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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Sonetos de Francisco Cuaresma Borrero

miércoles 3 de noviembre de 2021

Misterio

Qué añoranza la de aquellas paredes,
aquella luz que brillaba en tu pelo
como estrella fugaz en negro cielo
y sobre tu azucena tejía redes.

Te busco en la esperanza que concedes
porque sé de tus dudas y de tu anhelo,
pero son el silencio y el recelo
los pasos que ante el amor retrocedes.

Hay en tu corazón una parcela
para un alma escogida y reservada;
y en ese entierro nadie me dio vela.

Pero mi corazón sí te dio entrada,
por un misterio que nunca revela,
algo de lo que nunca sabrás nada.

 

Ida

Recuerdo que te fuiste como el día
con su manto de oro en lo lejano,
con una rosa púrpura en su mano,
y una dulce caricia en su agonía.

Y sabe Dios qué idea te estremecía
dejándome con un gesto tan vano.
Partícipe de tu soñar arcano,
al verte mi sentir se remordía.

Así quedó tu imagen en mi memoria,
como epitafio del amigo ausente
que me deja una estela promisoria,

un resplandor que luce permanente
en un alma que no tendrá la gloria
sin la eterna visión de tu presente.

 

Alivio

¿Qué pude ver en ti, rosa imposible
que no puedo apartarte ni un momento,
que fiel como la noche al firmamento,
el tiempo que te pienso es intangible?

Te tuve por un tesoro, inasible
a la vista del puro entendimiento,
no amor sino enfermizo sentimiento;
Ahora eres pasión incontenible,

jazmín que emana aromas y misterio
y descuelga fragancia y madrugada.
Para el placer impuro mi sahumerio,

para el amargo cuento eres mi hada,
para el vaso que sangra mi cauterio,
para el viejo letargo mi alborada.

 

Tiempo

El tiempo lo devora la rutina,
los días como cuentas se suceden,
tus recuerdos descansos no conceden
ni de ti se desprende mi retina.

Nunca en tan larga senda peregrina,
mis pies rechazan pasos que no pueden
sostenerse en el lodo, y al fin ceden
ante un sueño que sin pisar camina.

¡Cuántas cartas no habré esperado en vano!
¡Qué palabras echadas tan de menos!
¡Qué cabellos, que a codiciar no gano!

¡Qué ojos y qué labios tan serenos!
Si tiempo atrás te hubiese visto al menos…
¡Qué amor tan escapado de la mano!

 

Gloria

Promesas no cesaban de caer
a mis sueños, dormido o cual despierto;
por eso, tal vez vivo, tal vez muerto,
aguardaba sin otro quehacer.

lo que temprano o tarde habría de ser:
la puesta de mi gozo al descubierto,
la libertad de mi espíritu ya yerto
y cansado de tanto padecer.

¿Verdad habría en esta profecía,
o habría de ser también una quimera?
Qué hastío de creer lo que creía:

una Tierra en eterna primavera,
una existencia en la que se sufría
en pago de una gloria venidera.

 

Contigo

Quiero ascender contigo hasta tu gloria,
o descender al fuego de tu infierno.
Congelarme en los hielos de tu invierno,
o florecer tu abril en mi memoria.

Ser vértigo en el giro de tu noria,
dormir en tu regazo dulce y tierno
y suplicar a Dios soñar eterno
aunque me cubra lápida mortuoria.

Contigo en el abismo, en el vacío,
contigo junto a Dios allá en la altura,
contigo en mi camino más sombrío,

contigo en el dulzor y en la amargura,
contigo en la labranza y el baldío,
contigo siempre hasta en mi sepultura.

Francisco Cuaresma Borrero
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