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Ulisse D’Ambrosio:
“El único ritual es que estés inventando siempre”

viernes 8 de octubre de 2021
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Ulisse D’Ambrosio
Ulisse D’Ambrosio: “Toda imagen deviene de la magia y el sueño”.

Ulisse D’Ambrosio (Valencia, Carabobo, Venezuela; 26 de enero de 1986). Desde temprana edad estuvo fuertemente atraído, como todo chico, por rayar las paredes. Su madre, preocupada por el alto costo de las pinturas, decide enviarlo al Festival de Arte del Cabriales, donde obtiene una beca de estudios para la Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena. Comienza entonces a rayar paredes fuera de su casa, lo que tranquiliza bastante a su madre. Posteriormente decide profundizar sus estudios en el Centro Piloto Luis Eduardo Chávez, en el Ateneo de Valencia. Allí aprende a rayar paredes junto a maestros como José Páez del Nogal y Héctor Ernandez, entre muchos otros. Desde entonces ha desarrollado su interés por los objetos con alguna carga o conciencia estética, realizando y participando en diversas exposiciones individuales y colectivas.

 

Hace algunos años conocí al pintor Ulisse D’Ambrosio en la ciudad de Valencia. Lo visité en su casa, situada en la parroquia urbana San Blas, que sirvió de escenario para algún cuento de José Rafael Pocaterra. Era una de esas casas con zaguán, que conservaba su histórica raigambre colonial. Más que conocer al pintor conocí sus pinturas de gran y mediano formato.

Lo primero que llamó mi atención fue su gran dominio del dibujo. Era un dibujo que buscaba la exactitud, pero que al mismo tiempo se tomaba algunas licencias con el trazo. Luego estaba su sentido de composición. Nada era dejado al azar, todo respondía a un plan muy bien organizado. Después estaban esos personajes, sobre todo femeninos, que le narraban una historia incompleta al espectador. Y recordé ese relato de Psamético I, que cuenta Heródoto en sus libros de Historias, pero que yo leí por primera vez en un ensayo de Montaigne. En su guerra contra Persia, Psamético fue derrotado por Cambises, quien para degradarlo hasta la humillación le hizo observar cómo su hija era transformada en sirvienta. No obstante Psamético no movió ningún músculo. Luego vio pasar a su hijo conducido al cadalso. Nada, y como hizo al ver a su hija, seguía en silencio e inmóvil. En la fila de prisioneros encadenados distinguió a un anciano criado que le sirvió por mucho tiempo y sólo entonces Psamético se desató a llorar de manera desconsolada y sombría. Hasta allí lo relatado por Heródoto. Allí hay una historia oculta que no sabemos, pero que intuimos por el llanto del faraón derrotado. Así sucede en las pinturas de D’Ambrosio: hay una historia que está velada para el espectador, pero que éste puede elucubrar desde lo intuitivo con sólo ver a una serie de personajes extraños rodeados de gatos, o con poses señoriales y enigmáticas.

Penetrar con la mirada las pinturas y dibujos de D’Ambrosio es adentrarse como en un sueño en el que el pintor es también un personaje insólito en esa confusa comparsa de animales, objetos y mujeres bastantes vaporosas.

La mejor carta de presentación de un artista es su trabajo, pero uno como espectador quiere saber algo más, llegar un poco más lejos de ese relato incompleto que narran los grandes lienzos pintados por D’Ambrosio. Conocer esa otra parte en la que una serie de figuras, surgidas de una imaginación inquieta, van narrando una historia interrumpida, pero plena de enigmas y requiebros oníricos.

Ulisse D’Ambrosio y la pasión de derramar pintura; entrevista por Carlos Yusti

—¿Cuándo supo que sería pintor? ¿Cómo fueron sus inicios?

—Yo creo que en el primer borde de cuaderno que rayé; ahí ya lo intuyes, cuando pierdes el interés por cualquier cosa que no sea manchar ¡y que esa mancha dicte algo!, creo que desde ese momento ya no te detienes más nunca.

—¿Cómo es su método de trabajo? ¿Sigue algunas pautas o rituales?

—Inventar. El único ritual es que estés inventando siempre; que la idea, la imagen que se construye de repente en tu cabeza, se plasme lo mejor posible en el lienzo; que el objeto que creas tienda a engancharte, que te atrape cuando lo estás hurgando con un palito, con ese palito de la imaginación.

Ulisse D’Ambrosio y la pasión de derramar pintura; entrevista por Carlos Yusti

—¿Qué artistas han sido una influencia importante para tu trabajo? ¿Algún escritor?

