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Las ascuas, de Teresa Gassó Bris

viernes 26 de junio de 2026
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Teresa Gassó Bris
La prosa de Teresa Gassó Bris en Las ascuas se apoya en frases claras, diálogos abundantes y escenas domésticas que revelan el carácter de los personajes y rehúyen deliberadamente convertir el amor tardío en un tema pintoresco o excepcional.

Que tenemos un problema con el paso del tiempo es algo innegable. A cierta edad empezamos a atribuirle al individuo el “poder” de hacerse invisible: se supone que, pasado determinado umbral —que varía según quien lo fije: los hijos, el entorno social, la propia interiorización de las normas—, las personas deben recogerse y conformarse con lo que tienen o, incluso, con lo que ya no tienen. Es una convención silenciosa que opera con la eficacia de los prejuicios bien asimilados: nadie la proclama, pero todos la reproducen. Y para llamar la atención sobre este tema y hacer sentir una voz está, claro que sí, la literatura.

La primera novela de la española Teresa Gassó Bris, titulada con mucha justicia Las ascuas, pone el foco en esta realidad que, lamentablemente, suele barrerse bajo la alfombra social. Narrada en primera persona en un registro coloquial culto, sin afectación literaria pero sin descuido —marca de la casa de una autora que ya nos supo dar la vivencia de una mujer mayor en su relato “La lavandera”, publicado en Letralia en abril de 2026—, la obra narra un momento decisivo para su protagonista, Elisa, quien a sus sesenta y nueve años acaba de enviudar tras un matrimonio prolongado y emocionalmente árido, que describe como “amargo, agrio, desafortunado”.

Jubilada después de una trayectoria profesional intensa, Elisa decide pasar el verano en la casa familiar del campo, contra la opinión de sus hijos, que interpretan su autonomía como imprudencia. Allí, en un espacio vinculado con la infancia, la memoria materna y la libertad, reaparece José M.ª —catedrático de Medicina y Biología, viudo, inteligente, seguro de sí mismo—, un antiguo conocido con quien ha mantenido durante años una amistad telefónica. Su visita altera el equilibrio de Elisa y abre una posibilidad que ella no esperaba: enamorarse de nuevo.

“Las ascuas”, de Teresa Gassó Bris
Las ascuas, de Teresa Gassó Bris (Cuadranta, 2026). Disponible en la web de la editorial

Las ascuas
Teresa Gassó Bris
Novela
Editorial Cuadranta
Valencia (España), 2026
ISBN: 979-1388202605
152 páginas

La novela avanza como un proceso de recuperación personal. Al principio, Elisa sólo defiende su derecho a estar sola en la casa del campo, a decidir sobre su verano y a no vivir bajo el aire acondicionado de una ciudad donde la cercanía de los hijos no impide la soledad. Poco a poco, esa defensa de la autonomía se transforma en algo más profundo: la reivindicación de su derecho a amar, desear, compartir la vida y no quedar reducida a la condición de madre disponible o viuda decorosa. El conflicto con Marta y Fernando, sus hijos, muestra una tensión reconocible: los adultos que reclaman libertad para sí mismos no siempre saben concedérsela a sus padres cuando éstos dejan de encajar en el papel previsto.

Elementos de la cotidianidad como una bandeja de desayuno preparada con una flor, una copa de vino junto a la piscina, una cocina recogida, una conversación en el porche, una mano que se demora más de lo necesario al extender crema en la espalda, serán detalles que irán formando la intimidad. Y es que en Las ascuas no hay grandes golpes de efecto, sino el retrato de una vida que reverdece poco a poco. José M.ª se convierte en una presencia atenta, un conversador culto y un compañero capaz de devolverle a la protagonista una sensación de cuidado que su matrimonio no le ofreció.

El conflicto central de esta novela no es sentimental sino social. Cuando Elisa decide no pedir permiso para rehacer su vida, la resistencia de sus hijos delinea con claridad un problema que Las ascuas trata sin concesiones: la tendencia de la familia a interpretar el cuidado como control, y la incomodidad que produce en algunos entornos que una mujer mayor se comporte como sujeto con deseos propios. Gassó no resuelve este conflicto con facilidad; el proceso de aceptación es gradual, diferenciado entre Marta y Fernando, y la reconciliación final es funcional antes que emotiva. La novela no finge que las cosas se arreglan del todo.

Y está, claro, esa poderosa imagen resumida en el título: las ascuas, las brasas que permanecen bajo la ceniza, ocultas hasta cierto punto, pero capaces de reavivarse con un soplo, son la metáfora del deseo latente, de la vitalidad no extinguida sino contenida durante décadas. “Dicen que el colágeno se pierde con el tiempo”, leemos a Elisa. “Yo daba por hecho que la libido también”. Bajo la viudez, la rutina, las medicinas, las siestas, los recuerdos y las obligaciones familiares de la protagonista, persiste una energía vital que no ha desaparecido.

Las ascuas es una novela que sabe lo que quiere contar y lo cuenta sin rodeos. La narración en primera persona permite que el lector acceda al pensamiento de Elisa con naturalidad: sus dudas, ironías, temores, recuerdos, impulsos y contradicciones aparecen sin solemnidad excesiva. La prosa se apoya en frases claras, diálogos abundantes y escenas domésticas que revelan el carácter de los personajes y rehúyen deliberadamente convertir el amor tardío en un tema pintoresco o excepcional. Quien busque en estas páginas una reflexión sobre la libertad de elegir a cualquier edad, sobre el derecho de una mujer a no volverse invisible cuando el mundo ya la ha dado por amortizada, encontrará un relato contemporáneo, directo y escrito con oficio.

La novela ofrece al lector una historia sentimental madura, pero también una reflexión sobre la libertad personal cuando el tiempo parece imponer límites. Su interés no reside sólo en la relación amorosa, sino en la manera como esa relación obliga a Elisa a enfrentar a sus hijos, negociar con la mirada social, reconocer su cuerpo, ocupar de nuevo el espacio público y aceptar que la felicidad también puede llegar tarde. Es una novela cercana, de lectura fluida, que acompaña el despertar de una mujer decidida a no volverse invisible y esgrime una defensa serena y vitalista del amor maduro, de la dignidad y del derecho a elegir.

Teresa Gassó Bris nació en Madrid en 1953. Es licenciada en Derecho por la Universidad de Granada y técnica de Instituciones Sanitarias por oposición del Servicio Andaluz de Salud. Desde 1994 ocupó distintos cargos de responsabilidad en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves y en la estructura administrativa del SAS, especialmente en áreas de compras, inversiones y gestión económica. Es coautora de numerosos libros para oposiciones publicados por Editorial MAD y 7Editores, y ha escrito artículos de divulgación jurídica, entre ellos los de “Apuntes legales”, una página mantenida durante más de quince años en diversas revistas especializadas. Tras concluir su carrera profesional, inicia una nueva etapa vinculada con la creación literaria.

Jorge Gómez Jiménez

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