
Ana Marchena Segura nació en Azua de Compostela, en República Dominicana, y emigró con su familia a Puerto Rico. Es lingüista, profesora y escritora destacada. Ha desempeñado el cargo de profesora adjunta en el Programa Graduado de Lingüística de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, además de haber dirigido el Certificado Graduado de Lingüística en la Facultad de Humanidades de la misma universidad. También fue rectora interina del Colegio Universitario de San Juan y ha sido reconocida como profesora emérita de la Universidad Tecnológica del Sur. Actualmente, se dedica a la investigación en la Facultad de Educación de la UPR y enseña en UPR Humacao.
Su obra literaria, que incluye poemas y cuentos, ha sido publicada en diversas antologías, como Abrazos del sur. Es coautora de varias compilaciones, incluyendo Grietas en el tiempo (Editorial Raíces, 2019), Latin American Cultural Heritage (Nueva York, 2020), Patria (Raíces, 2020), la Antología de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU, 2021), Suelos (RUM, 2019) y Crisol de almas (Scriba NYC, 2024).
Ha participado en importantes eventos literarios como la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo, la Feria del Libro de Madrid, el Congreso de Poesía Mesoamericana y el Festival Cultural del Fuego en Santiago de Cuba, Toronto y Santo Domingo, entre otros. Fue seleccionada como poeta para el evento Grito de Mujer. En la actualidad, se desempeña como embajadora cultural de Latin American Cultural Heritage (Nueva York) y embajadora cultural Mujer Girasol de Asorbaex en Madrid, además de recibir el Premio a la Excelencia en Trabajo Comunitario otorgado por la Fundación Sor Isolina Ferré. Ella ha contestado todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.
En 2011 publicó usted La doble negación del español dominicano: la interfaz lingüística, dialectal y social. ¿De qué trata este ensayo de investigación? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?
La doble negación del español dominicano trata de un estudio sobre un rasgo morfológico común en este dialecto y que ha sido descrito como uno desprestigiado por varios autores locales y extranjeros. Como parte de mi tesis, decidí realizar este trabajo por dos grandes motivaciones; la primera, despojar esa expresión de dichas consideraciones que poco responden a la realidad lingüística y dialectal de los hablantes dominicanos, probablemente porque los estudios previos no consideraron variables importantes para concluir con dicha expresión o porque no tuvieron la oportunidad de realizar un estudio amplio en todo el territorio nacional como el que tuve la oportunidad de hacer.
En segundo lugar, como hablante dominicana, me ha tocado recibir y percibir actitudes negativas hacia mi dialecto natal y entendí que era una oportunidad para aportar a cambiar esas actitudes infundadas. Quise rendir un homenaje a mi lengua materna realizando este estudio que consideró variables lingüísticas y extralingüísticas, demostrando que la doble negación no es un rasgo dialectal dentro de los distintos dialectos dominicanos, y que no está asociado únicamente a los (mal) llamados sociolectos bajos ni registros informales; por el contrario, es una variante morfosintáctica que se evidenció en todos los estratos socioeconómicos, en todos los géneros y cronolectos que abarcaron casi la totalidad del país. Y más importante aún, al considerar la variable pragmática surgió bastante evidencia que sostiene el uso específico de marcar la evidencialidad cuando se usa esta forma.
¿Qué relación tiene su trabajo creativo-investigativo previo a La doble negación del español dominicano y su trabajo creativo-investigativo posterior? ¿Cómo lo hilvana con su experiencia de dominicana y su memoria personal de lo caribeño dentro de Puerto Rico y fuera?
