
Llevar una bitácora en medio de la tormenta de la guerra se convierte en un archivo de los sentimientos más sinceros, de las sombras y luces de la persona. En esta serie epistolar, el venezolano Carlos Balladares Castillo escribe principalmente sobre diarios de la Segunda Guerra Mundial, pero también sobre otros subgéneros de la llamada literatura autobiográfica como las memorias y las autobiografías.
Querida Etty:
Me encanta tu diario porque en su primer año (1941), escribes sin ninguna preocupación estética. Sólo expresas lo que sientes sin caer en autocensura. Es tu lucha entre el erotismo y la espiritualidad, el mundo que se destruye en la Segunda Guerra Mundial y tu vida íntima que anhela conocer tu alma y el Absoluto. Más de una vez te sientes insegura y no te imaginabas que tus notas podían ser leídas por tantos (traducida a más de dieciocho lenguas, te cuento) e incluso el papa Benedicto XVI te nombrará junto a grandes conversos de la historia con las siguientes palabras:
En su vida dispersa e inquieta, encuentra a Dios precisamente en medio de la gran tragedia del siglo XX, la Shoah. Esta joven frágil e insatisfecha, transfigurada por la fe, se convierte en una mujer llena de amor y de paz interior, capaz de afirmar: “Vivo constantemente en intimidad con Dios” (Audiencia General, 13 de febrero de 2013).
Lo de “vida dispersa e inquieta” seguro se refiere a tu diario en esas primeras entradas, donde describes la admiración por “S” (el quirólogo Julius Spier) y la gran atracción que sientes al ser su amante (cuatro años hasta ese momento). Muchos, de lado y lado (los religiosos versus los que no lo son), pueden escandalizarse de que en medio de dicha relación poco a poco vas descubriendo a Dios. ¡¿Quién no se acordaría de san Agustín antes de ser santo?! Pero vayamos al principio. Todo comienza el 9 de marzo de 1941 (todas las que citemos en adelante serán de este año) con tu primera entrada: “¡Adelante pues! Éste va a ser un momento doloroso, casi insuperable para mí: entregar mi ánimo cohibido a un insignificante trozo de papel lineado”. Ese mismo día hablas del conflicto interno que padeces: “No estoy enamorada de él ni tampoco le amo, pero en algún sitio dentro de mí siento la fuerte presión de su personalidad” (y cómo te atrae físicamente hasta dar detalles), para luego finalizar: “Yo misma quisiera salir de la mano de Dios”.
La meta del diario es conocerte a ti misma: crecer y “ser una persona adulta, capaz de ayudar a otros mortales en esta tierra en sus dificultades y de crear, gracias a mi trabajo, algo de claridad para los demás” (10 de marzo). Te repugna el odio que se expresa, en silencio, pero en las diarias conversaciones, contra el ocupante alemán de Holanda. No es porque seas colaboracionista, sino porque este sentimiento “envenena el alma e impide vivir”, y aclaras que es una generalización injusta: “En mí hay una lucha entre mis instintos primitivos de judía amenazada con la extinción y mis racionales ideas socialistas adquiridas [aunque aclaras que esta ideología también es sectaria porque “odia todo lo que no sea socialista”], que me habían enseñado a juzgar a un pueblo en su totalidad” (15 de marzo). También escribes por un anhelo de “poseer”, que es conocer profundamente todas las cosas, y con ellas crear un refugio sólo para ti. En ese refugio “rompo ataduras, no quiero poseer nada y cuando soy libre es cuando lo poseo todo, ya que mi riqueza interior es infinita” (16 de marzo).
La primera noche entera que pasas con “S” (21 de abril), leen juntos la Biblia y después Tomás de Kempis. Las “viejas del Cafetal” (especie de arquetipo en mi país sobre las personas tóxicas y pacatas) pegarían el grito en el Cielo. Después de la experiencia te vas a casa “con un profundísimo sentimiento de tristeza y soledad” (8 de mayo). Al leerte pienso en las “Reglas del discernimiento” de san Ignacio de Loyola. La experiencia te ha dejado con sentimientos y pensamientos “más de desolación que consolación”. El santo te diría que te alejas del “buen espíritu”, pero poco a poco... El 8 de junio comienzas a hacer oración o meditar, hablas de “escuchar lo que hay dentro de mí”. Te propones media hora y también otra media hora de ejercicios físicos e incluso leer un poco la Biblia. Y luego escribes algo fascinante:
Que crezca algo de Dios dentro de uno mismo, tal como hay algo de Dios en la Novena Sinfonía de Beethoven. Que también surja algo de “amor” por dentro, no un amor de lujo de una media hora en el que sumirse con orgullo gracias a un par de sentimientos, sino un amor con el que poder influir en las pequeñas acciones cotidianas.
Te pones la gran meta espiritual de “mirarte menos en el espejo”. ¡Ojalá aprendamos de ti, querida Etty, en este mundo donde el internet con las redes sociales ha elevado al paroxismo el culto a la propia imagen! Y concluyes: “Aún me queda mucho para olvidarme de mí misma”.
La realidad golpea: “De nuevo arrestos, terror, campos de concentración; se llevan a cualquier padre, hermano o hermana. Busco el sentido de la vida y me pregunto si no tiene sentido en absoluto. Pero este es un tema que cada uno tiene que arreglar consigo mismo y con Dios” (14 de junio). Por un lado señalas que debemos “distanciarnos de todo” (lo que acá en mi país en crisis han llamado “burbuja”) y por el otro no crees que “seamos barriles huecos arrastrados por la historia”. Hay que ver “el sufrimiento de la humanidad de cerca, mirándolo cara a cara” (15 de junio). A medida que maduras espiritualmente te alejas de “S” o haces el intento. ¿Cómo equilibrar el mundo externo con el interno, y más cuando se viven tiempos terribles? ¿Acaso el cultivo del alma no nos permite sobrevivir ante esos horrores? Seguro que sí, y es por ello que has encontrado una cierta paz: “Tenía un contacto muy íntimo conmigo misma y por eso sentía un gran calor en mí. Me pareció sentir una plenitud total” (23 de agosto). Para agregar:
Dentro de mí hay un pozo muy profundo. Y ahí dentro está Dios. A veces me es accesible. Pero a menudo hay piedras y escombros taponando ese pozo y entonces Dios está enterrado. Hay que desenterrarlo de nuevo. Me imagino que hay gente que reza con los ojos dirigidos hacia arriba. Ellos buscan a Dios fuera de sí mismos. También hay otras personas que agachan la cabeza profundamente y que la esconden entres sus manos; creo que esa gente busca a Dios dentro de sí misma (26 de agosto).
El 24 de octubre te refieres a una nueva restricción contra los judíos, cosa que pocas veces señalas en tu diario, y es por ello que no la describes. Y a los seis días agregas: “Muchísimo miedo en toda regla”. En noviembre aumentan los rumores de grandes deportaciones de los judíos a campos de concentración en Polonia. En medio de todo esto el temor de que estés embarazada llega en diciembre; tu diario no lo deja claro. Todo el año 1941 te había preparado para las grandes decisiones del año siguiente, al cual quiero dedicar mi segunda carta y que te enviaré, Dios mediante, el mes que viene. Termino con tus hermosas palabras del 14 de diciembre: “Ayer en la noche poco antes de irme a la cama me arrodillé de pronto (...), muy espontáneamente, me sentía obligada a llegar hasta el suelo por algo más fuerte que yo”.
Otros textos de esta serie
domingo 1 de junio de 2025

