Llanto a la madre
A don Dartañán
Su rígor mortis
Apuñala mis ojos
Pulveriza el tacto.
¡Oh! Madre muerte.
La ausencia
En su metamorfosis de éter.
Desgarra mis venas.
¡Oh! Madre
Consuélame de esta nada.
Lloro como niña fragmentada,
En tus senos desbordantes.
Tengo hambre desde hace días,
Busco tu pecho
Como lo busca el recién nacido.
Te ruego, déjame lactar
En tus areolas de azucenas.
Madre.
Arrúllame para no sentir
Tus uñas sucias
Hundiéndose en el amor,
Rasgando este cuerpo rústico.
¡Oh! Madre muerte
Regrésame lo que te has llevado.
Déjame dormida,
Envuelta en las sábanas
Que de tus cabellos
Fueron hiladas.
Blues para resucitar
A mi musa argentina.
Puedes gritar,
Bramar o rasgar las cuerdas,
Puedes cantar el blues
Más triste,
Y tal vez la negra ave resucite.
Porque ella es ceniza melancólica,
Porque ella es polvo de sus lágrimas.
Ácidos frutales
Los ácidos frutales de la muerte
Ablandan nuestros cuerpos
Para la facilidad
Del deglutir de la tierra.
En los ojos mengua la vida
¡La tierra nos reclama!
Mientras unos callan,
Otros florecen
Entre lápidas y epitafios,
Abismando el mundo
En misterio y divinidades.
- Poemas de Rocío Elizabeth Moreno Márquez - lunes 20 de febrero de 2017
- Cinco poemas - lunes 14 de noviembre de 2016
- Poemas de Rocío Elizabeth Moreno Márquez - viernes 1 de julio de 2016


