Saltar al contenido
Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Cuatro poemas

• Viernes 11 de noviembre de 2016
¡Compártelo en tus redes!

Sergio Eduardo Cruz

Su poesía provoca extrañamiento por el modo de trabajar las ideas y el pensamiento. Existe un concepto en su poética, como tiene que ser la labor de toda obra de arte: usar la idea para la representación del mundo. El primer poema de esta muestra del autor simboliza, me parece, un dualismo, un mundo finito y breve, otro mundo eterno y verdadero. Dicho poema, textualmente, por su doble tipografía e historia, Simona (virgen)-Simone (loca), expresa esta concepción dual del orden existente; ello mismo también, quizá, queda resuelto por el digrafismo. En contraste, los dos poemas restantes aluden a la memoria y a la ausencia de lo material amoroso. Al menos, Sergio Eduardo Cruz, en esta breve selección marca dos registros poemáticos.

Fernando Salazar Torres
Responsable de la selección

De la serie Voces actuales de México

La gravedad y la gracia

Pienso todavía en Simona virgen
agarrotados dedos por humedad de la miseria
loca en aquel pueblo a media sierra
nada más veía pasar el diablo entre los bosques
que hablaba nada más con ella.

Hace tres años
viajé hacia aquel pueblo y me contaron la historia
me contaron su vida de maltrato y sufrimiento
mujer rota agonizando como nadie
agonizando a diario un poco más y poseída
mujer loca le ladraban perros viejos
y cabras escapándose de ella como enfermas
balbuciente detrás el mundo se acababa
y Simona virgen rezaba en otro idioma
como apaleada a media calle sucia
embarrada de la mierda del sudor del otro
hecha un hálito apenas fumarola de sí misma
pero virgen siempre y con los ojos negros.

A deshoras de la noche pienso en ella
sus manos sosteniendo ocote y burda
sabiduría de esperar la muerte en penumbra
y saber por las estrellas cuántas muertes
en qué día por saber cómo se juntan

Pienso en Simone loca de Dios
protegida en el vacío entre gravedad y gracia
iliá pasquedeuil danscetvie que me dice
al oído mientras sus palabras muertas
grava hacen de tinta y todo estrecho
mantiene su distancia cerca de la mía
Simone virgen también pero de otra manera
luchando en sí misma por ser recta en Dios
que tan lejos estaba y tan fuera de ella
pero eterno de algún modo quizás
pero ofreciéndole conocimiento
notre conesáns dans la ví ceautre chose
qui nous ne poubons saboirpás masilés
para siempre nuestro y de los otros
y como no podemos salvar a los nuestros
tenemos que compartir el conocimiento
que emana del otro y se apropia en el cuerpo.

las almas de los vivos en danza postrera
cuando sol es guirnalda en el infierno
y la mueca de la danza es hilacho de silencio
donde enclavan los etéreos madrugada
invitados al festín pero todavía algo frescos.

Pasé ayer por el portal y vi a Simona
dice Maya la prima que aún está allá abajo
estaba triste y sola como siempre más callada
como si hubiera enmudecido algo en otro
conjuro de una sangre que más no era suya
sino de aquel al que nos dijo si recuerdas
para quien se había conservado siempre virgen
y entonces recuerdo que Simona
no se conservaba para Dios ni para el diablo
sino para Julián el hombre fuerte que anoche
de hace mucho había salido en sus faenas
y lo habían asesinado dos muchachos sin nombre
ni corazón en este mundo de los vivos
y que Simona para siempre está y anhela
que regrese dice Maya que desde ahí triste

Cuándo será que sus estrellas terminen
y en sórdido y brillante eco hagan finito
el tiempo en que la ausencia cobra su castigo
para Simona virgen que aún espera y paciente
encontrarse de nuevo con su dios prohibido

pero Simone no es la misma de siempre u otra
es su nombre porque de ella sólo eso queda
en este mundo hilvanado de palabras
donde cosa y referente nunca se delinean
sino que esperan y aguardan ser reflejos
de miradas donde candidez y muerte
siempre esperan los pedazos de otro Dios
acaso de otro Dios sin nombre ni palabra
que será el que no distinga Simone de Simona
y que a cada quien silencio grato de la espera
ilfaut etre atent de Dieu que dice que debemos
estar atentos atención atiende nomás entiéndelo
y no hay nada que entender sino que siente
y al sentirlo en la garganta se acabará la espera
y saldrás del infierno lo mismo Simone que Simona
para pudrirte en la luz del amado por siempre.

que apremie al fin la tan buscada gracia
donde tibio y vano se repite el juego
del que muere ya y desvirga siente su eco:
morir no es perder vana inocencia,
morir es nomás nacer de nuevo.

 

Coyoacán Revisited (Instantánea)

A morte é a curva da strada
Fernando Pessoa

En esta esquina
pasaron cosas
alguna vez
en otro tiempo.

Yo, por ejemplo,
caminé hace mucho
hacia la casa
que hay en el fondo

ya destruida.
He visto caer
todas las casas
que fueron mi vida.

Pero al tentar la imagen
mi casa vacía
renace en el cuerpo,
sus cuartos florecen,

recuerdo otra esquina.

 

Tranquilidad

Porque todavía duermes, tan en calma,
y no te das cuenta de tus murmullos,
y los gatos se ciñen buscando calor
………… a tu figura,
entro a la recámara sin molestarte: así,
……………………en silencio,
……………………me acompañas.

Porque la luz mañana traerá el anuncio
de que cruzan la calle tantos y tantos
infames, buenas gentes, fantasmas,
………… tantos y tantos
que no hemos conocido todavía
……………………pero en silencio
……………………contemplamos.

Porque oímos que allá fuera hacen
y deshacen: matan, violan, ocultan
con toda fuerza crimen e injusticia,
………… y nos da miedo
y no somos fuertes como para aguantar;
……………………aún tomas mi mano,
……………………y aguantamos.

Porque estar aquí es estar plenamente
y ser con todo esto es ser el mundo
y apenas hoy marca otro día, y así siempre,
………… y todo es duro
y todo duele, nada sirve, entristece, aterra:
……………………me acompañas
……………………aunque esté oscuro.

 

Sentencia

El olvido es más tenaz que la memoria.
Salvador Elizondo

No cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor.
Alberto Aguilera Valadés.

Soñarás a la pelirroja día tras día
ojos sulfáticos de mirada triste
y ávidos miembros serpenteando
toda la quietud de tu huesera:
pensarás en ella cada miércoles
agitado en el metrobús, cada día
hasta que el hado quiera borrar
la sentencia firmada con carne:
triste, ávido, fortuito encuentro,
escape de otra cosa, de otro día,
quedan sus imágenes de Facebook
(recuerdo de su espalda en la sombra)
y la sonrisa y el adiós y el ahinosvémos
(alladónde, alladonúnca volverían
a encontrarse, pero quizás sí,
despuesito, nuestros cuerpos).
Ahí nos vemos.
Lo invisible,
lo de nadie: eso queda.

Sergio Eduardo Cruz

Poeta, traductor y crítico literario mexicano. Es coordinador editorial en la revista electrónica Círculo de Poesía. Su obra ha sido publicada en varios países de Latinoamérica y ha sido acreedora de premios nacionales.
Sergio Eduardo Cruz

Textos recientes de Sergio Eduardo Cruz (ver todo)

¡Compártelo en tus redes!