Publica tu libro con Letralia y FBLibros Saltar al contenido

Dos relatos de Isidora Bello

martes 2 de abril de 2024
¡Comparte esto en tus redes sociales!

Puta que culea rico el conchesumadre

Puta que culea rico el conchesumadre. Su pelo que le llega a los hombros, sus lentes azules y sus labios finos. Qué raro. No me contesta los mensajes, qué raro, ya no me saluda como antes. Filo, debe estar ocupado. Por mientras me tomo una taza de café, o dos, o tres. Sus besos son adictivos, sus brazos marcados junto a sus piernas demuestra la calidad de hombre que es y sus manos duras, uf, hacen maravillas. Un vestido celeste apretado al cuerpo cubría una pequeña parte de mi poto, medias negras tapaban mis muslos y varias pulseras colgaban de mi muñeca izquierda, ocultando las cicatrices que vivían en ella. Había una vez en que usaba pantalones con pata de elefante y poleras manga larga de polar, tiempos en donde era terrible de perna y perkin, tiempos antiguos, tiempos que no volverán. Pensé en enviarle otro mensaje, cuando los dioses del olimpo escucharon mis plegarias, y una llamada de él bastó para sanarme. Perdón por no responder, he estado ocupado. No te preocupes, le respondo. Pasó una, dos, seis semanas para que me llamase de nuevo, yo no estaba de buen humor, sin embargo acepté. Llegué al bar cerca de la plaza y me senté a esperarlo en la terraza y se dignó a llegar un cuarto para las siete. Estaba cansadísima, no había podido dormir bien estas últimas semanas, y todo por culpa de este weón. ¿Qué somos? ¿Qué quieres de mí? ¿Por qué me buscas y luego desapareces? ¿Te entretiene? ¿Acaso soy sólo un puto juguete sexual para ti? Muchas preguntas, ninguna respuesta. Nos miramos de forma profunda a los ojos. Ojos café claros, una nariz grande y unos pequeños labios acomodaban su gentil rostro. Estaba tan metida en él que no me di cuenta de la presencia de ella, de Alejandra. Venía entrando a la terraza con un pequeño grupo de lo que supongo eran amigas. Lo saludó con un fuerte abrazo y un beso en la boca. Un trillón de preguntas invaden mi cabeza, pero todo se me olvida cuando me toma de la mano para salir del restobar. Me llevó hacia su auto y condujo en silencio. ¿Por qué se había besado con esa maraca de Alejandra? ¿Por qué me invitó a salir entonces? Llegamos a mi casa, departamento 150. Le serví un par de cervezas, coloqué música de los ochenta y nos sentamos en el sillón. Hablamos de la vida, de la u, del fútbol, de dramas que ocurrían en el país, de todo. Unos besos locos y agarrones salían de vez en cuando, al igual que tirones de pelo y tocadas de teta. Me lamió el pecho poco a poco, subiendo por mi clavícula hasta mi cuello y boca. La voz de Freddie Mercury estalla en mis oídos, para luego volverse una melodía deprimida, ¿es esta la vida real?, ¿o sólo una fantasía?, no lo sé, pero me empieza a doler. Le beso y le digo que pare la velocidad, que me duele, él ríe. ¿Acaso no querías tanto esto, weón? ¿Tantos mensajes para nada? Sentí cómo aceleraba, su cuerpo golpeaba de manera brusca contra el mío, y una que otra lágrima salía de mis ojos. No supe qué hacer, siempre pensé que si esto me llegara a pasar pelearía, pero ahora que estoy en esa posición, simplemente me hago la muerta, no quiero hablar, ni pelear, no tengo ánimos y sé que si lo hago será para peor. Mantuvo mis manos sobre mi cabeza y puso mis piernas en su cuello, yo sólo me dejé llevar. Mientras va bajando la velocidad de su cuerpo, pienso en las horas que pasé llorando porque él no me respondía los mensajes, o las llamadas. Todo lo que hice, esas horas, días, semanas llorando y malgastando mi tiempo en este hijo de puta, habían acabado. Cuando acabó salió de encima mío y se puso su ropa, mas dejó sus lentes encima de la pequeña mesa que estaba al lado. Qué lindo, pensé, algo para recordarlo. Me pidió otra cerveza. Y fui a la cocina en busca de una, ¿cómo estará el clima mañana?, preguntó mirando hacia la ventana. Yo estaba detrás de él con la cerveza en mano, tranquilo, wachito, le dije, mañana no saldrá el sol. No sé cómo lo hice, pero le reventé la botella de vidrio por la cabeza, y con ésta, le abrí el cuello. Pasaron diez minutos y seguía ahí parada, riendo, ese sentimiento de angustia, pena y dolor habían desaparecido. Ya no seguiría jugando con mis sentimientos. Me cae muy bien Esteban, aunque sólo me utilizaba para sus juegos sexuales, era un buen tipo. Sin embargo, nunca llegué a pensar que este momento ocurriría, digo, nadie se imagina a uno mismo enterrando un cadáver. Puta que culeaba rico el conchesumadre.

 

Cierra las puertas de tu casa

Cierra las puertas de tu casa, le decían constantemente a la Mandy, sin embargo ella no los escuchaba. Cada noche dejaba la puerta sin pestillo, esperándola. Amanda es una mujer particular, le gusta tomar alcohol y comer para luego meterse los dedos dentro de la boca y vomitar palabras sin coherencia. Toma pisco con coca cola, fanta con ron o tequila solo. Shot, shot, shot, se dice a sí misma al beber. Este farol no alumbra, no alumbra este farol. Luego de comer, se desnuda frente a su espejo y se pone su vestido de seda, se dirige hacia el baño, se mete los dedos a la boca y puaj, vomita, puaj, puaj, puaj, vomita. Bulimia, se hace llamar la amiga que viene a visitarla por la semana, la molesta bien temprano en la mañana, hasta las tardes de la noche, se levanta y se acuesta con ella. Amanda es piola, es bacán, es free, es una weona tan pero tan buena onda, lo único malo es su ortografía, oh, ni te cuento cómo es al enviar whatsapp, ola kmo stas amiga?. Puaj, puaj, puaj, a las siete de la mañana, puaj, puaj, puaj, a las cuatro de la tarde y el último se escucha a las 9 de la noche; puaj. Su amiga no es para nada meticulosa, menos al comer; se atraganta la tremenda pizza, la sinvergüenza, a las tres de la mañana. A su amiga le encanta fumar, fuma tres cajetillas al día, una en la mañana, otra en la tarde y la que queda en la noche. Pero a ella le cae bien, y deja que viva con ella. Le han dicho mil veces que cierre las puertas, pero no, nunca las cierra. Aunque hubo una vez en que lo intentó, aunque le duró unas trece horas, lo importante acá fue el intento que ella hizo, con mucho amor y dedicación. Se podría decir que la Mandy era adicta a la comida, y le daba miedo perderla ya que era lo único que le reconfortaba, sin embargo siempre la perdía a la hora. Se iba de su boca al retrete. También a los cigarros y al tabaco siempre estaba pasada a humo, a veces con olor a menta, chocolate o frambuesa. A Amanda le gusta inyectarse la sustancia líquida café claro en su brazo izquierdo tres veces a la semana, cosa que pasaba una vez al mes, ya que nunca se sentía con la suficiente fuerza para salir a carretear. Cuando iba a la casa de sus papás, no comía nada en todo el día, siempre se sentía enferma de la guatita, mas, al llegar a su casa, se comía el refrigerador entero; yogures, pan con mantequilla, queso y jamón. Panqueques hechos a las dos y media de la mañana luego de un atracón, o donas bañadas en glaseado de chocolates. Torta amor, alfajores con manjar y galletas con chispas de chocolate. Tallarines con salsa blanca y jamón, pizza y coca cola de litro. 98 kilos, veía en la balanza, 62 kilos, decía realmente. Así que prosiguió a vomitar un poco, sólo un poco, un poquito. Despertó en el baño, se paró como si nada y se dio una ducha caliente, se vistió y salió a dar una vuelta donde en la esquina estaba ella. Empezó a caminar al lado contrario, con velocidad. Sintió algo en su interior al llegar finalmente, mas no quiso cerrar la puerta con pestillo. Se dirigió al baño y se miró al espejo, se veía extremadamente cansada y agotada. Tenía grandes ojeras y su cabello se estaba cayendo. Se dijo a sí misma que esto pararía, esta era la última vez, bueno, después de esta, puaj. La siguiente semana estuvo distinta, por fin había cerrado la puerta y estaba feliz de su progreso. Estaba en la cocina cuando escuchó la puerta abriéndose y cerrándose de golpe. Ella trató de correr a su habitación, pero ya era demasiado tarde. Una mano la agarró de la cintura y la tiró hacia el suelo. ¿Me extrañaste?, preguntó Bulimia.

Isidora Bello
Últimas entradas de Isidora Bello (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio