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Hablemos, de Octavio Santana Suarez

Tres poemas de Iris Mónica Vargas

• Miércoles 12 de septiembre de 2018

Dos universos

Alguien escucha atenta
al otro lado de la cerca
las voces de tres hombres
riendo, vacilando,
intercambiando historias.
Hablan su mismo idioma,
piensa por un momento
mientras lee un libro en otra lengua.
El Adalberto, dicen,
él ya lo ha conseguido, ya aprendió.
Tomó las clasecitas y ya sabe

Ya sabe ese otro idioma el condenado.
Va a tener mucha suerte.
Tendrá su trabajito,
bien puesto, muy bonito.
Qué cosas, no.
 Callados.
Ahora están callados.
Escucha la vecina que sigue
imaginándoles sentados
con un par de bebidas,
echados hacia atrás
sillas acolchonándoles la tarde.
Sepárale una cerca
desde la perspectiva de ella.

Tirados en el suelo
rodeados de hojas secas,
con sus trapos y fundas,
únicas pertenencias,
en su propio universo
tres hombres cuentan cuentos
y vuelven a reír.

 

Muralla

Hay algo que oxigena
sin tregua cada paso;
no son de carne y hueso
sus piernas y sus brazos;
no tiene sangre el vaso
de sus cuerpos.

Tiene imaginación.

 

Ser de azul

El hombre azul yace a mi lado.
Habrá quien diga afuera
que el mundo no nos pertenece.
Tampoco esta cama. A veces
nos asusta el día, la tarde. Anoche
pregunté, ¿Y qué de las estrellas?
A veces las contamos
tratando de reconciliar al sueño
y la esperanza. Y qué de las estrellas,
respondió. Y qué de aquellas nubes
a lo lejos. Están muy lejos, dijo,
pero ya llegaremos.
La piel del hombre azul
tiembla contra mi piel.
Las nubes y el sereno nos consuelan.
—Jamás importa quién
o cómo le han nombrado—
Le escribo un verso
Le traigo una pequeña
planta del supermercado.
—Debemos conseguirle tierra.

El hombre azul tiene zapatos
con huecos
por donde cuelan las raíces,
se agarran de la mugre,
y van dejando sangre
en las entrañas del planeta
sin rendirse.
Jamás se cansan de buscar
la mítica molécula de oxígeno.

Iris Mónica Vargas

Iris Mónica Vargas

Escritora puertorriqueña (Caguas). Tiene un doble bachillerato en física y biología de la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras, y una maestría en física. Fue becada para servir como parte del equipo de investigadores en astrofísica del Centro para la Astrofísica de Harvard-Smithsonian, en Cambridge, Massachusetts (EUA). En 2005 se desempeñó como periodista y escritora de ciencias para la columna Ciencia Boricua del periódico El Nuevo Día. En el mismo periódico también ha publicado ensayos. Sus traducciones de artículos de ciencia para una audiencia general aparecen como parte del equipo de Ciencia@NASA. En 2009 terminó su segunda maestría en Science Writing (divulgación científica) en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Ha escrito para la revista online HarvardScience de la Universidad de Harvard; la revista cibernética del Science Writing Program en MIT, Scope; las revistas estadounidenses SEED, ScienceNews y Bay State Banner, la Asociación Nacional de Escritores de Ciencia (NASW, por sus siglas en inglés), el Boletín de la Asociación Estadounidense de Anestesia, y el blog Open Salon de la revista Salon. Ha publicado sus cuentos y poemas en Letras Salvajes (Puerto Rico), Isla Negra (Lanusei, Italia) y Poetas del Siglo XXI (España). Terranova Editores (Puerto Rico) publicó su primer libro de poemas, La última caricia (2014).

Sus textos publicados antes de 2015
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Iris Mónica Vargas

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