—Todo y de todos, como en esos combates de la lucha libre de todos contra todos; además, no te podría ser específico, uno tiene un banco de cosas que te influyen de manera diversa y que no sondeas, desde los dibujitos en la televisión hasta la señora en la fila del mercado que mencionó cualquier cosa y tú de inmediato le guiñas el ojo a tu cerebro y te haces cómplice de inventar algo con todo eso; así como hacen los chinos, que al cocinar van mezclando vegetales e ingredientes, un poco al azar, hasta conseguir sabores nuevos.

—Su pintura posee algunos tintes oníricos, algunos personajes tienen ese aire de surgir de un sueño. ¿El surrealismo le ha proporcionado algunos elementos para su trabajo?

—Toda imagen deviene de la magia y el sueño, todo lo que un creador expresa no existió antes en este mundo, ¿no es eso lo maravilloso? Hay millones de conejos, pero el que sale de un sombrero es siempre nuevo y es siempre único. Yo le doy importancia a todo lo que me dicta una imagen y la hago aparecer por el orificio del sombrero. Una palabra, un recuerdo, un sonido, cualquier cosa sirve como elemento pictórico.

Ulisse D’Ambrosio y la pasión de derramar pintura; entrevista por Carlos Yusti

—Muchas de sus pinturas son figurativas. ¿Su dibujo absorbe algunas características de la cultura pop?

—Yo le meto mano a todo lo que se ha ido guardando en mi cerebro, desde el dibujo colorido de He-Man hasta ese elaborado ritmo compositivo de Rembrandt, soy una especie de carterista frustrado. ¿Por qué no?, si uno ha viajado y recibido tanto de muchos y de todos.

—Humildad, pasión o rigurosa disciplina. ¿Qué es más necesario para un pintor?

—¡Pasión! ¡Que te guste derramar pintura, carajo!, el resto viene con que te enamores de lo que haces, puedes tener la disciplina de un monje budista, pero si no salivas con lo que haces no tiene sentido alguno. Si no te gusta el mar, ¿para qué entonces te arriesgas en navegar?

—Picasso dijo (que cuando pintaba): “Yo no busco, encuentro”. ¿Qué busca o encuentra usted con la pintura?

—A mí me gusta mucho el camino que se transita entre encontrar respuestas o hacerse preguntas, disfruto el viaje entre la unión de puntos. Más que preguntarme qué hay después de A y conseguir llegar a B, lo importante para mí es la acción de realizar el trazo entre ambas cosas; que el registro de la acción generó una mancha en el espacio, un producto, como resultado, me da igual. El trayecto es lo atrapante.

Ulisse D’Ambrosio y la pasión de derramar pintura; entrevista por Carlos Yusti

—¿Quiénes son sus artistas venezolanos preferidos?

—Te los nombro con los dedos de las manos, si tuviera mil manos con todos sus dedos sin faltantes, desde Armando Reverón hasta Benjaman el héroe, de todos disfruto y aprendo; hasta con las monedas corrientes se gana incluso, ¡de todo se aprende!

—Cuente qué ha aprendido de su nueva residencia en Texas.

—Yo acá vivo bajo otras nubes, parece otra luz y sin embargo es la misma; acá creo de otra manera, porque me toca por mi trabajo hacer casas y construcciones, y cuando veo el cemento, el material de las casas, la madera, la tierra y los objetos que manchan las superficies, me invitan a reflexionar sobre lo que hago como individuo al que le gusta inventar imágenes; la mente sigue navegando el mismo río y sin embargo el río es otro.

Ulisse D’Ambrosio y la pasión de derramar pintura; entrevista por Carlos Yusti

—¿Se perciben cambios sustanciales en su trabajo pictórico reciente?

—El cambio existe sólo en el resultado final, no en el proceso; yo sigo mirando las cosas bajo la misma lupa, con otras herramientas que cambian el proceso, igual el ser que inventa nunca puede limitarse por lo que tiene o no, ni por lo que está acostumbrado a usar para hacer, se debe sólo a reproducir lo más cercano posible a lo que le dictan y razona sobre las imágenes en su cabeza.

Ulisse D’Ambrosio y la pasión de derramar pintura; entrevista por Carlos Yusti

—¿Su frase favorita es?

—“Sin desviarse de la norma el progreso es imposible”, Frank Zappa.

—¿En qué proyecto pictórico trabaja en la actualidad?

—Sólo viajando, sigo en el viaje y trato de estar libre de planes y proyectos innecesarios, lo que dicte la cabeza a la mano sobre cualquier superficie, cualquier día, a cualquier hora, en cualquier momento; no hay ruta establecida, ahora ni nunca. Que caiga la tarde y ya veremos.

Ulisse D’Ambrosio y la pasión de derramar pintura; entrevista por Carlos Yusti

Carlos Yusti
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