A Carlos y a Guillermo Fernández-Shaw
En el palacio real el gran Cánovas se planta ante la puerta de la habitación de la Reina Isabel II. Un centinela vigila la entrada.
CENTINELA: Alto, ¿quién va?
CÁNOVAS: Va Cánovas. ¿Me abres, calavera?
CENTINELA: Más respeto, que estos ojos han visto dos reyes ya.
CÁNOVAS: Sí, pero el as no lo viste. ¿Voy?
CENTINELA: Vas, pero el puro se queda, y el castillo también.
CÁNOVAS: Pero si no está encendido, mi general.
CENTINELA: Por eso mismo, padre de la patria, para que no se encienda, que la cosa está que arde.
CÁNOVAS: ¿Entonces?
CENTINELA: Envido.
CÁNOVAS: Pues nada, voy con todo. Mejor no. ¿Paso?
CENTINELA: Pasa, gran hombre. Y mete panza, que estás que te sales.
CÁNOVAS: Adiós, humorista.
CENTINELA: Adiós, sabiondo. Y no te fíes de nadie, Antonio, que hay mucho cainita por ahí.
CÁNOVAS: Gracias, amigo. Por cierto, ¿cuál es el santo y seña de hoy?
CENTINELA: ¡Agua, azucarillos y aguardiente!
CÁNOVAS Y EL CENTINELA AL ALIMÓN (ambos cantan y bailan): Tanto vestido nuevo, tanta parola...
Cesado el bailoteo, entra Cánovas en la habitación. La puerta queda entreabierta. Hay en ésta un gran fajo de papeles sobre una mesa. Hace de pisapapeles la última novela de Galdós. La Reina lo espera impaciente.
ISABEL II: Cánovas, menos mal que has llegado. Pensaba canovenías.
CÁNOVAS: Se me han caído estas gafas birriosas con tanto hipo. Siempre que huelo los puros de Sagasta me pasa lo mismo. ¿Qué ocurre, Majestad?
ISABEL II: Que ha venido a verme ese Sagasta y se ha ido desairado como una locomotora. Está hecho un lío con tanto decreto. Dice que le sobran lo menos cinco o seis, que ya ha perdido la cuenta. Llevaba la maleta llena y unas gafas de culo de vaso.
CÁNOVAS: Ajá. ¿Y a qué vino, realmente? ¿A husmear?
ISABEL II: Algo trama pero no sé qué es. Con tanta barba no hay quien adivine sus intenciones. Ya sabes cómo se las gasta Sagasta.
CÁNOVAS: Sí, Sagasta desgasta.
ISABEL II: Una traca, Cánovas, el reino es una traca. Hemos de hacer algo y pronto, antes de que arda todo como una falla.
CÁNOVAS: Hum, la situación es delicada. A ver, éste podría ser el plan: primero mandaremos al cuerno a Sagasta. Segundo...
ISABEL II: Segunda.
CÁNOVAS: Segunda: pan y toros para todos. Que no cunda el pánico. Si hay descontento luego vienen las revoluciones, los pronunciamientos y el ardor de estómago.
ISABEL II: Bien. Continúa, me gusta la tonadilla.
CÁNOVAS: Haremos una política más responsable, a lo Carlos III. Tercera...
ISABEL: Tercero.
CÁNOVAS: Tercero: me afeito el bigote, así cuando salga no me reconoce ni mi tía.
CENTINELA (girando la cabeza hacia ellos): Sí, la de Alcalá.
ISABEL II: ¿Y qué hago con el jamón?
CÁNOVAS: ¿Jamón? ¿Qué jamón?
ISABEL II: Serrano, naturalmente.
CÁNOVAS: Ni idea. Bueno, ya tomaremos luego una decisión gastronómica.
ISABEL II: Hay que ver. La política se ha puesto peligrosa. Miedo me da.
CÁNOVAS: A usted y a todos. Esto es un semillero de garrotazos y Monipodios.
ISABEL II: Uf, Cánovas, qué ansiedad, qué angustia, qué pifostio. Piensa algo brillante y date prisa que tengo que ir a una zarzuela de Barbieri que es la monda.
CÁNOVAS: ¿Pan y toros?
ISABEL II: La misma. Te suena esa canción que dice...
ISABEL II, CÁNOVAS Y EL CENTINELA, AL ALIMÓN: Olé y olá, por las manolas de caliá.
Se une a la jarana el resto del cuerpo de guardia, Sagasta disfrazado de deshollinador, el cuñado de alguien, un conspirador con ojeras, al barberillo de Lavapiés, gigantes, cabezudos, un organista, tres ministros tocando la bandurria, la tuna y el embajador alemán provisto de monóculo (más bien a la inversa).
Telón.
- Entremesillo del alabardero - martes 15 de septiembre de 2026
- Reporte de Décimo Bruto sobre la campaña en el norte - jueves 20 de agosto de 2026
- Contra el Neorromanticismo, artículo de un pedante de los de ahora - sábado 18 de julio de 2026


