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Escribió Sentimientos con S de Mañas para reconocer a quienes le precedieron
María Belén Mañas Alonso encontró la sanación en la escritura

sábado 6 de junio de 2026
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María Belén Mañas Alonso
María Belén Mañas Alonso: “Como escritora, tengo que saber decir hasta aquí y saber parar, no escribo más porque no corresponde en mi libro”.

La memoria, que jamás avanza en línea recta, suele organizar sus instancias —voces, fotografías, objetos antiguos, paisajes de infancia— como las habitaciones de una casa grande. En Sentimientos con S de Mañas, la española María Belén Mañas Alonso reúne esos materiales en una obra autobiográfica que prescinde del recuento cronológico de los episodios que conforman su vida y le da preponderancia a construir esas habitaciones afectivas en cuyos espacios viven, y para siempre, los padres, los abuelos, los hijos, las amistades, la enfermedad, la gratitud y los lugares que han definido su identidad.

Nacida en Barcelona en 1972 y residente en Vic, la autora escribe desde una relación profunda con dos territorios esenciales: la Ciudad Condal, con su herencia familiar y cultural, y el mar de Llançà, convertido en símbolo de infancia, libertad, duelo y permanencia. El Mediterráneo, la tramontana, las fotografías en blanco y negro, los trenes, las palomas, las estrellas y los objetos heredados son las imágenes recurrentes de una sensibilidad que entiende la escritura como refugio y como forma de reconocimiento hacia quienes hicieron posible su historia.

El libro nace también de una experiencia personal marcada por la enfermedad y por el hallazgo de la escritura como “mejor medicina”. A partir de esa voz interior, Mañas Alonso compone una obra de tono confesional, lírico y testimonial, donde la evocación familiar convive con reflexiones sobre la maternidad, la vejez, la tristeza, la sanidad, la guerra y la necesidad de preservar los vínculos. Hoy hablamos con la autora sobre las circunstancias que dieron origen al libro, su manera de convertir la memoria en palabra y los símbolos personales que atraviesan esta obra escrita desde la gratitud, la fragilidad y la resistencia.

 

“Sentimientos con S de Mañas”, de María Belén Mañas Alonso
Sentimientos con S de Mañas, de María Belén Mañas Alonso (Letrame, 2026). Disponible en Amazon

Sentimientos con S de Mañas, la voz de quienes dejan marca

Publicas este libro después de haber convertido la escritura en una forma de sostén interior frente a la enfermedad, la memoria y el paso del tiempo. ¿Cómo decides reunir en un libro esos textos, que parecen nacer de una necesidad íntima?

Bueno, estos relatos cortos han sido escritos durante unos doce años. Tenía bastantes. No sé exactamente cuántos. En el libro entraban cincuenta. Tuve que seleccionar cincuenta escritos y no es una necesidad, fue una meta. Y lo más íntimo no está en el libro. Fue como un guerrero que llega con su espada y conquista los pueblos durante años y al final no le queda ningún pueblo por conquistar. Pues esta soy yo, la guerrera. Cuando ya creo que he conquistado todo, pues me paro, pienso y digo: “Ahora es el momento de publicar”. Y esta guerrera llamada María Belén Mañas Alonso decide publicar cincuenta textos. Para mí son personales, sí, pero lo más íntimo, reitero, nunca lo explicaré y no saldrá nunca en un libro, porque se queda para mí y para los míos.

 

Desde las primeras páginas aparece la idea de escribir para agradecer: a tus padres, a tus abuelos, a tus hijos, a tus amistades, a quienes ya no están. ¿Es el impulso principal del libro preservar una memoria familiar o, quizás, ordenar también tu propia identidad?

