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Reedición del primer libro de Ricardo Torres Gavela

jueves 7 de agosto de 2025
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Ricardo Torres Gavela
Ricardo Torres Gavela, que tenía veintiún años cuando se publicó su primer libro, asume la naturaleza o función de la poesía y el poeta, colocarse al otro lado del sistema. 📷 Manuel Gibaja • Forma

La editorial peruana Sieteculebras, que opera desde Cusco bajo la dirección de Mario Guevara Paredes, acaba de reeditar el poemario Mientras las cadenas danzan sobre el cadáver, del poeta ecuatoriano Ricardo Torres Gavela, al cumplirse cincuenta años de su primera edición. Guevara también hizo posible la primera edición, en el lejano 1974, trabajando el texto en el taller del pintor Manuel Gibaja e imprimiendo de manera artesanal en un mimeógrafo, artículo muy útil en esos años para publicaciones urgentes, efímeras o clandestinas.

El nuevo libro reproduce aquel texto mimeografiado, que ha sobrevivido al tiempo y los embates propios de una publicación que levantó la voz oportunamente, y se inicia con un preámbulo del propio autor, que, a guisa de testimonio, rememora el proceso de creación y publicación de su libro. Se añade la versión moderna y un texto de Gibaja, que recuerda la participación de varios personajes entonces veinteañeros y casi adolescentes tanto para las ilustraciones del libro como para su impresión, entre ellos el extraordinario acuarelista Luis Palao.

“Mientras las cadenas danzan sobre el cadáver”, de Ricardo Torres Gavela
Mientras las cadenas danzan sobre el cadáver, de Ricardo Torres Gavela (Sieteculebras, 2025).

Mientras las cadenas danzan sobre el cadáver
Ricardo Torres Gavela
Poesía
Sieteculebras Editores
Cusco (Perú), 2025
104 páginas

Hace medio siglo varios países latinoamericanos estaban bajo regímenes dictatoriales, gobernados por juntas militares, generales o coroneles que entraron a patadas en las sedes gubernamentales o civiles manipulados desde las sombras del poder por los uniformados. Ecuador, donde Ricardo Torres había nacido en 1953, no era la excepción. Allí gobernaba Guillermo Rodríguez Lara, alias “Bombita”, con las mismas prácticas abusivas de sus colegas. Al enterarse de la publicación del poemario de Torres, en Cusco, declaró al poeta como traidor a la patria por publicar su libro en otro país y ordenó la confiscación del libro por considerarlo subversivo.

Por esos años, en que América Latina hervía también de revolución y literatura, muchos artistas, especialmente escritores, publicaban novelas sobre el poder, poemarios que cantaban a la revolución, ensayos en los que se decían y desdecían de sus propias ideas, ganaban premios, se los negaban, se exiliaban, se insultaban, se reunían en congresos. Eran felices. Ricardo Torres decidió ir al sur, pero el golpe del 73 en Chile cerró las puertas de Arica y el poeta se desvió a Cusco, a Urubamba, y ahí es donde brota la historia que, cincuenta años después, rebrota como las flores andinas que suelen abrir sus pétalos con décadas de pausa.

Mientras las cadenas danzan sobre el cadáver se inicia con una declaración de principios: “Me opongo a la oposición / al vicio por el vicio / (...) / a los amores platónicos /personalmente los ignoro / Como a todo presidente / me opongo al techo camino de cabeza”. Por un lado puede leerse como una cuestión de posición política personal, individual, propia de la actitud contestataria juvenil (Torres tiene veintiún años cuando publica este su primer libro), pero por otro lado, puede interpretarse como la naturaleza o función de la poesía y el poeta, colocarse al otro lado del sistema.

Esta propuesta dominará temáticamente el libro. El cuestionamiento de los abusos del poder, la imposición de ideas o la reivindicación de la justicia y la igualdad, se repasan con un lenguaje sin rodeos. Todo se cuestiona en pocas palabras, hasta la cotidianidad en que nos desenvolvemos nos trae, de un momento a otro, un descubrimiento. Es interesante e intenso el poema “Sorpresa matinal”, que se inicia así: “Te reconocí, amada mía, / a los tres años de casados, / con el primer niño de alegría / caminando / y el último que tanto dolor te trajo / pronunciando sus palabras”.

Como se ve, la voz del poeta abarca sus temas con un sentido crítico. No analiza ni se extiende en reflexiones, sino que mantiene la posición inicial de mostrar el otro lado de la realidad, aquel que suele quedarse en la memoria, en la emoción íntima o en el pudor. Así, la poesía cumplirá con su función de descubrir el verdadero universo del poeta y su entorno, lo que, de todas maneras, generará incomodidad.

Vale destacar el rescate, a modo de edición conmemorativa, del primer libro de poesía de Ricardo Torres Gavela. Luego de aquella experiencia, su ruta vital lo ha sacado de Cusco y lo ha llevado a estudiar medicina y especializarse en pediatría; ha hecho una carrera importante en ese campo y no ha abandonado la poesía, reuniendo más de una docena de libros.

Alfredo Herrera Flores

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