I
Hay voces de agua que se ahogan en el intento
de comunicar. En ellas chapotean las palabras.
Necesitan la llama de un candil invisible
que seque la humedad de la boca e ilumine
lo que dicen los labios.
Hay voces de tierra, de arena, de viento, de metal...
Las hay cantarinas como arroyuelos.
Hay voces mullidas, suaves como plumas,
acompasadas que mecen las palabras
y tranquilizan el alma.
Hay voces enérgicas, potentes,
que dan fuerzas e invitan a seguir adelante.
Hay voces atronadoras
que asustan y empequeñecen.
Tu voz es de madera,
sensual, noble, perfumada de la esencia
de los árboles con el equilibrio de la naturaleza.
Tiene el sonido necesario y la claridad rotunda
para que ejerza en el oyente el efecto embriagador
de enamorarse de ella.
II
Cada voz tiene su rostro
y un timbre que lleva consigo.
Está grabado en un espacio del cerebro
donde no se mezcla.
Ni siquiera la noche, tan confusa y oscura,
logra disolver el eco de tu voz en mi oído.
III
Tener tiempo es ahondar,
hacernos horma y reforma,
hermosear al mundo con la voz y la mirada
antes de alejarnos de las luces
y dormir en brazos de la muerte.
IV
El tiempo, esa vela que se extingue,
está lleno de voces de corazones que se han roto
sin hacer ningún ruido,
sin dejar el suelo ensangrentado,
sin dejar pedazos esparcidos.
Ya no se escandaliza nadie
por el dolor ajeno de sacarse los ojos
para no verse por dentro.
V
Hay voces interiores que son ficheros
donde se almacenan documentos secretos
de los descubrimientos primeros.
VI
Hay voces que se convierten
en matices de palabras
que regresan cargadas de nostalgias.
- Las voces flotantes - viernes 6 de noviembre de 2026


