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Poemas de Viaje legado

lunes 21 de noviembre de 2016
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“Viaje legado”, de Keila Vall de la VilleDiafragma

Nadie sabe con certeza dónde queda el orificio
la vena, el conducto, el pozo turbio.

Para mirarme en esta historia
debo hundir un dedo
o varios
en la carne rosa,
debo hurgar en las costillas
mirar cómo se arquean
y muestran sus bordes navaja.

Son dos las costillas flotantes.
Respiro electroshock,
operación astral
y vuelven a su lugar.

Para mirarme en esta historia me encomiendo a un gato
si es que tienen corte
y puedo encenderles vela.
Tal vez es el hígado, en la punta de mis dedos.

Si subo, en línea vertical,
llego a un domo
al paraguas
que protege
lo que siento que sentí.

El diafragma, me dijeron una vez,
es el único músculo
que se inserta en sí mismo.
Una sombrilla extendida a la tormenta
separa la humedad, la antigua sangre
de los huesos que crujen
cada vez que sonríes
o intentas abrazar.

Un puño apenas, una herida
y se abre.
Te expulsa la membrana como si fueses lluvia,
salen los recuerdos catapulta
como gotas sin mojar.

Me sirve de balance
sobre la cuerda floja
este paraguas.
Músculo curioso y fuerte
entre corazón y estómago
no pide nada para comenzar o terminar.

Se inserta en sí.

 

Free jazz

Frente a los rieles del tren espero
escucho, se arrastran las ruedas, acaricia el cepillo
un plato de metal.
El hijo con fiebre en casa me mira de lejos. Algo
algo debe hablarme.
El reflejo en la ventana del vagón muestra el escote hoy más pronunciado
que cubro. Abrigo el pecho niño con fiebre tren a la universidad.
Falta una pista, la pieza que engrana todo esto no está
raspo la superficie, subterránea, un poco más
¿qué estoy dejando de mirar?
Ayer dijo tenerme miedo, sentí hundimiento plexo solar
por culpa del fantasma y mis garras y esta manera de ser,
emocional.
Dijo señalando con sus deditos hacia mis pupilas Siento miedo
a estos círculos negros
en cada ojo.
Todos, respondí aliviada por la mancha que compartimos,
Todos tenemos. Yo sería incapaz
de dañarte, añadí, y era un rezo. Siento miedo yo también
pensé, la contención es el tema.
Garra niño con fiebre escote
tren a la universidad en la ciudad de Nueva York
despecho que cubro hoy.
Algo
una clave un mensaje.
Henry dijo que se llamaba el hombre con cuatro
e insistió cuatro días de hambre
cuando lo vi pasar tras mi imagen en el vidrio,
tal vez fue antes o después de cubrirme las tetas que de nuevo en el vagón
Henry pasó repitiendo gracias, gracias,
gracias
gracias.
Todo lo hace o lo dice cuatro veces Henry.
Será la inanición, estará confundido
o se repite por temor ante la precariedad
del público asistente, errante.
Insiste por si alguien le escucha al fin el tema.
En Washington Square me duelen siempre
los hijos que en el momento no estoy cuidando
tantos coches tanto parque despelleja.
Un cinturón de seguridad protege a la anciana en silla de ruedas
de su inminente derrame en plena calle
cruza en la pizzería y se pierde.
La imagen descontrolada estalla, hago memoria inmediata, la correa de seguridad
que recién miré, hebilla de acero rectangular, cinta negra poliéster
proviene de un asiento de avión. Cuánto apocalipsis.
Lo único claro en todo esto es que estoy muriendo,
en la plaza donde espero una señal
el fluir me lleva improvisando como polen como
cable de electricidad.
Que me importe lo que importa
mantener los ojos, los oídos bien dispuestos
es lo único que pido cuando pido algo a la corriente que me ha traído hasta acá.
El brillo me atraviesa
niño enfermo ojo y miedo, fiebre tema plaza universidad
avión que se estrella
pecho despecho en el roce de la batería que me anestesia.
Algo
algo me anuncia que ahora mismo, no te miento,
ahora mismo lo siento desde la médula, como un desmayo compungido
en este instante mis células están muriendo
ahora mismo te aseguro
mis células, yo
estamos muriendo encandiladas.

 

Anfibia

Sólo nadando
Sin nada en qué pensar
Sino en nadar…….el nadador
Vuelve a nacer
Jorge Eduardo Eielson

En esta costa llueve una tregua.

Ondas, mínimas olas.
Una sigue a la otra, van enlazadas para no perderse.

Son un respiro

…………shhhhhh

y luego silencio.

Llueve una tregua.

Con calma permanezco.

Quisiera que dure.

La alargo.
Me quedo
sumergida.

Sintiendo la luz sin voz.

Afuera el mundo.

Acá esta tregua
esta agua
de la que respiro.

 

Lupo

Una vez dijiste
cuando llames vengo
y te hago
sólo dime
y vengo.

El recuerdo me desmaya la piel
…………hormiguea aquí.

Ocurre que
Soy presa que muerde.
Aquello anterior al tiempo, no tiempo, no más
…………algo tuyo
se fue arrastrando algo mío.

En el sitio quedó la marca, el resto, el derrame
líquido en la memoria que me alimenta.

Mi piel reposa.
Sutiles
colmillos
esperan.

 

Reunión

A veces, por los senderos de la huerta,
algún ángel me
seguía casi rozándome;
su sonrisa y su traje, cotidianos.
Marosa di Giorgio

Tengo amigas que recitan poemas
tengo una mordida, me recuerdan.
Yo soy sola, es cierto,
pero ellas dicen cosas como
una más una somos la misma,
mi lucha por no perderme se escribe igual,
no te olvides
de ti
hablemos con un café.

Tengo amigas que dicen
de tanto ser mujer a veces quisiera ser hombre
para al menos tener razón.
Se me hermanan
al pronunciar palabras como cansancio
teta
sexo
puré.

Yo soy sola
me lo recuerdas
como si eso te diera fuerza cuando olvidas mi nombre.

Recitan poemas,
hay una que me mira en silencio y asiente,
otra responde adiós, se me quema esto hablamos luego,
de tanto cocinar desempolvar postergar quisiera huir me dice,
pero tengo este amor
esta mordida.
Algunas nostalgian y aunque se fueron me dicen queda
quédate.
Una se desconoce,
está abrumada y lo aprovecha para no decir
ésta soy yo.
Se oculta tras la niebla del quehacer.

Estas amigas, a veces no saben cómo dividirse,
creen que pueden y sufren por no saber.
Como si un pie pudiese andar por su cuenta
mientras el corazón camina otra ruta.
No es posible.
Lo aprenden y me advierten que soy
unasolapieza
y que de cierta misteriosa manera
somos ellas y yo
la misma.

Así que en mi andar de pie
están todas ellas.
Fueron y serán antes del tiempo.
Higos costura quimioterapia,
in vitro
divorcio abandono falsedad,
disfraz de ángel
hielo
lo viven y lo ganan aun perdiendo.

Yo soy sola pero menos
cada vez
si pronuncio palabras como ayúdame
consejo
estoy
per
di
da.
Auxilio.
Si digo no sé.

Así como me quedé con el amor
así como alguna vez hui de mí y he vuelto
me quedo ahora con ellas también. No las suelto.
Eso que somos se convierte en la cueva que me cobija.
Estamos pintadas, pintamos en las rocas de esa cueva.

Podría seguir contando
como esta periferia se me acompaña,
pero un niño llora y me busca,
para que haya vida hago falta,
así que
me
voy.

Keila Vall de la Ville
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