Saltar al contenido
Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

La arqueóloga digital

viernes 31 de julio de 2020
¡Compártelo en tus redes!
“It was in the year 1976 that the trouble between the world and China reached it’s culmination”.
Jack London

“La China” ya estaba por abandonar su investigación cuando conoció la existencia de la enigmática programadora que había salvado la vida de la Reina de Inglaterra durante la pandemia del coronavirus.

El hallazgo fue controvertido. Para los historiadores y antropólogos oficiales, la programación biotecnorgánica apareció hasta en el siglo XXIII del calendario judeocristiano, pero ahora “La China” aportaba evidencia arqueológica, una memoria USB en deplorable estado, de que una mujer de origen desconocido había sido galardonada en el Palacio de Buckingham por haber “brindado servicios extraordinarios en tiempos de crisis”.

La polémica, como era de esperarse, no se articuló alrededor de los sofisticados e innovadores métodos de programación genética implementados en la rudimentaria nanorrobótica de entonces, sino en que la recompensa otorgada por la Corona Británica había sido la remoción mediante escarificación de unas marcas en su piel que, como las de Anne de Breuil, la ataban a un pasado atroz.

El escaneo realizado a la anticuada memoria digital reveló mucha información comprometedora sobre la negligencia de los políticos del período en que dicho virus apareció por primera vez, pero no permitió conocer el origen ni el paradero de dicha heroína informática.

La historia de la tecnología seguiría siendo relatada por las clases dominantes mediante la voz de machos aduladores, pero al menos “La China” había encontrado otra fragmentaria pieza en la historicidad de las clases subalternas encabezada por una mujer ignota, cuyo recuerdo, como el de A. Lovelace, M. Hamilton o K. Bouman, sólo ocuparía un lugar destacado entre los bustos de personas brillantes mucho tiempo después, cuando su cuerpo, vandalizado por los colores y formas de la ignominia de su época, hubiera sido totalmente devorado por gusanos y hongos.

Diego José Zárate Montero
Últimas entradas de Diego José Zárate Montero (ver todo)