XXXVII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE 2024 Saltar al contenido

De infantes y ángeles terribles

sábado 7 de julio de 2018
¡Comparte esto en tus redes sociales!
Eleazar Marín
Eleazar Marín avanza hacia una novela de nuevo tipo, rayueleando, a lo Cortázar.
a Sandino Marín

Una de las características esenciales de la novela contemporánea, no es la de vaqueros, donde el tiempo, y el espacio al mismo tiempo, suele ser lineal, se constituye en corpus holístico y cada personaje se transfigura entre líneas con todos los que aparecen por orden y desorden de de aparición. Si uno le atribuye la anterior afirmación a una eminencia de la literatura sonará altisonante y sentenciosa, pero es una certeza venida de un desconocido: mi persona, ergo, tómenla como resultado de haber leído, no muy bien, Infantes terribles, Fondo Editorial Ipasme, 2007; premio del concurso literario de la misma institución y firmada por Eleazar Marín Alcalá.

“Infantes terribles”, de Eleazar MarínAllí el autor nos hace descubrir que Supermán es frágil, no es así como de mucho acero; también que somos un país de madres más que de padres, que existen raras maneras de amar, que la teatralidad en el discurso tiene sus efectos colaterales; evocante el capítulo “Virolo”, donde Don Perlimplín en el jardín de los cerezos se relame de visiones en el jardín de las delicias que algunos con suerte, antes y después de Hieronymus Bosch, han mirado en algún pozo de río donde se bañaban muchachas desnudas. En “María”, narra con carencia de lujo de detalles la iniciación al machismo; recuerdo a mi tío Vicente Correa diciéndome: “Sobrino, ya usted es mayor de edad y el tiempo está bueno para una cañita”. Y ese era el tiempo de bebernos una botella de El Recreo casi a una y pico de la tarde.

Así es, es una novela de muchas historias y cuentos tristes como la balada de Estancia y Cristóforo, llena de un cielo que anda perdido por ahí, que para mí es un tributo al auténtico Claudio Castillo, el de Diálogos de un resucitado, La Petrica, Guajara y otras pinturas.

Yo, que de novelas apenas me entretuve con El túnel, La tregua, El domador de los bachacos, El fantasma de Canterville, Cien años de soledad y cientos de Marcial Lafuente, Silver Kane y Keith Luger, quisiera pensar que Supermán, personaje inicial, después de lo acontecido, una lesión cerebral, se puso a mirar gallinas como si le hablaran y él para encantarlas les narró todo lo que ocurre y seguirá ocurriendo en Infantes terribles, novela con título parecido a una obra de teatro de Román Chalbaud, Los ángeles terribles. Volvemos al Eleazar Marín hombre de teatro y escritor de vidas.

Eleazar Marín, tipo afortunado, digo yo, por haberse amistado con Héctor Bello, Alberto Hernández, Alejandro Liendo, Alberto Suárez, Jaime Betancourt, Zoraida García, avanza hacia una novela de nuevo tipo, rayueleando, a lo Cortázar. Eleazar Marín, nacido en Irapa, de los Alcalá de Irapa, quien tiene un paisano en mi pueblo, Alejandro Alcalá, hermano del poeta Ángel Malavé.

En fin, a veces pareciera que para ser un gran escritor tendría uno que nacer en Buenos Aires, París, Ciudad de México, Madrid, Palestina, pero ¿quién se acordará de Irapa o Maracay?

En evolución permanente: “De brisa me volví ventarrón”, sentencia Eleazar.

José Gregorio Correa
Últimas entradas de José Gregorio Correa (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio