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De entrada, un Picasso.
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"De México para Cuba", la muestra plástica contemporánea más
importante en su tipo desde el triunfo de la revolución cubana en 1959, fue
inaugurada en la Sala Universal del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), en
La Habana, el pasado 26 de marzo.
Compuesta por unas cincuenta obras maestras del siglo XX, procedentes del
fondo que formó el artista oaxaqueño Rufino Tamayo (1899-1991) durante
décadas, la exposición reúne piezas como Desnudo sobre el diván,
de Pablo Picasso —que recibe a los visitantes a la entrada de la muestra—,
La mujer caballo (Wilfredo Lam), Perro (Andy Warhol), Mujer
en blanco (Tamayo) y las esculturas Yunque de sueño (Eduardo
Chillida) y Gran forma lenta (Henry Moore).
Esta selección "refleja el itinerario estético y algunos rasgos de
la historia personal de Tamayo: sus coincidencias artísticas, preferencias
estéticas y descubrimientos técnicos cultivados y expresados durante más de
siete décadas en su obra", escribió para el catálogo el curador Juan
Carlos Pereda.
"La presencia de artistas con importancia similar a Tamayo dentro de
la historia del arte de sus países, o en sus trayectorias, incluye ejemplos
de la Escuela de París, expresados en obras inscritas en el informalismo
derivado del surrealismo y el grafismo abstracto; el expresionismo británico
y la nueva figuración, el expresionismo abstracto español, la figuración de
raíces clásicas, además de algunos ejemplos relevantes de artistas
latinoamericanos que, como Tamayo, se esforzaron por crear una obra de
vocación universal, entrelazada con la profunda necesidad de establecer un
arte regional", agregó Pereda.
Otras obras que podrán apreciar los cubanos durante la exposición, que
permanecerá abierta hasta finales de este mes, serán La tejedora (Fernando
Botero), La isla del tesoro (René Magritte), Pescador justificado (Roberto
Matta) y obras de Francis Bacon, Adolph Gottlieb, Miguel y Francisco Castro
Leñero, Max Ernst, Manuel Felguérez, Carlos Mérida, Vicente Rojo y Pierre
Soulages, entre otras piezas que dieron origen en 1981 al museo auspiciado por
Tamayo y su esposa Olga.
"Sin duda es la muestra colectiva de arte contemporáneo más
importante que hayamos tenido desde el triunfo de la revolución",
declaró a la prensa el presidente del Consejo Nacional de Artes Plásticas
(CNAP), Rafael Acosta. "Da la posibilidad de que el público y los
artistas cubanos entren en contacto con obras de grandes maestros del arte del
siglo XX".
La Sala Universal del Museo Nacional de Bellas Artes reúne fondos del
Estado cubano entre los siglos XVI y XIX, que se incrementaron mediante
adquisiciones y transferencias después de 1959. Su flanco débil, el siglo
XX, quedará temporalmente recompensado.