“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Tres sonetos de Francisco Cuaresma Borrero

miércoles 16 de marzo de 2022

Cabellos

Hay sierpes que descienden en su luna
con un fango de plata y sombra incierta.
Como el hada de un cuento, pero muerta
que en sueños te ofreció su dulce cuna.

Inútil escoger pues sólo hay una,
la línea cartesiana que no acierta
y aunque lo hiciera… alma tuya yerta
y seca, entre las lluvias de su luna.

Besa cada minuto que te queda,
que siniestra, con sus vientos, la aurora
avanza a desgarrar tu tibia seda,

y a helarte en el anhelo de su hora.
La del hada, que en su aguacero queda
ajado un corazón, porque lo adora.

 

Adolescente

Quién pudiera dormir bajo tu pelo,
inmóvil con mi cuerpo en tu cadena,
sediento en esta noche de ti llena,
en trazo de tus labios ver el cielo.

Aturdido, sin concretar mi anhelo,
siempre serás mi mágica azucena,
dorada de tu aroma y tez morena,
pequeñito rincón de mi desvelo.

Demuelo piedra a piedra esta muralla
de tus quince luceros capricornio,
mi cuerpo con tu cuerpo es en batalla.

Sin saber si eres ángel o demonio,
lentamente mi pecho se avasalla
herido por tu embiste de unicornio.

 

Infiel

Tus ojos saben lo que yo te quiero
y nunca me abandona tu mirada.
Tú misma te conviertes en mi amada,
sin temer lo que diga el mundo entero.

Yo te contemplo y no me desespero
al verte plenamente enamorada
sin importarte ya nada de nada
ese papel tan vil, tan embustero.

Yo sé lo que le dices bajo techo,
para después ser mía tan afuera.
No te arrepentirás de lo que has hecho

porque tú no lo dejas por cualquiera.
Te sacaré ya mismo de su lecho
aunque a filo de faca después muera.

Francisco Cuaresma Borrero
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