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Menchú: escribir es duro.
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La guatemalteca Rigoberta Menchú presentó este 28 de marzo dos nuevos
libros de su autoría dedicados al lector infantil, en los que reflejó la
cosmovisión de los indígenas mayas "para sanar el alma".
La conocida activista indígena de origen maya quiché lanzó, ante más de
350 niños de varias escuelas de la capital y del departamento de
Chimaltenango, los relatos "El vaso de miel" y "Li Mi'n, una
niña de Chimel", referidos a la tradición de esa etnia, al amor
familiar y a su propia infancia como niña indígena.
"Escribir cuentos fue algo muy duro, porque me hizo recordar a la
familia y a los abuelos que fueron masacrados (durante el conflicto armado
guatemalteco de 1960 a 1996), pero volver a la niñez fue como dar un paso y
sanar el alma", comentó la laureada defensora de los derechos humanos.
Igualmente, dijo que la experiencia representa un cambio en su vida, pues
considera el oficio de cuentista como una oportunidad para "venerar la
armonía, la vida, la convivencia, el valor que todos tenemos, y dejar un poco
de lado las tragedias, las matanzas, los muertos, las torturas, todo lo que yo
he visto y vivido a lo largo de todos estos años".
Menchú, quien en 1992 fuera distinguida con el premio Nobel de la Paz por
su constante lucha en favor de su pueblo, se ha destacado por haber denunciado
ante el mundo la injusticia que la población indígena de Guatemala ha venido
sufriendo a manos de las minorías dominantes. Su autobiografía Yo,
Rigoberta Menchú, se convirtió en el estandarte del sufrimiento y la
lucha indígena en un país que, como Guatemala, se hallaba sumido en la
guerra civil en 1983.