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10 razones y métodos para no dejar de escribir en tiempos de crisis

martes 21 de mayo de 2019
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10 razones y métodos para no dejar de escribir en tiempos de crisis, por Carlos Balladares Castillo

Este texto forma parte de la antología publicada por Letralia el 20 de mayo de 2019 con motivo de arribar a sus 23 años.

El mayor temor ¡o terror! del escritor es que cualquier crisis te haga abandonar el sueño de publicar, de ser leído por otros, de existir en el mundo de las letras. Que cada golpe no tanto te quite las ganas de escribir, la cual nadie puede quitar en un verdadero escritor, sino que te impida dedicarle todo el tiempo que quieres darle y que necesitas para poder escribir los textos que te has propuesto. No trataremos las crisis de la falta de inspiración sino de todos los obstáculos que conlleva intentar escribir en medio de los problemas sociales. En especial el que viven los venezolanos en los tiempos del chavismo, muy especialmente en el gobierno de Nicolás Maduro (2013-2019), tiempo en el cual el país viene sufriendo su mayor crisis económica, y se ha establecido como la nación con los peores índices económicos de su tiempo. Si hay un ejemplo de crisis cercano a una guerra o a una catástrofe natural esa es la Venezuela chavista-madurista. A partir de esta realidad extrema hemos querido establecer un decálogo de consejos para resolver cada problema con el que se enfrenta el escritor.

Escribir en crisis, y especialmente las que te quitan todas las condiciones de la vida digna o tan sólo normal, hace de nuestro oficio un lujo.

1) No lo dudes, los pobres pueden ser escritores. Aunque como siempre ocurre con los que carecen de lo básico para vivir, todo les será más difícil. A los venezolanos hay que recordárselo siempre, porque la inmensa mayoría vive en esa condición. Más de 90% en pobreza de los cuales el 70% está en pobreza extrema, según la encuesta Encovi. Por lo cual deben sufrir la hiperinflación con unos sueldos que no dan para comer, a los que se suma el deterioro de los servicios públicos (sin casi agua ni electricidad por sólo citar los peores). Todo ello conllevará a pensar sólo en sobrevivir. El escribir se convierte entonces en un verdadero lujo. Pero lo único que necesitas al final es aplicar lo que aprendiste en la educación básica (las nociones de la escritura), una profunda pasión lectora y como decía William Faulkner (1897-1962): el escritor “lo echa todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir el libro”.

2) Trabaja escribiendo, escribe trabajando. Lo que dijo el maestro Faulkner suena maravilloso pero hay que pagar las cuentas, por eso el escribir en crisis, y especialmente las que te quitan todas las condiciones de la vida digna o tan sólo normal, hace de nuestro oficio un lujo. Es un lujo porque no puedes vivir de sólo escribir, y para lograr el dominio de la escritura ésta exige formación (leer buena literatura e incluso mala) y práctica. Y esto requiere tiempo, mucho tiempo. Un sueño es que te paguen por ello, pero si no se logra esto como mínimo se debe hacer algo que te ofrezca tiempo para leer y escribir o te acerque a esta actividad. Algunos han encontrado en la academia, en la docencia y la investigación ese medio, aunque ya no está resultando. Ser profesor es de los trabajos peor remunerados, y en ocasiones puede ser que no te deje tiempo para tu vocación. En Venezuela el docente poco a poco ha dejado de ser clase media y esto significa que no puede acceder a libros, a computadoras, celulares, vehículos y a una vivienda digna. Lo bueno es que te ves obligado a leer y discutir lo leído, tienes colegas con tus mismos intereses y que te corrigen, y el enseñar siempre te exige identificar los errores de tus alumnos y cómo hacerlo mejor. No puedes ser buen profesor sin saber dominar el lenguaje verbal y escrito.

Si hay que realizar otro trabajo, ser editor sería ideal, o en su defecto: librero. Te ves obligado a la corrección y mantenerte en el mundo de los libros. Pero las librerías han ido desapareciendo del país de manera acelerada, por no hablar de las editoriales. De modo que hay que buscar hacer otras cosas. Pienso que lo perfecto es vender o hacer algo que te deje tiempo para escribir, que con pocas horas te dé para ello. Medio día y medio día. He visto a personas que en su trabajo pueden leer algún tiempo e incluso escribir. Eso sí, evita realizar largos traslados porque ya pocos tienen carro por lo costoso de los arreglos, y esto a su vez genera que cuando sales a tomar el transporte público éste no pase y haya un gentío. ¿Cómo leer en esas condiciones? Lo mejor sería trabajar en casa o cerca de casa, porque leer en los trayectos resulta imposible.

3) Ten un espacio para aislarte aunque ese espacio sea la cocina o el baño. Stephen King (1947) (2000, Mientras escribo) y la mayoría de los escritores aconsejan tener un espacio donde podamos aislarnos y para ello “hay que cerrar la puerta”. ¿Pueden los venezolanos hacer esto? ¿Cuántos escritores anhelan tener un cuarto-biblioteca en sus casas y dicho sueño en la actualidad es casi un imposible? En Venezuela tener casa digna es una verdadera proeza. No tengo que explicarlo porque si no puedes comer bien menos tener casa. De modo que tienes que seguir el ejemplo que nos dio el mismo Stephen King, quien escribía en la cocina y el lavadero. Otros han tenido que encerrarse en el baño en las noches o no les queda otra que trabajar en bibliotecas públicas como lo hizo Carlos Marx (1818-1883). Lo terrible es cuando debes disputar el espacio con otros miembros de la familia.