Respecto a qué relación guarda mi trabajo investigativo anterior y posterior a este estudio, te comparto que dese muy temprano identifiqué mis causas lingüísticas dentro de la defensa de los derechos lingüísticos y la variación sociolingüística. Considero la lengua un derecho y esta dimensión es prácticamente desconocida en las academias antillanas dados los muchos siglos de colonialismo lingüístico a los que hemos sido sometidos. Nuestros modelos de lengua están muy lejos de estas miradas bajo la jurisprudencia internacional y los cuerpos epistemológicos de la lingüística moderna. Nuestro sistema político-educativo opera bajo marcos de francas violaciones de derechos lingüísticos; nuestros modelos de lengua a enseñar hasta hace poco no reconocían la diversidad lingüística como una riqueza cultural y los modelos legítimos eran (y son todavía) adheridos al modelo hispanófilo donde lo criollo, lo autóctono, no tenía cabida, y por tanto no se incluía siquiera en los currículos escolares. Así fui desarrollando un interés por estos temas de justicia lingüística, cónsonos con lo que presento en La doble negación del español dominicano.
La segunda parte de este apartado, comento lo siguiente, mi dominicanidad está omnipresente en mi memoria personal y me desborda a tal punto que aflora en todo lo que hago, digo y pienso. Y como decir dominicana es decir caribeña, es decir antillana, asumo estas identidades desde la defensa de la lengua, la nuestra, la acrisolada en estas geografías luminosas y aceradas. Por ello abordo temas como el orgullo y la lealtad lingüística, el prejuicio lingüístico, ¿quién construye las normas lingüísticas y por qué?, ¿existe un sexismo lingüístico o sociológico?, ¿cuáles son las violaciones de derechos lingüísticos institucionalizadas en el gobierno de Puerto Rico?, entre otros temas “subversivos”.
Si compara su crecimiento y madurez como persona, docente, investigadora y escritora con su época actual en Puerto Rico, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo-investigativo? ¿Cómo ha madurado su obra? ¿Cómo ha madurado usted?
La madurez no siempre es resultado natural y espontáneo del paso del tiempo o resultado de experiencias vividas. Es producto de una convergencia de factores que obliga a la introspección continua, a revaluarte como ser humano y profesional, a ser autocrítico continuamente como forma de pensamiento y acción. Naturalmente, estas decisiones se manifiestan en todas las dimensiones del ser y puedo decir, mirando retrospectivamente, que no he cambiado mucho en cuanto a mi formación, mis valores y posturas éticas y filosóficas ante la vida; sin duda he pasado por ciertas transformaciones, particularmente en el ámbito profesional. Desde luego que no soy la misma maestra de hace dos décadas atrás: se suman diversas experiencias que me hacen aquilatar mucho más lo que hice y que me confirman que enseñar, escribir e investigar son tres de mis grandes pasiones y me han prodigado inmensas alegrías y satisfacciones.
¿Cómo visualiza su trabajo creativo-investigativo con el de su núcleo generacional de docentes, investigadores y estudiantes con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera? ¿Cómo ha integrado su trabajo creativo-investigativo a su quehacer de docente e investigadora y su trabajo escrito de interés y cruce entre Puerto Rico y el Caribe?
Estudiar lingüística y educación produjo un rompimiento radical con lo antes aprendido: entré a un mundo donde los contenidos en su inmensa mayoría contradecían los corpus de los paradigmas aprendidos a nivel de bachillerato. Me dejó en un proceso de deconstrucción y reconstrucción epistémica recursivo. Así que irónicamente, en la misma universidad que me formo, conviven saberes anacrónicos y obsoletos con otros innovadores y evolucionados; situación que me ha permitido alternar con colegas con quienes comparto visión pedagógica y de cuerpos de conocimiento y con otros que rechazan estos saberes actualizados (y hasta se burlan de ellos). Todo intento de cambio o transformación tiene sus riesgos, y este no está exento. Sin embargo, la experiencia con mis estudiantes ha sido maravillosa, si bien es cierto que ab initio quedan sorprendidos o confundidos con los contenidos que imparto, al final de los cursos es notable el resultado de inculcar en ellos seguridad y conciencia lingüística, orgullo y lealtad lingüística, entre otros temas.
Respecto a la integración del trabajo creativo-investigativo, ambos son manifestaciones diversas de la lengua; en ambos aprovecho la misma materia prima: la palabra-la lengua. No se riñen, se complementan. La poesía exige investigar, reclama lecturas diversas al igual que investigar. Y sin duda, crear e investigar son poiesis.
