

Teatro reunido (1968-2023)
Antonio Ramírez Córdova
Dramaturgia
Ediciones Tapianas
San Juan (Puerto Rico), 2023
88 páginas
Antonio Ramírez Córdova nació en Bayamón, Puerto Rico, en 1941. Estudió Derecho y Literatura en la Universidad de Barcelona, en España, entre 1960 y 1968. Durante sus años de estudiante universitario formó parte del Teatro Universitario de Barcelona. Fue profesor de Literatura de Lehman College, en Nueva York, Estados Unidos, entre 1972 y 1976, y de Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Utuado, desde 1979 hasta su retiro formal. Forma parte del primer ciclo de la Nueva Dramaturgia Puertorriqueña junto a, entre otros, Pedro Santaliz, Jaime Carrero y Lydia Milagros González. Su escritura creativa se destacó en las principales e históricas revistas literarias de Puerto Rico, Zona de Carga y Descarga, Homines y Mairena.
En 1962, Ramírez Córdova publicó su primer poemario, Humo y viento. Será en 1968 cuando dé forma a ¡Uf!, su primera obra teatral. Teatro reunido (1968-2023) (Puerto Rico, Ediciones Tapianas/Instituto Alejandro Tapia y Rivera, 2023) incluye dicha pieza junto a otras 34 obras de teatro. Ha sido a su vez autor de cuentos y ensayos.
Su poemario Si la violeta cayese de tus manos (1984) fue premiado con el primer lugar del certamen de la revista Mairena y del PEN Club de Puerto Rico.
Teatro reunido (1968-2023) tiene un prólogo de Roberto Ramos Perea, quien resalta:
Pareciera su teatro como el grito de un profeta en el desierto. Pero será esa soledad, ese país poético habitado sólo por él, el que, para llevar el paso con el quehacer dramatúrgico de su tiempo, regalará ese lenguaje a libretos abiertos, a textos que imponen multiplicidad de miradas, a libretos que saltarán del papel con vida propia y que se convertirán en maravillosas didascalias gracias a la pasión con que un director y un actor o una actriz le vistan con sus energías. Esta cualidad hará de su teatro puertorriqueño uno único, singular y ciertamente revolucionario.
El máximo valor de este teatro tan extraño e hipnótico es precisamente la libertad que sintió al escribirlo. Es un teatro sin concesiones, sin convenciones, sin requisitos ni protocolos, ni amarres generacionales o estéticas militaristas, es un teatro liberador e inasible, como un vómito de flores.
El propio Ramos Perea cita a Ramírez Córdova en su prólogo, afirmando lo siguiente:
Mi teatro no es gran cosa, yo en realidad soy un poeta. Pero pienso que de la poesía salen los mejores dramas. Si quieren pueden decir que son teatro del absurdo, pero yo no sé, para mí son poesía de la escena.
Uno de los críticos de su poesía fue Francisco Lluch Mora. En un prólogo que Lluch Mora hiciera a su poemario Para cantarle al amor (Puerto Rico, Isabela Printing, 1997), relacionará su decimario con las mejores “decimas de Lloréns Torres, Germán Delgado Pasapera, Félix Franco Oppenheimer”. Añadirá Lluch Mora:
Antonio Ramírez Córdova, buen poeta, entusiasmado con las cosas de su tierra, con sus árboles, sus montañas, sus flores y caminos, quien nos ofrece ahora este decimario, una acertada síntesis de lo popular y lo culto, con una perfección técnica en el manejo de las estrofas aparentemente más fáciles de expresar en el registro de la lírica. El tema principal es el amor, como se ha indicado tantas veces, hábilmente respaldado con temas secundarios, relacionados con lo erótico y que sustancian a aquél en la pericia del canto. Poeta de dominio pleno de los recursos retóricos, sin exageración de los mismos, dotado de una claridad meridiana que oscila entre lo formal y lo espontáneo; aeda de fácil manejo de una estrofa como la espinela que requiere sencillez, amor por las cosas propias que en el devenir histórico se han ligado a nuestra más íntima conciencia, sencillo, de una naturalidad que en el tratamiento de la lengua permite consagrar en canción, cultura de tradición oral y escrita, y originalidad en una estrofa como la décima, vienen a volcar afuera lo más íntimo de su ser, de su conciencia en el tiempo.
Ramos Perea, en el prólogo a Teatro reunido (1968-2023), ve una relación entre el teatro de Ramírez Córdova y su obra poética. Para él, “su teatro no tiene más pretensión que la expresión de la imagen más pura que es la imagen poética”. Ramírez Córdova ha pretendido, según el prologuista, “que la poesía dé cuerpo al espectáculo, dé ambiente al personaje, dé un aire místico a la escena”.
Como parte de una nueva generación de dramaturgos, Ramírez Córdova coincidirá con la obra teatral de otros dramaturgos del sesenta y setenta, entre los que destacan Francisco Arriví, Myrna Casas, René Marqués, Manuel Méndez Ballester y Luis Rafael Sánchez.
Antonio Ramírez Córdova, poeta, o el poeta que escribe teatro, se ha de encargar de construir una novel poética teatral, que, al decir de Ramos Perea, “se perderá en el fragor del realismo socialista y crudo de la Nueva Dramaturgia Puertorriqueña (1968-1998)”. Teatro reunido (1968-2023) incluye, entre otras obras de teatro: El tren, La jaula, Homenaje mínimo para Elías Beauchamp, Soliloquio de Lola, El patriota, Cosas de poetas, Conversación de Albert Camus, Las paredes oyen y Monólogo a Roberto Clemente. Acoge, pues, una muestra de lo mejor de su producción teatral de entre 1968 y 2023.
En Teatro reunido (1968-2023), Ramírez Córdova se deja influenciar por lo mejor de su generación y compatriotas, pero también por su propia mirada sociológica y sus lecturas de lo mejor del teatro del absurdo, entre otros Arthur Adamov, Rafael Alberti, Edward Albee, Samuel Beckett, Eugene Ionesco, Arthur Kopit y Harold Pinter. Su mirada sociológica y su aplicación del realismo social a su quehacer teatral le permitirán producir un teatro afincado en el Puerto Rico en que nació y donde ha desarrollado por más de cinco décadas su producción teatral.
Cada una de sus obras es corta, unas más cortas que otras. No dejan de ser obras de profunda capacidad expresiva, poética, llenas de imaginación e imágenes poéticas e históricas. Más que una suma de palabras o diálogos largos, estamos ante monólogos y diálogos cortos. Aun en su brevedad, hay profundidad.
Ramírez Córdova es, mejor que narrador, poeta. Y su teatro se explica poéticamente. Su aportación, si fuera poca, es transmitir por medio de su teatro su compromiso con su sociedad, y su historia social, la del autonomismo y la de las luchas sociales y políticas de su país, como la de, entre otras vidas que importan, la de esa maravillosa mujer del Tallit y de “La borinqueña”, Lola Rodríguez de Tió. Su lectura, en consecuencia, obliga e invita.
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