4) Ten relaciones estables especialmente con las personas con la que deberás negociar el espacio para tu aislamiento. De alguna forma es otro de los consejos del gran Stephen King: “ten una relación estable” con gente que comprenda tu pasión. De modo que puedan ser pacientes cuando “cierres la puerta”. Claro, el escritor también debe ser paciente y no abusar. Pero lo peor es estar con gente que piense que es algo inútil o que tenga un problema de territorialidad con los espacios, de modo que compitan por ellos de forma irracional.

Es cierto que en Venezuela no se vive en una guerra en el sentido tradicional, pero estamos entre los cinco países más inseguros del planeta.

5) La noche será tu aliada cuando no quede otra. Hay personas que consideran la mañana como el mejor momento para escribir. Estás descansado y las ideas fluyen. Pero si tienes hijos pequeños o ancianos que necesitan de cuidado te “abren la puerta” de tu rincón de escritura, el tiempo y el espacio tendrás que robarlo a la noche cuando todos duermen, y esto en verdad es lo más difícil. Sea lo que sea ponte un horario y una cantidad de palabras diarias por cumplir, que les demuestre a todos que “vas en serio” (S. King dixit).

6) Convierte la escritura en tu mejor método antiestrés o relajante. La paz es otro de los bienes que desaparecen con las crisis. Es cierto que en Venezuela no se vive en una guerra en el sentido tradicional, pero estamos entre los cinco países más inseguros del planeta (en veinte años de chavismo han ocurrido más de trescientos mil homicidios), de manera que hay altas probabilidades de que te roben tus bienes, te atraquen, te hieran o te maten. A todo esto hay que agregar que el vivir en crisis es vivir al borde de la miseria, de modo que tu mente se llenará de angustias: si te enfermas no podrás pagar el tratamiento ni las medicinas y los hospitales no sirven y están semiprivatizados, si se te daña algo (carro, nevera, cocina, etc.) no podrás reponerlo. Perder la computadora en donde escribes te hará volver al siglo XIX. Si logras estar en silencio y te dispones a escribir, lo que te provocará es gritar por todo esto o dormir para intentar relajarte y olvidar. Ray Bradbury (1920-2012) (1973, Zen en el arte de escribir) hablaba de la escritura como terapia porque en ella puedes depositar todo el veneno que se acumula en el día. Necesitas ser escuchado; piensa que escribiendo lo podrían hacer millones de tus contemporáneos e incluso generaciones enteras.

7) Llevar un diario es lo mejor cuando la crisis impide que desarrolles escritos más elaborados. Si nada te sale (ficción, ensayo) por el estrés, la ausencia de tiempo y espacio, creo que el mejor medio para llevar a cabo esta escritura-terapia o cualquier escritura es llevar un diario. No exige grandes destrezas y te permite conocerte a ti mismo. Identificar las condiciones que te permitieron escribir bien o mal, e incluso ser una especie de “cuaderno de laboratorio” donde relatas los experimentos escriturales que realizas. Si toda novela tiene una gran carga autobiográfica, tu diario es la mejor forma de tener un gran depósito de materia prima.

8) Aprovecha la crisis en el sentido de que ella es material literario. Si la literatura es “liberarse” de nuestros fantasmas y demonios, hoy los venezolanos estamos acosados por ellos. Toda nuestra crisis es material susceptible de ser “literalizado”. Con ella podemos crear ficciones (y textos en general) con los cuales demostrar nuestro “inconformismo y rebelión (…) porque la razón de ser del escritor es la protesta, la contradicción y la crítica” (Mario Vargas Llosa, 1967, “La literatura es fuego”).

9) Internet es tu salvación en la crisis pero también puede ser una tentación. Un recurso fundamental en la actualidad es Internet, el cual es una paradoja en Venezuela. Para el escritor venezolano es un gran apoyo ¡cuando se da el milagro de la conexión! En verdad es una salvación. Porque por medio de él adquirimos información y libros que nuestra situación de aislamiento generado por vivir en dictadura y en la miseria creciente es casi imposible obtener. Pero también nos pone en contacto con muchas oportunidades de publicación. Aunque resulta desesperante cuando nos tumban la conexión y no podemos mandar lo escrito. Una tentación de Internet, además de la que sufren todos los que lo usan, para nuestro caso se agrava porque nuestro estrés nos hace usarlo como un medio para relajarnos procrastinando nuestras metas de escritura. En todo caso la misma crisis viene en nuestro rescate, porque al suspenderse el servicio nos aleja de la tentación.

Si los temas buscan al escritor, pues hay que convencerse de que la actual tragedia venezolana nos busca como sus autores.

10) Pase lo que pase nunca dejes de escribir. Aunque el mundo se caiga debemos proponernos una meta de escritura diaria. Una cantidad de palabras por día dentro de una estructura de una obra, con metas por semanas o meses. S. King señala que una novela debería estar lista en tres meses; quizás no haya una fecha tan precisa, pero no debemos tampoco alejar la meta en el tiempo y mucho menos dejar de establecer un fin en éste. Piensa que el escribir es tu labor de patria, de ella depende la salvación del pueblo al que perteneces. Al menos dejarás testimonio de la gran injusticia que han padecido tus compatriotas, tus seres queridos o tú nada más. Es el sacrificio para que todo cambie, tu mundo cambie.

Epílogo: Si los temas buscan al escritor, pues hay que convencerse de que la actual tragedia venezolana nos busca como sus autores. Como dijo Mario Vargas Llosa (1936) recientemente: “Algún día, no lejano, se escribirá una gran novela tolstoyana sobre la heroica lucha del pueblo venezolano contra la dictadura de Chávez y Maduro. Y el final será, por supuesto, un final feliz” (03-02-2019, “Largo camino hacia la libertad”) ¿seremos nosotros sus autores? ¿por qué no? Dependerá de nuestra persistencia a la hora de escribir, pase lo que pase.

Carlos Balladares Castillo

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