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Espejo de monos alumbrados, de José Siles
(selección)

viernes 4 de julio de 2025
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“Espejo de monos alumbrados”, de José Siles

El mono alumbrado y la evolución

Puede que, a veces,
la pluma hiera más profundamente
que cualquier estaca o espada
a destiempo desenvainada
por un bicho bífido,
descendiente de mil chimpancés
que, sin oficio de escritura
ni arte caligráfico alguno,
bajo los efectos de una atávica sustancia
alucinógena,
tal vez el más original manjar
probado por los dioses,
nada más descender de los árboles,
creyéndose por fin todo un erectus,
se erigió, además de bípedo,
en rey de la tierra
con erguidos aires de
pensador griego,
y, gracias a los efectos
de exóticos hongos,
algo se iluminó en sus adentros,
llegando a disfrutar
varios días en un minuto,
miles de años antes de la existencia
... de la Grecia de toda la vida.

 

Lee también en Letralia: reseña de Espejo de monos alumbrados, de José Siles, por Alberto Hernández.

El misterioso silencio de las estrellas

Escucha.
No hagas caso
jamás de las mentiras
con que querrá amaestrarte nuestro mundo
José María Álvarez

En la vasta noche del cosmos,
dicen lenguas esteparias del infinito,
las estrellas guardan un misterioso
silencio
...sobre su Autor.
Tan solo se vislumbran
desde una discreción confinada
en el inexplicable contenido del vacío
destellando alguna que otra vez,
casi indiferentes,
como si el azulado secreto
de su enigmática morada
y su lejana luz
precisaran mantener velados
los ecos de una sigilosa
y tímida eternidad.

En esta mistérica cuestión de lo divino,
las criaturas se pierden en la búsqueda:
los monos alumbrados enmarañan
sus lenguas predicando
en los baldíos desiertos
de lo desconocido
y construyen inéditas torres de babel
donde apenas se entienden unos a otros
susurrando palabras
porque, como la zorra de Esopo
con las uvas “verdes”,
siempre han despreciado
la inaccesible trama transcendente,
donde todo lo que suena a supremo,
lo han limitado
a un escarmiento proporcional
a la insubordinación,
de los desengañados ante los dogmas
los desilusionados por la fe
o los frustrados fieles
de malogradas ideologías.

Cantan filósofos y profetas
que las palabras vacías,
tarde o temprano, se disipan,
pero el corazón ansía respuestas
que clarifiquen la realidad,
aportando resplandor a la vida
e incluso salvando ese sobrecogedor
escollo, cuando se piensa
que al final... llega la muerte.
Tal vez ante esa imperativa
necesidad de inmortalidad,
los monos alumbrados
se habrían extinguido
sin sumergirse en la cárcel
de su ilusoria,
aunque ventajosa
...certidumbre.

 

“Espejo de monos alumbrados”, de José Siles
Espejo de monos alumbrados, de José Siles (Vitruvio, 2025). Disponible en la web de Librería General

Espejo de monos alumbrados
José Siles
Poesía
Ediciones Vitruvio
Madrid (España), 2025
ISBN: 978-84-941939-5-8
130 páginas

Tardío homenaje a la mujer que parió a la madre de Nefertiti

Como un regalo caído a mis manos,
vino el rojo encendido de tu boca
en copa de luz
envolviéndome todo
Antonio Marín Albalate

La abuela de Nefertiti
vivió los tiempos antiguos, en el valle de los faraones.
No era tan bella como su nieta;
ni tan promiscua,
pero triplicaba el número de esclavos.
Nunca la pintaron ni esculpieron en piedra ni mármol.
Tampoco se conserva rastro el ella en museo alguno.

La abuela de Nefertiti, sin embargo,
aunque no poseía pirámides ni mastabas,
era ama de tantos camellos de doble joroba,
como soles, palmeras, piedras de lapislázuli
y panteras albinas libanesas,
privilegiadas fieras,
a las que solía acariciar y alimentar
como al resto
de su corte de feroces felinos.

