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Mundo cruel, de Luis Negrón

sábado 25 de junio de 2016
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“Mundo cruel”, de Luis Negrón

Mundo cruel
Luis Negrón
Editorial Páprika
Buenos Aires (Argentina), 2015
ISBN: 978-987-45544-8-2
96 páginas

Luis Negrón (1970) es un escritor prohibido en su pueblo natal, Guayama, Puerto Rico. Lo prohíben, entre otros, los agregados comerciales de la “educación” beca Pell de Francisco, a quien en Argentina conocen muy bien como quien sin duda es y ha sido siempre: Jorge, el mismo que se la pasó en dictadura de la dura mirando para el otro lado. No es de extrañar. Luis es un escritor bona fide; contrario a otros autores del patio, no es o ha sido un agente o funcionario bajo juramento del Estado colonial. Negrón de ordinario es un obrero del arte del libro, o librero.

Mundo cruel, el principal trabajo creativo de Luis, ha sido traducido al inglés por Suzanne Jill Levine, reconocida traductora de literatura latinoamericana de Jorge Luis Borges y Manuel Puig, entre otros, y profesora en la Universidad de California, y al esloveno por Ferdinand Miklavc, traductor de, entre otros, Manuel Vázquez Montalbán y Fernando Vallejo. Publicado originalmente en Puerto Rico (2010-2014), el trabajo creativo de Luis lo ha sido también en la República Dominicana (2013), Costa Rica (2011-2012), Estados Unidos (2013), Eslovenia (2015) y Argentina (2015). Jacqueline Duprey (2012) y Gil René (2015) adoptaron varios de sus cuentos y les presentaron en la Sala Beckett y en el Teatro Victoria Espinosa (Fullana Acosta 2015) y en el Festival de Teatro de La Habana (Espinosa Mendoza 2015), respectivamente.

En Mundo cruel, Luis escribe y describe. Lo hace con intuición y cojones de escritor.  

Como podéis comprender, Luis no ha sido profeta en Guayama, pero siquiera le ha hecho falta pedirles permiso a los brujos de Francisco. Lo cierto es que éstos, como siempre, no tienen nada que dar a Luis en el mundo de hoy. El premio por su quehacer literario, Luis se lo ganó en el 2014: el Lambda Literary Award por Literatura LGBT (Gay Fiction). La obra creativa de Luis se fue o ha venido hilvanando desde Santurce, un barrio urbano en la capital de Puerto Rico, San Juan. Mundo cruel, como le ha dicho el propio Luis a David Ulloa en Costa Rica, “es un libro de temática maricona, no digo gay porque es un término y un producto muy gringo” (Ulloa, 2012). Luis es un escritor irreverente; su obra literaria también. A Luis, “la información (le) llega de otros lados, no de un libro” (Ulloa, 2012). La realidad es que Negrón tiene cierto grado, si alguno, de intuición y, en su quehacer, se deja “llevar por los cojones” (Ulloa, 2012). Es lo que le hace escritor, y no literato.

En Mundo cruel, Luis escribe y describe. Lo hace con intuición y cojones de escritor. Negrón, por esas de ser preciso, estudió periodismo porque, en vez de literato, quiso ser escritor. Creo sinceramente que lo logró. Pero Luis también logra retratar, hacer un retrato de la realidad social de un Santurce de finales de los noventa del siglo XX y de la primera década del siglo XXI, época y lugar que ha vivido en carne propia, y a la que le ha puesto su buen ojo de escritor. A tales efectos, Luis ha dicho:

Eso es lo que me encanta retratar, el mundo de los marginados que son marginados por los mismos marginados. Uso el humor, mucho, el ridículo; eso sí, no la parodia, lo que estoy retratando son personajes que están en busca de la felicidad, que no le piden permiso a nadie para vivir. Para la mayoría de mis personajes se supone que no hay un espacio en la sociedad, no van a llegar a ser ministros de Cultura ni nada de eso y probablemente ni les importa. Ahí es donde está mi ojo, en el margen del margen (Ulloa, 2012).

Los personajes de Luis son como Luis en cuanto a que tienen la cualidad de no ser gente que pide permiso, pero su quehacer creativo, si bien es el resultado de un trabajo de campo (o antropológico) sobre el terreno de juego (observación partícipe), no es autobiográfico. Para la doctora María Teresa Vera Rojas, investigadora venezolana y profesora de la Universidad de Barcelona, el mérito del trabajo de Luis reside en:

El hecho de no formular esta subversión ni desde un lugar reivindicativo de la inclusividad ni desde una posición homonormativa regida por el consumo, la familia, la decencia y las regulaciones biopolíticas de los cuerpos, sino desde el espacio periférico y prohibido del margen —sexual, económico, ciudadano, urbano, familiar—, desde el sida y la precariedad, desde la mariconería, el dolor y el goce de la no-convencionalidad, características que definen la cotidianidad de los personajes patos/bugarrones/maricones/locas —y no gays— que residen y dan forma al barrio cangrejero de San Juan, Puerto Rico, en el que Luis Negrón enmarca los relatos de Mundo cruel” (Vera-Rojas 2015).

Es precisamente lo anterior lo que distancia el trabajo creativo de Negrón del de su tocayo Luis Rafael Sánchez, por esas de dar un ejemplo. La distancia, a mi modo de ver, puede deberse a que el primero es escritor, mientras que el segundo más literato de Estado que escritor. La mirada de Negrón es desde adentro, mientras que la de Sánchez ha sido desde la próspera posición del próspero agente estatal que cumple su función de normalizar moralizando. Luis Negrón no mira así ni mira o se detiene en eso. Luis Negrón es descriptivo, escribe describiendo lo que ve u oye sobre el terreno del juego duro de la vida misma.

Mundo cruel, en su edición argentina (2015), contiene dos nuevos cuentos para un total de once. Estos son “Mujercita” y “Mataperros”. En “Mujercita”, Negrón retrata la violencia de género en que se desarrolla parte de esa personalidad masculina del “macho” que no quieren Papi ni Mami. Es un buen fotograma de la familia real puertorriqueña: solidaria, disfuncional… la del Estado colonial ausente. Su escenario principal es en Arroyo, muy distante del Santurce de “Mataperros”, a donde se llega o puede llegar luego de transitar de casa en casa, de urbe en urbe.

En “Mataperros” Luis nos narra la vida cotidiana de una pareja homosexual cuyo escenario principal es la calle de la dosis o la calle desde la que se autofinancia la vagina que se desea poder hacer en Ecuador. Como en los otros relatos de Mundo cruel, en “Mataperros” se hace lo que se aprende en casa, en la calle si se tiene calle. Y lo que se aprende es a tratar al perro de Lázaro como si fuera el Lázaro que nos “molesta” cuando nos pide en la luz de la Parada 18 para su dosis del día a día. Gracias, Luis, por ser tan claro, por ir al pan, pan, y al vino, vino; gracias, por ser un cuentista realista y contarnos en tus once cuentos aquello que ha sido la vida misma de la gente que vive y padece, pero goza, el Santurce de hoy. Ya saben por qué los brujos de Francisco no quieren que leamos a Luis, ya sabes por qué entonces debes leer Mundo cruel: pa’ que te veas, pa’ que te lo goces.

 

Referencias

Wilkins Román Samot

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