Ha logrado mantener una línea de creación-investigación enfocada en la docencia del español (literatura y lingüística). ¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo-investigativo dentro de Puerto Rico y fuera, y la de sus pares?
La recepción, como son temas todavía de poca comprensión y difusión, no es la deseada. Estamos a años luz de entender qué significa la lengua desde el punto de vista cognitivo, lingüístico, social, espiritual, cultural. Cómo hacerles entender a los dinosaurios intelectuales que la lengua está dentro del ser humano, en su aparato cognitivo, y que no se aprende desde un libro o un diccionario; o que la gramática es todo menos lo que nos enseñaron que era gramática o que un cambio morfológico resolverá un conflicto no morfológico... He estado en lugares donde algunas personas se levantan y se van. En Chile me apagaron un micrófono y en otros han celebrado mi trabajo como uno serendípico. Eso no me amilana, sé que los cambios conllevan años y que tenemos una vieja aristocracia intelectual muy recalcitrante.
Sé que usted es de República Dominicana. ¿Se considera una escritora dominicana o no? O, más bien, una escritora caribeña, sea ésta dominicana o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted?
No sé si me puedo autocalificar como escritora, pero sí te puedo afirmar con absoluta certeza que soy dominicana, puertorriqueña, caribeña y americana. Proclamo y reclamo estas identidades con todo el derecho que me permite invocar mi ser. Nací en República Dominicana. Llegué a Puerto Rico con mi conciencia patriótica y cultural formada, es parte inherente de mí. He vivido en este archipiélago el doble de lo que viví en mi amada república. A veces me reclamo que conozco y sé más de Puerto Rico que de mi patria. Soy caribeña como consecuencia consustancial de ser de ambas Antillas —gracias a Dios las dos adornan el Caribe—, y americana, porque somos el ombligo de América. Estas dos tierras hermanas fueron la puerta de entrada al Nuevo Mundo y por esa circunstancia histórica estaremos eternamente hermanadas.
¿Cómo integra su identidad étnica y de género, y su ideología política, con o en su trabajo creativo-investigativo y su desarrollo profesional dentro o fuera de la Universidad de Puerto Rico?
Totalmente, lo que soy, lo que pienso, lo que siento y lo que hago reflejan todas mis identidades y éstas están y estarán presentes en mis trabajos creativos e investigativos.
¿Cómo se integra su trabajo creativo-investigativo a su experiencia de vida tras su paso inicial por la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de docente, investigadora y escritora en Puerto Rico hoy?
La UPR fue una de las experiencias más importantes en mi vida. No sólo fue el espacio para continuar desarrollando mis estudios y formación; también fue el espacio desde el cual conocí Puerto Rico y a los puertorriqueños. Fue un lujo posicionarme desde ese espacio y aprehenderlos desde dentro, desde el epicentro cultural y político de este archipiélago. Capturé lo puertorriqueño y al puertorriqueño desde las divergencias políticas, dialectales, sociales y culturales. Tuve ante mí ese tejido social complejo que me permite decir hoy que conozco Puerto Rico, conozco a los puertorriqueños y me (re)conozco a mí misma como un miembro más de esta comunidad caribeña.
¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo-investigativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?
Ha sido un proceso lento, pero firme. En mi quehacer docente puedo decir que poco a poco he ido ganando comprensión y aceptación. Siento el apoyo de mis supervisores y colegas, particularmente en UPR Humacao, lugar en el cual he encontrado un nicho que me permite crecer y aportar en y con libertad.
¿Qué otros proyectos creativos tiene usted pendientes y recientes?
Dos libros, uno de poesía y otro sobre comprensión lectora. Varios congresos y encuentros literarios.
- Pabsi Livmar:
“Me interesa contar sobre lo que duele” - domingo 26 de abril de 2026 - Robert Jara:
Me he desengañado del decadente ecosistema de la literatura - domingo 19 de abril de 2026 - Quintín Rivera Toro:
“Me enerva el fundamentalismo restrictivo” - domingo 12 de abril de 2026