La abuela de Nefertiti, aunque no era consciente
De su condición humana y mortal
Murió plácidamente, medio adormecida,
mientras su cuerpo se mecía dulcemente,
atardeciendo sobre el ardiente Nilo,
y acariciada por las nubes enrojecidas.
Se dejó llevar en brazos de la tibieza
Mientras declinaba, postrero, el arrebol envolvente,
bajo los efectos de un cáñamo sobredotado;
y al compás manso, pautado
por sus parsimoniosos remeros nubios,
que seguían afanados,
impulsando la navegación sedosa y dulce
de la faluca imperial
... y fúnebre

 

Del Vacío de la Nada a la Nada del Vacío

Piensas en tu incapacidad para entender nada
de la Nada,
y te sientes muy cerca de todos los vacíos
sin norte.
Y, sin aviso previo,
caes sin red al abismo de los recuerdos.

A la aurora se le ocurrió iluminar
el rosal de Venus, provocando
la súbita combustión del corazón
que prendió en llamas,
y, sin previo aviso
te viste ardiendo
en un pasado
lejano y flameante
sin que nadie
ni la Nada
pudieran ni quisieran
evitarlo.

En el rumor del viento,
se acurrucan los gemidos de antaño;
mientras, entre las hojas caídas,
en los balbuceantes ecos retornando
a lomos del viento del norte
siempre desde el vacío
aún susurran tus anhelos.

Lloviendo, todavía percibo
un adiós de rastros
que borran las huellas de tus lágrimas
mientras los recuerdos escapan a la Nada
buscando el amparo
en un olvido irreversible
y se aflige el cielo.

 

Onírica y fallida evocación pericliana

Y que cada uno, al estar a punto de morir,
arroje la última flecha
Calino de Efeso
De mi lanza depende el pan que como,
de mi lanza el vino de Ismaro.
Apoyado en mi lanza bebo
Arquiloco de Paros

Intentó soñar, soñar y aparecerse a sí mismo
Tal vez lo consiguió porque entre brumas
Se le aparecieron todos muertos
Todos, menos el perro Isósceles y el mayordomo,
Quien, aunque ebrio, aún respiraba

Pericles aspiraba a desentrañar
a través de su propio fantasma,
en aquel lúgubre sueño,
su vida, enigmas de sombras,
y recordar lo más encantador de su torpe existencia,
pero su vida era tan sombría,
que el sueño se le fue de las manos
y sólo consiguió producir
una atroz serie de escenas donde,
lo funesto y fúnebre acaparaban
un escenario desolador
en irreversible descomposición.

 

El sentido de la noche en Atenas

Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Cuervo ingenuo no fumar
La pipa de la paz con tú, ¡Por Manitú! ¡Por
Manitú!
Javier Krahe

Llega sin prisas la noche
caída como un fruto maduro
desde el vacío que suena
como una hetaira gimiendo
desde la oscuridad más profunda
y afligida de la vencida Atenas.

La noche, casi resignada, se deja
caer sobre un triclinio en la cima
de una acrópolis cercada
por violentos espartanos
y moribundos apestados.
La noche, tras mucho meditar
no halla respuesta a tanta penumbra.
Aunque ha sido abandonada por un sol
lento y empachado de luz,
harto de estar siempre atento
para cumplir con su más universal
oficio de astro: brillar sin tregua,
parir gigantescos destellos
para que resplandezca el alba ateniense
cuajando de ecos cotidianos
emitidos por aves, gatos, perros y sofistas
en las calles, templos y plazas de la humillada polis;
sigue la terca noche, obstinada en rechazar
el fulgor negro y mate que, en la noche de los tiempos,
le donó la naturaleza, esa hija bastarda del caos
como una envenenada bendición
con variados y complejos propósitos:
consagrar intimidades, secretos, adulterios
y consumar las pasiones incendiarias
de brutales fidelidades;
acunar sueños rememorando arcaicas masturbaciones
mientras dormita el presente;
urdir intrigas conspirando sin más testigo
que la luna en cuarto creciente
en aras a satisfacer inconfesables y turbios deseos;
suavizar la agonía de Pericles en su última velada
limando las afiladas, descarnadas y huesudas
...zarpas de la muerte.

 

Oda a los pescuezos más rebeldes de Castilla

No considere a los colectivistas como “idealistas sinceros pero engañados”. La propuesta de esclavizar a algunos hombres por el bien de otros no es un ideal; la brutalidad no es “idealista”, no importa cuál sea su propósito. Nunca diga que el deseo de “hacer bien” por la fuerza es un buen motivo. Ni la impetuosidad ni la estupidez son buenos motivos.
Ayn Rand

En el rugido del cosmos, entre estrellas destinadas
al abismo, resuena el eco de los siglos murmurando
desde el espíritu negro del universo, donde las almas condenadas,
cumplen un eterno suplicio, la más grande tortura.

En la mañana de un día de abril cualquiera
fluyendo la hecatombe de los comuneros en la carnicería del
tiempo,
donde la luz de la verdad vuela a lomos del viento
alcanzando Villalar, justo, para rendir la bandera,
se erige el cadalso para cortar las cabezas del movimiento
comunal: Juan de Padilla, Juan Bravo, Francisco Maldonado.

En la plaza de Villalar, al alba sombría,
bajo un cielo ceniciento, donde el destino apenas suspira,
y ante el desbordante griterío de la jauría
suben, uno a uno al cadalso y, como todo héroe que conspira,
antes de arrodillarse reposando la cabeza y exhibir su hidalguía,
pronuncian conciliadoras palabras declinando toda ira
para, finalmente, mostrar su desnudo pescuezo sin agonía
y tras el certero hachazo del verdugo tan solo a la gloria aspira
entregando su alma comunera altiva y todavía
...en rebeldía.

 

La doble ejecución en Cuzco de Diego de Almagro

Llega. Poco a poco, el alba en Cuzco
cuando en su sombría celda, todavía Diego yace.
Alguien abre la enrejada puerta y con el sigilo
de las raposas, acercándose a su catre
se dispone a castigar al vencido
como en la Antigua Roma
apretando su cuello hasta que se disipe
de su cuerpo estrangulado
el rastro de su alma.

Todavía a medio clarear el naciente alba,
irrumpe la muerte en la intimidad obscena
de la celda, sin apenas un reproche
del condenado que, orgulloso, anhelaba su decapitación
en ceremonia pública y frente a su enemigo,
su paisano más amado: Pizarro.

Diego Almagro, sin embargo,
Sí fue ajusticiado después de estrangulado
en el cadalso instalado en la Plaza Mayor,
y atado e inerme despojado de hálito
ante Pizarro, el destino se cumple,
decapitando a un cuerpo
que, aunque dicen es Diego de Almagro,
apenas representa poco más que un fardo.

 

La soledad era Todo

En esta morada costera, hoy
que es un día cualquiera
me encuentro solo,
junto al mar que ha extraviado de su oleaje
el ímpetu del rugido.
Apenas sopla un sutil viento de lebeche
mientras la lentitud pausada
de unas extenuadas nubes
abriéndole paso a la luz solar
muestran una generosidad evanescente.
Y yo, mientras tanto, camino descalzo
pero tan temerario y simple
como siempre: pisando fuerte
entre los guijarros puntiagudos, redondeados
o ya tan desgastados y planos
como el bruñido escudo cartaginés
que resguarda mi alma
en sus éxodos espirituales
por las moradas costeras
desde que el tiempo es mi tiempo
donde la soledad es, absolutamente,
Todo. La fascinación de lo irreal.

 

A pesar de la confusión: Seguir navegando

Antes de que alumbrara el primer sol,
alguien tan indefinible como inalcanzable
tuvo a bien decidir por mí,
y me envolvió bajo una capa de existencia
absolutamente inmerecida y tan efímera
como un día inesperado de inusitada felicidad.

En mi calamitosa arribada a este mundo
cobijaron mi debut mediante una contrastada presencia,
cuyo sentido, tal vez, no valga el tiempo invertido
en su inútil e incesante búsqueda de causas, fines
...y eternidades.

La plena aspiración al conocimiento de mi vida
Se rebela sin ambages a lomos de anhelos
Que pueblan mi desventurada voluntad
Ya que sin saber ni control alguno de la nave
Parece que me sigue conmoviendo
Esa compleja fragancia a vida
Por el que, aún más confundido, prefiero
...seguir navegando.

 

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