
Afrodita: “(...) otórgame cuantas cosas mi alma desea, cúmpleme, sé tú misma mi aliada”.
Encendida por el deseo. Antología bilingüe. Textos de Safo traducidos por María Virginia Guevara.
Si estás atento, verás que a partir del lunes quienes amamos el arte portaremos una sonrisa cómplice y radiante, de esas que nacen de un anhelo cumplido o de un encuentro amoroso, porque la belleza y riqueza de la cultura griega se desbordarán en la Universidad Central de Venezuela, en Caracas. Y es que el Centro Cultural Griego Venezolano, la Dirección de Cultura de la UCV, la Cámara de Comercio Heleno Venezolana y la Embajada de la República Helénica en Venezuela han organizado el evento: “¡Viva Grecia! Semana de la Cultura Griega” (del 23 al 27 de marzo de 2026).
El programa es generoso: incluye cine, danza, literatura, canto, y por supuesto, teatro.
Puedo asegurarte, con conocimiento de causa, que las actividades serán suculentas, y dicho sea de paso, gratuitas. He visto en acción al equipo del Centro Cultural Griego Venezolano; su trabajo es reciente, pero la energía que los motiva muy potente.
El 14 de febrero proyectaron en el Trasnocho Cultural la película Ifigenia, de Michael Cacoyannis (1977), inspirada en Ifigenia en Áulide, de Eurípides, el gran poeta trágico de la antigua Grecia. El film ganó el Oscar como Mejor Película Extranjera y fue nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes de ese año, ganó como Mejor Película en el Festival de Cine de Tesalónica y el Premio Femina belga de 1978 por la actuación de Tatiana Papamoschou (Ifigenia). Premios a un lado, es una obra de arte.
Las tropas griegas esperan la orden del rey Agamenón (Kostas Kazakos) para iniciar el ataque, cuya meta será rescatar a la bella Helena; honrar promesas, acuerdos, pero también dominar territorios y hacerse de valiosos botines de guerra. Sus planes están detenidos por el castigo que Artemisa propinó a raíz de una ofensa del rey Atreo (padre de Agamenón) a la diosa.
La espera agobia, el calor y la escasez de alimentos comprometen la salud de los soldados, hostigan su paciencia. El comandante en jefe (Agamenón) inspecciona las tropas y, perturbado por su situación, autoriza la toma de los animales que están en un templo cercano de Artemisa, donde cometen el error de matar al ciervo sagrado; esto despierta la furia de la diosa, quien los maldice con la ausencia de los vientos que sus navíos requieren para desplazarse hasta Troya. El sacerdote Calcas (Dimitris Aronis) ha visto la ira de Artemisa en el oráculo y revela a la cúpula militar que el castigo será revertido sólo si Agamenón sacrifica a su primogénita Ifigenia.

En el inicio del film Cacoyannis genera en la audiencia un estado cercano a la hiperestesia con movimientos de cámara arriesgados como travelling y roll que se sienten como una rotación completa de la cabeza; las tomas de paisajes áridos acompañadas por sonidos de percusión consiguen recrear un ambiente en extremo caluroso y sin brisa a pesar de la amplia costa marina.
Los encuadres, estudiados cuidadosamente, sobresalen por sus composiciones clásicas, donde la proporción áurea está presente. En las tomas que incluyen a varios personajes se percibe una armoniosa disposición de los cuerpos entre sí y con los elementos circundantes en relación con su distancia del lente de cada cámara, creando profundidades variables. Esta belleza nos sumergió en una historia antigua cuyo mensaje es absolutamente vigente.
Cacoyannis profundiza en el complejo conflicto interno que experimenta Agamenón, quien está consciente de su rol, de la importancia de cumplir con Grecia, con el honor y las tropas, mas no puede deshacerse del dolor de entregar a su hija favorita por la guerra. Duda de Calcas, cuestiona la justificación del conflicto bélico, discute con su hermano Menelao (Kostas Karras), quien no supo cuidar de su mujer Helena y ahora lo azuza para que siga adelante con su deber... ¿cuál es su deber?, ¿cuál es su destino?
La interpretación de Kasakos es tan realista que León Festinger la hubiese tomado como ejemplo de su concepto de disonancia cognitiva. El rey decide atraer a su hija hasta Áulide con una misiva para su esposa Clitemnestra (Irene Papas) donde le expone que Ifigenia y Aquiles (Panos Mihalopoulos) contraerán matrimonio; ni siquiera Aquiles conoce el ardid. Después se arrepiente y envía otra carta para impedir que se movilicen, pero es interceptada por los aliados de Menelao: se ha impuesto ananké, sino ineludible.
Las féminas se alegran y se ponen en marcha: Clitemnestra (Irene Papas) ignora que su esposo le ha pedido quedarse en casa, ella es sobre todo la madre, que canta a su hija cuando manifiesta nerviosismo por el futuro; es la mujer que desafía al poder por su familia. Desde su primera aparición Irene Papas destila talento, su presencia escénica y dominio actoral impactan. Tatiana Papamoschou, Ifigenia, comparte con Papas la hermosura que asociamos con las esculturas e imágenes del período helénico; su actuación brillantemente se desliza por la timidez, la ternura y la inocencia, hasta alcanzar angustia por lo que parece una traición, el absurdo de morir tan joven y la racionalización de la necesidad de su muerte por la patria. Todas las actuaciones son de alto nivel y destacan por su naturalidad y robustez.
El vestuario oscila entre la rudeza de los atuendos de los guerreros (pieles toscas y láminas metálicas protectoras) y la ligereza y beldad de los trajes de las actrices.
La estupenda banda sonora de Mikis Theodorakis potencia la narración movilizando sensaciones y emociones en los espectadores de manera orgánica, y se crece con los gritos de los soldados que exigen la muerte de Ifigenia para alejar la maldición casi a la manera de los coros de las piezas teatrales griegas.
El dominio del lenguaje cinematográfico por parte del director también se evidencia en tomas tan sutiles como el vuelo ruidoso de una mosca que atenaza la sensación de calor, y las manos de la madre y de la hija que, unidas por el velo nupcial, se separan ante la inminente tragedia que intentaron impedir.
Solidaridad, miedo, ira, lucha, amor, poder... La hermosura estudiada del film convive con la crudeza y el realismo que expone al pensamiento griego ante un presente continuo muy humano.

¿Imaginas lo que nos trae Electra, primera película de la trilogía trágica de Cacoyannis? Será proyectada en la sala de conciertos de la Universidad Central de Venezuela (UCV) el lunes 23 de marzo. Allí estarán Orestes y la protagonista, quienes en su infancia rogaron por la vida de su hermana Ifigenia y ahora vengarán al padre. Irene Papas será Electra, dando vida a uno de los conceptos más estudiados por la psicología: el complejo de Electra. La película ganó el premio a la mejor adaptación cinematográfica en el Festival de Cannes de 1962 y fue nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera.

El martes 24 de marzo, en la Sala de Danza Pisorrojo del complejo Aula Magna, estudiantes de Unearte realizarán el performance “Máscaras parlantes” y será la clase inaugural del Taller de Coros y Danzas para el Antiguo Teatro Griego.

El Día Nacional de Grecia (25 de marzo), en la Casona Ibarra de la UCV, podremos descifrar el misterio de “El Laberinto”, nombre de la actividad que comenzará con la presentación del libro Encendida por el deseo, antología bilingüe de textos de Safo traducidos por María Virginia Guevara (Nila Ediciones/Mares Ediciones). Adquirí la pieza encantada por sus cualidades únicas, entre ellas sus hermosas imágenes que se crecen en los caracteres en griego eólico, dialecto de Safo, que acompañan a las líneas en español. Es un privilegio abrir un libro y disfrutar simultáneamente del pasado y presente del pensamiento y lirismo de la gran poeta griega considerada “la décima musa” por Platón.
María Virginia Guevara, poeta venezolana, manejó los escritos originales favoreciendo la intención lírica sobre lo literal; el resultado es exquisito y cónsono con la exploración íntima del amor y la belleza que motivó a Safo de Lesbos.
Seguidamente, el mito de Electra será nuevamente el centro de atención con la interpretación de la tragedia de Sófocles por integrantes de la Escuela Juana Sujo, dirigida por el maestro Costa Palamides, cuya participación asegura un trabajo de alto nivel por su dominio de la dramaturgia y cultura griegas.
Ese día cerrará con las voces del grupo Aedos (Colectivo de Canto Popular) y los gráciles movimientos de los miembros de Danzas Griegas de Venezuela. Habrá sorpresas.

El jueves 26 de marzo las actividades se desarrollarán en el imponente hall de la Biblioteca Central de la UCV. El inicio será una lectura dramatizada de Prometeo encadenado, de Esquilo, dirigida por Federico Pacanins, con revisión dramatúrgica de Leonardo Azparren Jiménez. Símbolo de transgresión, del anhelo por el conocimiento y del sacrificio, Prometeo arrebató el fuego de los dioses para favorecer a la humanidad, y su voz nos alcanza hoy cuando la ciencia y la tecnología impulsan al hombre hacia un futuro trascendente. Por si fuese poco, en el mismo espacio se inaugurará la exposición bibliográfica “Literatura griega del siglo XX”, de Nicolás Palamidis.
El derroche de sabiduría y deleite se extenderá hasta el viernes 27 de marzo cuando el profesor Costa Palamides y el grupo Teatrela, que dirige, nos obsequiarán una conferencia dramatizada que desarrollará su investigación sobre el mito griego en la dramaturgia latinoamericana.
Alístate, nos queda participar con actitudes positivas hacia el aprendizaje y el embeleso.
Espero verte en esta celebración.
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