Es una pregunta interesante, yo soy una persona que se mueve por impulsos. A lo mejor en este libro lo transmito. No preservo ninguna historia familiar porque esta es una parte de mi familia. Tengo partes de mi familia que no nombro, y estoy hablando de personas, como las que estamos nombrando, pero no están todas. Lo más importante... no, no lo más importante, a lo mejor lo que sería más interesante para el lector porque le daría más morbo al libro, no se refleja en el libro, porque no me interesa, porque son temas personales, íntimos y de familia. ¿Ordeno mi identidad? Me gusta saber de dónde vengo. A veces es difícil, pero he podido hacer un poco de reflexión, lo que me explican mis abuelos. He pedido fotografías a mi padre, he pedido fotografías a mi madre, partidas de nacimiento y aquí he podido ir cogiendo, dándole forma poco a poco, ¿no? A la identidad mía de saber, bueno, saber de dónde vengo, no al cien por ciento... O sí lo sé, pero no me interesa contarlo... Entonces me lo quedo para mí. Pero doy voz enorme a mis abuelos, a mis hijos, a mis amistades y a las personas que me han acompañado en esta vida que han dejado una marca muy fuerte y ya no están y les agradezco de verdad la suerte que he tenido de estar con grandes personas en mi vida. Personas que dejan huella, que dejan marca.

 

En la obra aparecen referencias culturales muy variadas: Juan Ramón Jiménez, Machado, Dalí, Frida Kahlo, María Callas, Serrat, el Carnaval de Cádiz. ¿Qué lugar ocupan esas figuras en tu educación sentimental y en tu manera de mirar la vida?

Desde mi infancia estoy marcada por Joan Manuel Serrat porque mi padre era un acérrimo seguidor de él.

Yo me acuerdo de aquellos discos de vinilo de Serrat, me sé todas las canciones porque desde pequeña, muy pequeña, le he oído en casa y en el coche, en Barcelona, en Llança, siempre mi padre ponía música y yo sé que la canción más importante de la vida de mi padre es “Mediterráneo”.

He oído que lo nombraba, que para él es una de las canciones más importantes de su vida, que se siente identificado. Esto marca...

Dalí es una persona muy cercana a Llança. Es hijo de Figueras, estaba en Cadaqués. Las personas del Alt Empordà se caracterizan por una locura, por la tramontana, por la manera de ser, por, bueno, por aquellos vientos que tenemos en el Alt Empordà, una genética diferente. Entonces Dalí ha sido también un personaje muy cercano a mí, porque he veraneado toda la vida allá y porque Dalí es nuestro genio. Ahí tenemos el gran museo en Figueras, tenemos la casa de Dalí en Cadaqués, que se puede visitar, que vivía con Gala allá. Hay fotografías, hoy he visto una fotografía publicada, parece que era un escritor y fotógrafo, bueno, que salía Dalí en un llagut, un llagut es una típica barca de pescador, se ve a Dalí con el mar de fondo y me ha chocado, no había visto nunca esta fotografía. Y entonces, estaba en el Alt Empordà, él amaba el Alt Empordà y nos ha dejado un legado inmenso en riqueza, de arte.

Y después, los carnavales de Cádiz fue una inculcación de mi abuelo Antonio, Antonio Alonso Gonzales, que era marino mercante, su padre ya era marino mercante. Entonces, a él le tocó nacer en Cádiz, porque su padre era asturiano y lo trasladaron de Asturias a Cádiz. Como marino mercante, estamos hablando de hace dos siglos, y mi abuelo nació en Cádiz por esta circunstancia, por el traslado de su padre; mi abuelo, al ser adulto, fue marino mercante también en Barcelona. Entonces fue cuando conoció a mi abuela en plena guerra civil. Entonces, el carnaval de Cádiz lo llevaba en la sangre.

Mi abuelo estuvo muy pocos años viviendo en Cádiz; se lo llevaron para Barcelona, pues que era muy pequeñito, tenía seis años o siete, no tendría más, pero él cogió toda la esencia de lo que es Andalucía, de lo que es una chirigota. Él tenía la gran suerte de que su barco salía de Barcelona, paraba en Cádiz, ahí aprovechaba para pasear por aquellas calles, coger la frescura del arte andaluz y cómo cantaba aquella gente, y se hizo chirigotero, iba por carnavales. Su barco después iba a Sidifni a descargar y este era el trayecto de mi abuelo, Barcelona, Cádiz, Sidifni.

Mi abuelo estuvo años así y tuvo la gran suerte de volver a su tierra natal porque su trabajo se lo permitía en las paradas, pues tenía familia allá y muchos amigos, y tenía su grupo de chirigotas. Después estuvo también en carnavales de Canarias porque después hizo otro cambio y hacía Barcelona-Canarias. Esto me lo inculcó mi abuelo porque mi abuelo era un ser maravilloso, era un ser que te lo daba todo sin pedir nada a cambio y siempre explicaba cosas bonitas y nos cantaba por Navidades la misma chirigota siendo muy mayor, y tenemos un vídeo que guardamos con muchísimo cariño que sale cantando esta chirigota y me emociono siempre...

Si hablamos de Juan Ramón Jiménez y de Machado, son poetas que he seguido. Machado para mí es importante ya que Serrat canta poemas suyos, hace una obra maestra con Machado y está enterrado muy cerca de Llança, está en Colliure y para mí es uno de los grandes, todos sus poemas a mí me estremecen y, cuando Serrat los canta, a mí me estremecen doblemente.

A Frida Kahlo la he conocido siendo adulta y me ha apasionado la vida que llevó esta mujer, lo que hizo. Era una artista, era un genio, la puedo comparar con Dalí, pero en mujer. De María Callas me apasiona su belleza, su clase. Es una mujer que en mi casa se escuchaba cantar, pero no tenía mucha información de niña, no como Serrat, y siendo adulta me he dado cuenta, he visto documentales, me he informado, y su expresión de tristeza. Todo lo que le pasó en su vida cuando cantaba con esa belleza, con ese carisma que tenía, que te deja estremecida, a día de hoy me pongo documentales de ella y es que me emociona. Es una mujer que atravesaba el alma cuando cantaba, porque sus ojos, su expresión, su clase innata, y vino de la pobreza absoluta y de una lucha increíble, como ella, su hermana y su madre tuvieron que salir para adelante. La obesidad de María Callas, que muy poca gente sabe, se transformó en una figura esbelta. Fue una persona que murió muy joven por desgracia, en su apartamento de París, y le tengo muchísima admiración. Me parece que ya he hecho el recorrido de todas las personas que habéis mencionado en la pregunta.

 

María Belén Mañas Alonso y las marcas de la familia

La figura de tu madre atraviesa el libro con una fuerza muy particular: aparece como origen, refugio, ejemplo de alegría, inteligencia emocional y resistencia. Tu padre, por su parte, aparece asociado al deporte, al mar, a la disciplina, a la humildad y a una forma muy serena de inteligencia. ¿Qué parte de ti reconoces como herencia directa de ellos?

La figura de mi madre es difícil de repetir. Tengo poca genética, poco legado de ella. He heredado su físico. Digo que mi madre es patrimonio de la humanidad por su bondad, por el perdón y por no tener conflictos con nadie y tener muchas amistades. Es un ser admirable. Yo no soy como mi madre. Es un refugio para mí, es un ejemplo de alegría, aun estando en los peores momentos de su vida nunca ha dejado de sonreír y la admiro por ello. Yo no soy así. Y tiene una inteligencia emocional y una resistencia como ser humano como mi abuela Susana; son seres especiales, diría yo. Son personas únicas en bondad. En la figura de mi padre me siento más reconocida, tengo su carácter pero no su inteligencia. No tengo la inteligencia de los Mañas, pero mi padre me educó más en la disciplina y rectificó la palabra humildad, porque el otro día hablando con mi padre me dijo que él no es humilde, así que lo quiero rectificar en público. Sus palabras fueron que él está orgulloso, así que voy a dar voz a mi padre y voy a rectificar, humilde, por orgullo. Tiene una inteligencia muy serena que yo no tengo, una disciplina que tampoco tengo. El deporte sí que es parte de la herencia que más he podido obtener de mi padre, y tengo una genética muy diversa, como pueden comprobar. De carácter me parezco más a mi padre, y poca cosa más os puedo contar de cómo soy yo y lo que he heredado de mis padres, porque a veces es complicado.

 

La obra nace de experiencias muy personales, pero también se abre a temas colectivos como la guerra, la sanidad pública, la maternidad, la vejez o la pérdida. ¿Cómo decidiste cuándo un recuerdo íntimo debía permanecer en el ámbito familiar y cuándo podía proyectarse hacia una reflexión más amplia?

Pregunta interesante y que me gusta para poder explicar mejor lo que siento yo con Sentimientos con S de Mañas. Narro experiencias de mi vida personales en temas colectivos, como puede ser la sanidad que estamos viviendo en España a día de hoy, una sanidad que está tocando los peores momentos de la historia de nuestro país. Las guerras, las guerras que tenemos a día de hoy y estamos sufriendo en el mundo, las guerras que pasamos, como la guerra civil española, la maternidad, mi experiencia como madre que es un antes y un después de mi vida, la vejez, porque cuidé a mis abuelos y me ha marcado. A Nana hace poco la perdimos y son experiencias porque la vejez es dura cuando no se acepta. La pérdida es un duelo que hemos de saber llevar, es difícil, duele, has de ser constante en los duelos para poder superarlos y más una persona como yo que soy débil en sentimientos. Y cómo decidí los recuerdos más íntimos que debían permanecer en un ámbito familiar y cuándo se podían proyectar hacia una reflexión amplia, reitero nuevamente, que los recuerdos más íntimos, no los recuerdos, no, yo diría la parte más íntima de mi familia, no sale reflejada en este libro. Y explico la parte que las personas que han podido leer este libro y que conocen a mi familia, el entorno, y han visto la realidad o lo que se veía desde la calle, desde fuera, no he explicado ninguna intimidad y soy muy cautelosa en este tema y lo quiero dejar muy claro que a veces es complicado el no poder explicar toda una historia familiar. Como escritora, tengo que saber decir hasta aquí y saber parar, no escribo más porque no corresponde en mi libro.

 

En varios de los textos de Sentimientos con S de Mañas se percibe una necesidad de responder al olvido, de impedir que ciertas personas, gestos y lugares desaparezcan sin haber sido nombrados. ¿Es este libro también una forma de hacer justicia afectiva a quienes te precedieron o te acompañaron?

Una de las partes más importantes que escribo en mi libro es reconocer unas figuras que me preceden en la historia de mi vida. Doy voz a Juan Mañas Cazorla, mi bisabuelo por parte de padre. Había unas fotografías que mi padre guardaba cautelosamente y él tuvo el gesto de dármelas para poderlas publicar en mi libro. Hablamos de fotografías con dos siglos de historia y entender de dónde salió la figura de mi bisabuelo. Dónde nació, por qué salió de su pueblo y por qué fue a Barcelona, y después tuvo una vida apasionante y lo he descubierto gracias a mi padre. He podido estar en el pueblo donde nació, que es Pechina, en Almería, y para mí ha sido una experiencia gratificante porque me llena de orgullo el apellido Mañas. Y así con todos, con todas las personas que son mis ancestros, como los llamo yo, que lucharon en guerras, sobrevivieron a pandemias y naufragios y los nombro, como mi abuela Susana Valdés, Antonio Alonso, personas que dejaron un rastro imborrable y gracias a ellos estoy aquí.

Y para finalizar esta pregunta quiero dar voz a mi abuela Carmen, que nació en Barcelona, que era una belleza de persona por dentro y por fuera, un gran ser humano con carácter como yo. Poco a poco intento entender las cosas y admirarlos a todos.

 

“Seguiré disfrutando de mi mar de plata una vez me llegue la calma”, escribes en uno de los capítulos. Y es que el mar es en tu libro una presencia casi permanente: lugar de infancia, refugio, herencia, horizonte y destino final. ¿Qué representa para ti ese “mar de plata” que regresa una y otra vez en estas páginas?

Mi mar de plata me ha acompañado toda la vida. Es un refugio, es una herencia. Con meses de edad me metieron en el agua del Mediterráneo de l’Empordà. Yo con los años le puse nombre: Mi Mar de Plata. Y con cincuenta y tres años tengo la gran suerte de poder seguir disfrutando de este mar de tantos recuerdos. Parte de mis seres queridos descansan en paz en este mar de plata que está en el Mediterráneo, en el Port de Llançà. Y es toda una vida, son todos los veranos de mi vida. Y es una herencia que nos ha dejado mi padre. Mi padre se enamoró siendo muy joven de Llançà. A día de hoy, tiene ochenta y tres años. Calculo que conoció Llançà con diez años aproximadamente, y le cautivó la magia de l’Empordà y nos arrastró a todos hasta allá, ha sido toda una vida. Y yo digo que mi padre nos inculcó amar el mar porque el mar es peligroso. La gente no sabe el peligro que hay en el mar cuando sales a navegar; es muy bonito, pero tiene sus peligros y tienes que saber qué hacer en situaciones así. Entiendo los peligros del mar porque mi abuelo era marino mercante y tuvo dos naufragios. Al final, toda mi familia está relacionada con el mar. Mi abuela Susana Valdés era una gran pescadora, lo llevaba en la sangre, una cántabra de genética pescadora por parte de su padre. Hemos sido una familia que siempre ha disfrutado del mar. Mi madre es una enamorada del mar, nada muchísimo y tiene ochenta y un años ahora. Doy gracias a mi padre por todo lo vivido y aprendido junto a este Mar de Plata.

 

“Escribir era mi medicina”

Al publicar tu primer libro, conviertes una experiencia privada —familia, enfermedad, recuerdos, pérdidas, gratitud— en una obra disponible para otros. ¿Qué significó para ti dar ese paso y dejar que esa memoria íntima saliera de tu ámbito personal?

Sentimientos con S de Mañas, desde fuera, puede parecer una obra muy personal y muy íntima.

Entiendo al lector y a las personas que conocen el libro por primera vez, pero vuelvo a reiterar, no es una obra muy íntima. Lo más íntimo ya no está escrito en el libro, como ya he contestado en otras preguntas. Para mí, dar este paso fue un reto personal, era una meta a la que quería llegar, tenía que llegar y al final llegué.

Fue cuando me senté, pensé en el momento de editar y ese fue un tiempo de mucho trabajo, de esfuerzo, que gracias a Alex, mi pareja, mi compañero de vida, pude hacer realidad este sueño con la editorial Letrame, porque no es fácil hoy en día publicar un libro. Soy disléxica, me cuesta mucho entender, escribir, soy lenta para estos trabajos y necesitaba ayuda. Así que ha sido un reto mío y de más personas que, por fin, entre todos hemos hecho este libro. Gracias a fotografías que me han dado, gracias al esfuerzo, gracias a las explicaciones de historias de mis abuelos y gracias a un trabajo colectivo, creo yo, más que personal. Yo plasmo sentimientos, como dijo mi madre el otro día en una entrevista que yo le hice. Y me dijo que eran mis sentimientos. Que habrá gente que le parecerá bien y habrá gente que le parecerá mal. Pero al final yo soy así y son mis sentimientos plasmados en papel.

 

Las abuelas, bisabuelas, madres, amigas, maestras y mujeres sanadoras tienen un peso decisivo en el libro. ¿Dirías que la obra construye una genealogía femenina de fortaleza, incluso cuando no se propone hacerlo desde un discurso teórico?

En primer lugar, yo no soy una mujer feminista, no lo he sido nunca. Admiro a mis abuelas, mis bisabuelas, a mi madre, a mis amigas, a todas las mujeres que están en el libro, a las sanadoras que admiro tanto por todo lo que tuvieron que pasar y no es un peso decisivo en el libro, porque hablo igual de mis bisabuelos, de mis abuelos, de mi padre, de Alex, mi pareja, de mis hijos. No es un libro feminista para nada si este era el enfoque de la pregunta. En un momento de la historia de mi vida, mi abuelo, que era marino mercante y estaba largos períodos de tiempo fuera del hogar, quien dirigía la familia en Barcelona, donde nació mi madre, eran mujeres, porque los hombres estaban trabajando en grandes barcos que daban la vuelta al mundo y pisaban tierra muy poco. Aquello sí que era un matriarcado, pero fue en aquel momento, yo no lo conocí. Eso fue cuando mi madre nació y esas mujeres tuvieron una fuerza infinita para llevarlo todo para adelante. No doy un discurso feminista, ni mucho menos de mi familia. Al contrario, admiro mucho a los abuelos, a la persona masculina que sale en mi libro reflejado como seres muy resistentes en guerras, en inteligencia. Y son los hombres, son ellos los grandes triunfadores también de este libro.

 

La enfermedad, la meditación, el Tai Chi Yoga y el T.R.E. forman parte de la etapa en la que la escritura se vuelve central para ti. ¿Cómo se relacionan esas prácticas de atención interior con el ritmo, el tono y la necesidad emocional de tus textos?

Creo en las casualidades de la vida, creo que las cosas pasan por algo y este tema justo pasó: una casualidad, pero porque tenía que pasar. Una persona muy cercana a mí, donde yo vivía en aquel momento, que es una gran persona a la que hago un escrito en mi libro, “Sese” es el título, y esta persona es una de las mejores, está formada a día de hoy en todos estos ámbitos y vino a ser vecina mía en la casa donde yo vivía. Gracias a ella. Me enfermé y me intentó ayudar, me introdujo en este mundo: yoga, meditación, cuencos tibetanos y tantas cosas que me enseñó, que me faltarían horas y palabras para explicar. Fui manteniendo día a día estas prácticas. Al llegar la pandemia pude centrarme en todas estas prácticas que he nombrado y poco a poco, emocionalmente mis textos ya estaban escritos, ya no nacen de esta necesidad. Yo me sentí mucho mejor y pude sanar un dolor interior que llevaba tiempo dentro de mí y dejar el rencor. Perdonar me cuesta mucho y ella me enseñó a través de estas técnicas el poder de sanar. Tuve otra gran maestra, Mar Gallardo, que también me puso en el camino de estas terapias. Saludo a las dos con admiración eterna y les doy las gracias.

 

En tu biografía señalas que la escritura llegó a convertirse en tu “mejor medicina” después de la detección de tu enfermedad. ¿Qué diferencia hay, para ti, entre escribir para aliviarte y escribir para ser leída?

Correcto, en mi libro digo que la escritura se convierte en mi mejor medicina y es así. Me han pautado muchas medicinas los diferentes especialistas que me tratan en el Clínico de Barcelona. Y cuando me detectan mi enfermedad, yo ya estaba escribiendo para sanarme. Yo en aquel momento no me planteaba escribir un libro, estaba centrada en mi enfermedad, en mi bienestar como persona, poder vivir lo mejor posible dentro de todo lo mal que lo estaba pasando. Y en ningún momento me pasó por la cabeza que yo iba a escribir un libro. En aquel momento lo que hacía era hacer bonitos escritos para personas. El primero fue para un tío mío que falleció, que se llamaba Paco Ureña, y la gente me felicitó. Yo no fui consciente en aquel momento, simplemente escribí lo que me salió del alma. Desde entonces empecé a escribir y si llegaba un cumpleaños, mi regalo era un escrito, si llegaba a un aniversario de bodas, el regalo era un escrito, pero no me planteaba en aquel momento de mi vida escribir un libro. Iba llenando libretas de escritos. Era mi medicina. Era la mejor medicina que la vida me ha podido poner en mi camino para yo sanarme. Lo diré una y otra vez, y lo reitero. Animo a todas las personas que me están leyendo y tienen una enfermedad, a que cojan una libreta y que cada día escriban lo que les nace del corazón.

Y para finalizar esta entrevista, me gustaría dar gracias a Jorge Gómez Jiménez, que es la persona que me ha entrevistado. Y darle las gracias por unas preguntas tan emotivas y tan directas hacia mi libro y hacia la escritora que soy yo. Y le quiero agradecer que hayan elegido el escrito “Deseo que sea junto al mar”. Este escrito es mucho más que un escrito, para mí es una historia desgarradora, emotiva, que voy a tener el placer de hacer la presentación en Cantabria, en el Ayuntamiento de Alfoz de Lloredo. Voy a desplazarme de Barcelona a Cantabria, al norte de España, donde nació mi abuela. Deseo que sea junto al mar, es el escrito que voy a presentar en Cantabria, dar voz a una familia entera. Y me emociono al ver que han elegido este escrito. Así que gracias por dejarme dar voz a mi libro, por hacerme unas preguntas tan interesantes.

El libro está disponible tanto en Amazon como en la web de la autora.

Jorge Gómez Jiménez

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