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Micromundos de Ricardo Jesús Mejías Hernández

martes 14 de octubre de 2025
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Lápiz

“Al lápiz se le quebró la punta antes de poner el punto final, no es un final abierto”, dijo el escritor a los críticos.

 

Monstruo

En mi casa hay un monstruo. Es enorme. Vive abajo de mi cama. Ayer en la noche me dijo algo. Que tiene miedo. Teme al niño grosero que lo ve desde arriba. Le dije, para tranquilizarlo, que vivo solo, que no hay más nadie. Ahora ambos estamos preocupados.

 

Hormigas

Las hormigas se llevaron todo. Primero los jardines, después los alimentos, utensilios, muebles... Poco a poco, también la memoria de los habitantes. Dicen que quedaron los libros en blanco, desde donde salieron y se hacían pasar como letras.

 

El perro

Sueño. Mi perro es un señorón encopetado. Tengo mucha hambre, comezón y ganas de salir. A regañadientes, me saca a pasear. Sus amigos se burlan. Al subir, se sienta a la mesa y no me da ni un mendrugo. Desgraciado. Mañana, cuando despierte, lo boto de la casa.

 

Tormenta

Cuando leyó aquel libro de aventuras sobre el medio oriente, el hombre de polvo se convirtió en una tormenta de arena.

 

Lápiz 2

Mi lápiz se cansó de mí. Se fue. Sabe que es parte de mi mundo. Por cierto, me escribió que está harto de mis poemitas. Que para volver tengo que incluirlo en un cuento como una estaca que entra al corazón de un vampiro.

 

Catador

Su vida era su trabajo. Era un experto indiscutible en su área. Creía tener todo bajo control. Sin embargo, el catador de vinos fue sorprendido aquel día por un conductor ebrio. En urgencias no encontraron un vino compatible para transfundirlo.

 

Prohibición

En aquel país prohibieron la poesía. Entonces los pájaros entonaron nuevas melodías, los araguaneyes incendiaron los días de ramos amarillos, el verde y el azul crearon nuevas fronteras.

 

El empresario

El empresario quisiera devolver el tiempo. Recuerda a su tierna novia de la juventud. Daría todo por volver a estar con ella, así, bajo la luna como dos gatos sin nombre. Si pudiera, construiría un puente entre los puntos suspensivos de sus historias.

 

Mujer imaginaria 1

La mujer imaginaria imagina que yo soy un espejismo y por eso, todas las noches, destroza mi corazón y sentimientos verdaderos.

 

Mujer imaginaria 2

¿Cómo le explico a la mujer imaginaria que no podré verla más, que estas cuatro paredes serán parte de mi olvido, que mis sentimientos eran verdaderos, pues hoy, justo hoy, me dan de alta?

 

Guionista

Como guionista no era muy creativo. Siempre escribía que el asesino era el mayordomo. Un día, incluso, su mayordomo interpuso una querella por prejuicios. En fin, tenía razón, piensa Jaime mientras dispara.

 

La vida

Un día, a la vida le crecieron las piernas. Apuró su marcha. Se fue volviendo inalcanzable. Hasta que la muerte, al doblar la esquina, le dio una buena zancadilla.

 

Isabella

Hace tiempo, por su esencia, Isabella cambió soldados por muñecas, pantalones por vestidos. Es difícil ser una flor en el desierto. Hoy, desde la seguridad que le da la altura de sus tacones, mira el mundo desde su castillo, tiene un príncipe azul. Es feliz.

 

Soledad

Cuando el ángel abrió sus alas para abrazarse a sí mismo, supo lo que era la soledad.

 

Pirómano

El pirómano, extasiado, olfatea el humo que serpentea del diario local sostenido en sus manos. Reseña la noticia de su proeza de ayer cuando calcinó al cuartel de bomberos.

Ricardo Jesús Mejías Hernández
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