Diarios de guerra (21)
Carta al conde Galeazzo Ciano sobre su Diario
jueves 1 de mayo de 2025

Diarios de guerra (20)
“Ninguna guerra podrá ya separarnos”
Carta a Franz Jägerstätter, mártir austríaco objetor de conciencia
martes 1 de abril de 2025

Diarios de guerra (19)
Benedicto XVI Joseph Ratzinger y la Segunda Guerra Mundial
El último Papa que vivió el mayor conflicto de la humanidad
sábado 1 de marzo de 2025

Diarios de guerra (18)
Carta de Navidad al soldado desconocido de Stalingrado
sábado 1 de febrero de 2025

Diarios de guerra (17)
“El destino de este pueblo también era el mío”
Carta a santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)
lunes 6 de enero de 2025

Diarios de guerra (16)
“Toda Europa se va convirtiendo en un gigantesco campo de concentración”
(segunda carta a Etty Hillesum sobre sus Diarios: 1941-43)
viernes 1 de noviembre de 2024

Diarios de guerra (14)
“Las catástrofes siempre ocurren en días soleados”
(primera carta a Hélène Berr sobre sus Diarios: 1942-44)
martes 1 de octubre de 2024

Diarios de guerra (13)
¿Qué tiene que decirles Ana Frank a los jóvenes venezolanos?
(segunda carta a Ana Frank sobre su Diario: 1942-44)
domingo 1 de septiembre de 2024

Diarios de guerra (12)
¿Qué tiene que decirles Ana Frank a los jóvenes venezolanos?
(primera carta a Ana Frank sobre su Diario: 1942-44)
jueves 1 de agosto de 2024

Diarios de guerra (11)
“¡Aún estoy vivo, aún estoy vivo, aún estoy vivo!”
(undécima carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-45)
lunes 1 de julio de 2024

Diarios de guerra (10)
“Ser el cronista de la catástrofe que estamos viviendo”
(décima carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-45)
sábado 1 de junio de 2024

Diarios de guerra (9)
“Tengo que llevar el diario por peligroso que sea”
(novena carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-45)
miércoles 1 de mayo de 2024

Diarios de guerra (8)
“La firme voluntad de no perder los nervios”
(octava carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-45)
lunes 1 de abril de 2024

Diarios de guerra (7)
“La maquinaria sádica nos arrolla, eso es todo”
(séptima carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-45)
viernes 1 de marzo de 2024

Diarios de guerra (6)
“La tiranía es la represión del afán de preguntar”
(sexta carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-41)
jueves 1 de febrero de 2024

Diarios de guerra (5)
Hay una gradualidad en el totalitarismo
(quinta carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-41)
lunes 8 de enero de 2024

Diarios de guerra (4)
“¡Tres años! ¡Pueden resultar cien!”
(cuarta carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-41)
viernes 1 de diciembre de 2023

Diarios de guerra (3)
“Tengo la impresión de que algo va a explotar”
(tercera carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-41)
miércoles 1 de noviembre de 2023

Diarios de guerra (2)
“Nunca ha habido tanto odio al intelecto como hoy”
(segunda carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-41)
domingo 1 de octubre de 2023

Diarios de guerra (1)
“Quiero dar testimonio hasta el final”
(primera carta a Victor Klemperer sobre sus diarios: 1933-39)
- Diarios de guerra (21)
Carta al conde Galeazzo Ciano sobre su Diario - domingo 1 de junio de 2025 - Diarios de guerra (20)
“Ninguna guerra podrá ya separarnos”
Carta a Franz Jägerstätter, mártir austríaco objetor de conciencia - jueves 1 de mayo de 2025 - Diarios de guerra (19)
Benedicto XVI Joseph Ratzinger y la Segunda Guerra Mundial
El último Papa que vivió el mayor conflicto de la humanidad - martes 1 de abril de 2025


