Publica tu libro con Letralia y FBLibros Saltar al contenido

Anatómica del ensayismo

domingo 10 de marzo de 2024
¡Comparte esto en tus redes sociales!
Brian Dillon
En Ensayismo, Brian Dillon deja claro que aprecia a esos ensayistas que hacen equilibro en esa tensa cuerda de la extravagancia.

El filósofo y escritor Fernando Savater escribió en una ocasión: “Sin duda hoy la filosofía no es la chica más guapa de la clase ni tampoco la más popular”. Algo similar se puede decir sobre el ensayo en Venezuela. No es un género literario que llame la atención del lector, ni que despierte pasiones de ninguna especie. Es si se quiere un género desprovisto de todo atractivo. Los profesores y los críticos estudiosos de la literatura le han confeccionado un pavoso atuendo de formalidad subrayada, de pomposidad para tesis de posgrados, textos para simposios de escritores, ponencias soporíferas para encuentros literarios. En fin, han convertido el ensayo en una densa maleza libresca y erudita para subir en el escalafón profesoral.

También escriben ensayos poetas, novelistas y cualquier escritor lambiscón alabando los poderes estructuralistas del poeta equis de la faramalla y así labrarse un puesto en las letras nacionales.

A muchos de estos ensayistas se les nota la dejadez docta y la falta de pasión creativa para abordar el género.

No se puede negar, claro, que en nuestro panorama literario hay y han existido excelentes ensayistas. En Venezuela, cuando se editaban libros, la Casa Bello en su colección Zona Tórrida editó, en cinco abultados tomos, una compilación de ensayos y ensayistas. La antología, el prólogo y las notas estuvieron a cargo de Gabriel Jiménez Emán. Dicha recopilación cumple con su propósito: ofrecer un panorama amplio del trabajo ensayístico en Venezuela. Los cinco tomos son un inigualable zoológico que reúne a ensayistas de las especies más variadas. Hay críticos, estudiosos, poetas, novelistas, teatreros y hasta filósofos. A muchos de estos ensayistas se les nota la dejadez docta y la falta de pasión creativa para abordar el género, pero de todos se aprende algo y es bueno leerlos para cumplir con la tarea si a uno le interesa la escritura del ensayo para no caer en esos “errores” de convertir el ensayo en un mensaje sin destinatario. En lo particular creo que el ensayo debe dejar su lado circunspecto y salir desnudo hacia el peligro imaginativo, que se convierta en una aventura incierta tanto para el lector como para el autor de ensayos.

Todo esto lo elucubraba mientras leí el libro Ensayismo de Brian Dillon (Dublín, 1969). Este es un libro sobre ensayistas y sobre el ensayo, especie de estudio anatómico del ensayo en el que se exploran sus distintas partes, pero es también un performance en el que Dillon mezcla sus lecturas y rinde un apasionado homenaje a quienes han hecho del ensayo un deleite. Ensayistas a los que ha desechado por completo ese aparataje de la escritura bien acicalada para asumirla desde lo creativo y sin pautas.

“Ensayismo”, de Brian Dillon
Ensayismo, de Brian Dillon (Anagrama, 2023). Disponible en Amazon

