta que parecen sugerir soledad, aislamiento, incomunicación y esa impresión de que el individuo es apenas un cuerpo inerte, detenido en un punto, en un espacio que parece desbordarlo, que lo anula.

Lo figurativo desde esa visión de cuerpo abandonado en un espacio indeterminado podría ser una de las principales características en la pintura de Edixo. Figuras que conservan ese estilo del boceto que se lleva a cabo con deliberado apresuramiento, bocetos como a medio terminar, pero la fuerza suficiente del trazo libre y no sometido a esas consabidas reglas de la proporción, tan académicas y pesadas como cadenas con grilletes. Las figuras dibujadas por Edixo poseen un inescrutable anonimato, como si buscaran que el espectador les proporcionara un rostro, una identidad y un nombre, y les diera vida más allá del cuadro.

Una constante a destacar es que las figuras se mueven en un entorno urbano, pero que al parecer se ha degradado hasta convertirse en una abstracción de señales, puntos y líneas punteadas. Lo urbano como un animal al acecho que trata de anular al individuo, que intenta despojarlo de todos sus enseres de pasajero que llega a una ciudad nueva. En un reportaje especial escrito por Juan Carvajal, Edixo ha explicado un poco toda esa relación de hombres y mujeres con esta peculiar Zona del Hierro: “En los primeros años, traté de buscar aquella relación de las personas que no son nativas de Guayana, de cómo llegan y traen sus culturas locales a esta zona. Hay una amalgama de muchas personas confluyendo en esta zona...”. Como es lógico, la gente que emigró a la ciudad trajo consigo sus costumbres, sus arraigos personales/pasionales, para dibujarse en una ciudad y un paisaje de grandes ríos que parece devorarlo todo.

Otra característica en la pintura de Edixo podría ser ese sentido de lo serial, de lo repetitivo. Las figuras de Edixo parecen venir de una máquina de ensamblajes, en la cual todos los productos son iguales sin variación alguna. Productos que se repiten hasta la saciedad. Como es lógico, todo esto en la pintura de Edixo es deliberado. El hombre cuando es multitud se repite n cantidad de veces, carece de rostro, de espiritualidad, y es sólo un cuerpo que se fotocopia sin cesar, carente de nombre, de rostro; aislado a pesar de la muchedumbre.

De igual modo, algo que es frecuente en las pinturas de Edixo es una especie de grafía, de lenguaje escrito que busca comunicar aquello que las palabras, sin voz ni sonido, no pueden nombrar, y se tornan también en un dibujo, en una frase que se pierde en su inconexa intención de comunicar.

También se nota en la pintura de Edixo un trazo que no se sujeta a normas. Rayas, garabatos, líneas trazadas con desenfreno que proporcionan una fuerza especial a sus pinturas. El trazo liberado, casi infantil, que se explaya en la pintura tratando de tachar todo aquello pintado con cuidado y con premeditada escuela de pintura. Trazos que buscan devolverle al cuadro su vital espontaneidad agresiva.

Los colores predilectos de Edixo son los grises, marrones, ocres y amarillos trabajados desde diferentes tonalidades. Colores que remarcan ese sentido de las figuras que se buscan (o se pierden) en sus mapas sin territorio, en sus entornos imprecisos de puntos y líneas punteadas.

Edixo también ha incursionado en la escultura y en el performance. Con respecto a sus esculturas se podrían catalogar como abstracciones de ese entorno conocido de la madera, el concreto armado y la cabilla.

La escultura en Edixo es un universo aparte de su pintura, o más bien se debería decir alejado de lo figurativo. Escultura que desde lo abstracto busca darle un sentido rígido al espacio que ocupan. Si sus figuras en sus pinturas se mueven hacia ninguna parte, sus esculturas (de mayor formato) tratan de borrar cualquier atisbo de movimiento o esa noción reconocible de la figura. Es una escultura hecha con materiales cotidianos (madera, alambre, cabilla, cemento, hierro). Objetos abstractos donde confluyen materiales diversos que buscan lo estético desde una fusión sin trauma. Algunas esculturas apelan a lo figurativo, pero desde lo caricaturesco. Figuras pequeñas encerradas en cubículos de acrílicos trasparentes, que forman parte de una columna cuadrada de madera en la que se inscriben de nuevo esos mapas de puntos y líneas, ese grafismo apresurado, esa escritura que parece desbordarse hasta convertirse en otro dibujo. Sus esculturas en pequeño formato se resuelven en piezas que se contornean, que buscan dar medios giros tratando de buscar cierta movilidad, son piezas de gran acabado estético.

El trabajo de performance se apoya en la poesía: “Cuando estoy saturado de la pintura, escribo poemas”, me ha dicho Edixo. “Los escribo no para publicarlos, sino para darles rienda suelta a través del teatro, la música, el sonido y el ruido”. Edixo lee sus poemas. Suena al fondo una música. Los actores prestan sus voces y cuerpos para que la poesía se visualice desde una experiencia estética bastante particular.

Edixo me ha dicho: “La pintura es lenguaje y la poesía es pintura desde una situación personal especial. Lo esencial es comunicar, decir lo espiritual desde la pintura o la poesía”. Esto me hace pensar en Rothko, que era religioso a conciencia, pero su pintura abstracta, de trozos de colores horizontales, buscaba transmitir con fuerza su sentido espiritual de lo religioso. Cada artista, cuando dibuja, pinta o realiza alguna escultura, busca llegar al hueso del espíritu, es una manera de escrutar la oscuridad que está más allá de las apariencias; de encontrar esa luz necesaria para soportar el peso de la oscuridad a pleno día. La pintura es una forma de salir de ese engranaje que parece repetirnos como figuras estáticas en un mapa desdibujado.

Carlos Yusti
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