Definir el ensayo no es tarea cómoda y Dillon sabe que es un animal diverso, complejo si se le atrapa y sagaz, que muchas veces es imposible capturar. Un ensayo en esencia puede hacer un viaje, en pocas cuartillas, de lo simple a lo complicado, y Dillon lleva a cabo su enumeración de los temas que entre líneas tienen los ensayos que él aborda en el libro. Su lista es algo así: “Sobre la muerte de una polilla, la humillación, la presa Hoover y cómo escribir; un inventario de los objetos que hay sobre la mesa de un escritor y un comentario sobre llevar gafas, que no lleva; lo que otro escritor aprendió sobre sí mismo el día que se cayó inconsciente del caballo; sobre narices, caníbales, el estilo; los distintos significados de la palabra ‘madera’; muchas estampas, publicadas a lo largo de décadas, en las que la escritora —o su elegante sustituta— describe su condición de desplazada en la ciudad con tanta despreocupación que nadie se imaginaría que todo era verdad; una disertación sobre el cerdo… asado; un montón de lenguaje; un recorrido por los monumentos; un artículo de una revista cuyos tonos y estructura se asemejan tanto a su objeto o lo esconden tanto que los lectores desconcertados huyen en tropel…”, y de esa manera prosigue unos párrafos más haciendo un inventario personal de esos ensayos que le han dejado un buen sabor en su paladar de lector. Dillon inicia su recorrido intentando establecer los inicios del género y así va discurriendo de un escritor a otro para descubrir los pormenores y secretos de eso que llamamos ensayo. Dillon echa mano a escritores como Montaigne, sir Thomas Browne, Pascal, Charles Lamb, Emerson, Thomas de Quincey, Virginia Woolf, Cyril Connolly, Walter Benjamin, Theodor Adorno, Roland Barthes, Georges Perec, Maurice Blanchot, Susan Sontag, Elizabeth Hardwick, Janet Malcolm, W. G. Sebald… Desde allí va introduciéndose por los meandros del género y todo esto mezclado con los avatares de su vida personal llena de temores y depresión.

Sobre esos escritores, que han escrito espléndidos ensayos, va ventilando también datos personales. Por ejemplo, de Cyril Connolly, haciendo referencia al ensayo La tumba sin sosiego, escribe: “Connolly disecciona en ella sus peores rasgos: su pereza, su nostalgia, su glotonería, su hipocondría, su frivolidad mental fundamental, lo que lleva a una escritura que se evaluará siempre como ‘brillante, sin que merezca la pena’. Es una obra de ambición ruinosa que a veces logra una profundidad de pensamiento verdadera y (más importante) un estilo perfecto, pero que cae una y otra vez en el sentimentalismo, pasa de lo sublime a lo trivial, a la absoluta estupidez”. Sobre Susan Sontag explora el extraño estilo ensayístico contenido en sus diarios y Dillon anota: “Los diarios de Sontag reflejan una ardua vida erótica y emocional: extremos de agonía, felicidad y aburrimiento que para ella van unidos a la posibilidad misma de escribir. El sexo y la escritura llegaron más o menos al mismo tiempo. Con quince años escribió: ‘Siento que tengo tendencias lesbianas’. Al año siguiente tuvo su primera relación con una mujer y anotó: ‘Todo empieza a partir de ahora’”.

Un atractivo del libro puede ser también ese grupo de escritores que cualquier lector, interesado en el ensayo, disfrutará.

En el libro Brian Dillon deja claro que aprecia a esos ensayistas que hacen equilibro en esa tensa cuerda de la extravagancia y por eso incluye a Elizabeth Hardwick y William Gass, ensayistas que con esa extraña elegancia convierten el ensayo en una pieza con muchas imperfecciones y de las cuales surge una belleza estilística poco común.

Un atractivo del libro puede ser también ese grupo de escritores que cualquier lector, interesado en el ensayo, disfrutará. Son autores que uno ha leído con gran regocijo. Del poeta William Carlos Williams el libro de Dillon rescata esta anómala frase incluida en su “Ensayo sobre Virginia”: “A menudo aparecerá alguna reliquia, como la compotera de cristal tallado que le trajo Jefferson de París a su hija, un árbol enramado de cristal con cestas de cristal colgantes llenas de jalea. Esta es la esencia de todos los ensayos”.

El libro Ensayismo también tiene sus particularidades y está escrito desde la zozobra creativa, y no es raro que Dillon escriba: “Sueño con ensayos y ensayistas: autores reales e imaginarios, ejemplos logrados e imposibles de un género (aunque esa no es en absoluto la palabra) que… ¿qué, exactamente? Que representarían una combinación de exactitud y evasión que me parece que define lo que debería ser la escritura”. La escritura del ensayo alejado de la conjetura básica, de la opinión organillera y que se arriesgue a fundir los géneros (a veces crónica, otras relato, en ocasiones poética, fulguración de instantáneas, etc.), como para así despachar los temas desde lo creativo, sin dar respiro a la somnolencia y como buscando esa luz abierta, desparramada de un cristal colgante. O casi.

Carlos Yusti
Últimas entradas de Carlos Yusti (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio