De la creación a la librería. Curso online de inscripción gratuita
Saltar al contenido

Seis poemas escritos en el año del coronavirus

• Lunes 25 de mayo de 2020
¡Compártelo en tus redes!
Seis poemas escritos en el año del coronavirus, por Eduardo Embry
En las estadísticas del gobierno / aumenta el número de pájaros fallecidos, / tal vez en unos meses más / la gente olvide las inclemencias / de estaciones horribles del año.

Papeles de la pandemia, antología digital por los 24 años de Letralia

Este texto forma parte de la antología publicada por Letralia el 20 de mayo de 2020 en su 24º aniversario

1.

Cuando nacer no me quiera
cuando morir no me quiera

Cuando plantar no me quiera
cuando recoger lo plantado no me quiera

Cuando matar no me quiera
cuando el curar no me quiera

Cuando destruir no me quiera
cuando construir no me quiera

Cuando llorar no me quiera
cuando reír no me quiera

Cuando estar de luto no me quiera
cuando estar de fiesta no me quiera

Cuando esparcir piedras no me quiera
cuando recogerlas no me quiera

Cuando abrazarse no me quiera
cuando separarse no me quiera

Cuando intentar no me quiera
cuando desistir no me quiera

Cuando guardar no me quiera
cuando desechar no me quiera

Cuando rasgar no me quiera
cuando coser no me quiera

Cuando callar no me quiera
cuando hablar no me quiera
Cuando amor no me quiera
cuando odiar no me quiera

Cuando la cárcel no me quiera
cuando la libertad no me quiera

Cuando torturar no me quiera
cuando la guerra no me quiera

Cuando la paz no me quiera
cuando este mundo
no tenga su hora
cuando no haya momento para nada,
cuando nacer y morir no me quieran
ni plantar
ni recoger
ni matar
ni curar
ni destruir
ni construir
ni llorar
ni reír
ni doler
ni festejar
ni esparcir
ni recoger
ni abrazar
ni separar
ni intentar
ni desistir
ni guardar
ni desechar
ni rasgar
ni coser
ni callar
ni hablar
ni amor
ni odiar
ni la guerra
ni la paz
cuando nada tenga su hora
cuando no haya momento
para que nada ocurra,
cuando por el oeste de Southampton
entren caballos de viento
cuando se levanten en el aire
los portaaviones y caigan
en tierra seca

Cuando, pasado ya el mediodía,
como cosa ya hecha,
en toda la costa del sur de Inglaterra
comenzará otra vez el aguacero,
otra vez el miedo al frío

 

2. Cuando llueve todo se moja

Cuando el viento y la lluvia
en otoño y en invierno
se unen para chapotear
en la tierra mojada,
el cielo partido de nubarrones
se abre, los paraguas no funcionan,
todos se mojan, y se moja el aceite
de las plumas de los pájaros,
con la lluvia “matapajaritos”
el viento sube a los árboles,
el agua desbordada de las represas
a chorros entra a la cocina,
se mojan las ollas,
se mojan las cucharas,
se mojan los tenedores,
en las estadísticas del gobierno
aumenta el número de pájaros fallecidos,
tal vez en unos meses más
la gente olvide las inclemencias
de estaciones horribles del año,
quizás puedas leer
las páginas secas de este libro.

 

3. Cuarentena

Mi amigo John Heath
ha puesto en el primer peldaño
de la puerta principal de la casa,
para aliviar la aburrida cuarentena obligada,
una colección completa de videos
de episodios policiales
protagonizados por el famoso
detective Jack Regan que comanda
el célebre Escuadrón de Acción Rápida,
que es una rama secreta
de la Policía Metropolitana de Londres,
que, aunque se caracteriza por sus brutales y exitosos métodos de acción, muchas veces exceden los protocoles legales.

Pero John excedió sus bondades de buen caballero,
quizá haya recordado que la semana pasada
yo andaba de mala leche por lo que había pasado en la China, por lo que ocurría en Italia y en España, y por las confusas
noticias que ofrecían los pantalleros panelistas de TV,
yo andaba recitando el primer canto de La tierra baldía, de T. S. Eliot,

entonces John me regañó con un lapidario
“no seas pesimista on”

Ahora, para animarme, junto a la colección de vídeos The Sweeney, dejó también tres maticas en flor
y una nota en español que decía
“tienes que trasladar los tomates
a macetas más grandes,
luego ponerlas en un lugar seco
donde puedan recibir el sol,
en mayo se plantan en el jardín
atados a estacas, para que los tomates
crezcan sanos y coloraditos”.

No golpeó a la puerta, simplemente montó
en su bicicleta y se marchó.

 

4. Efímeros

Otra vez volvemos los ojos a la Tierra
con el corazón aterrorizado,
¿qué le hemos hecho al tiempo y al espacio
que entran y salen de esta casa?
¿de qué hablas, muchacho?
de nada, es sólo un decir en busca
de un refrán adecuado,
de una palabra en una brisa,
o en una hoja de periódico al aire
con noticias de ayer
para ser leídas en el futuro;
eso no es posible, hijo,
¿quién será el malvado
que pueda trastocar mañana o ayer
para vivirlos ahora mismo?
sólo la vida, madre, aquella vida
estampada en la memoria de familias
que poco a poco, ya desaparecen.

 

5. Adolescente

La adolescente abre la puerta,
la luz del sol la hace más azul
que el agua purificada de los tanques
que inteligentemente en silencio
ayuda a las ciudades a subsistir,
a dos metros de distancia, se consume
hamburguesas con cebolla,
las hamburguesas llevan la luz,
el agua, el gas de lejos llega en camiones,
las poblaciones sanas del planeta
son joviales, sonoras, más intuitivas
que un pez nadando en el aire,
así es la adolescente distraída,
anda y se mueve sin estudiados hábitos
de secar la nariz con la manga,
una adolescente es una manzana
recién caída del árbol, es la filosofía
básica de los inventos mecánicos,
reina de las fiestas primaverales,
ya se escuchan los tamboriles
la adolescente encantada baila
con la misma inocencia que ha nacido,
sus caderas aprenden de la música
el gesto sutil de un amor distraído.

 

6. Versos para entretener un encierro

Nadie pregunta quién eres

de dónde vienes, para dónde vas,
las orejas se ponen alertas,
abren los ojos, porque la gente

aprende o de lo que oye,

o de sus propios golpes,

por eso es que las orejas se ponen rojas,
los ojos se cierran y las manos,
que son históricamente las partes
que mejor construyen,

mejor que las orejas,

la boca y los dientes,
pero nunca mejor que los ojos,

es por estas dos luminarias
que se dice el proverbio

de aquel buen hombre
que donde pone el ojo
pone amor en las cosas:

con la boca y la lengua

sensibilizan las flores,
se agudiza la piel de los animales;
con los dientes se muerden las uvas,
con la pulpa crujiente de la sandía,
se embetunan la cara y el cabello;

no así los peces, ni los perros, ni los gatos,
tampoco los delfines;

con hilo y aguja se repara o altera la ropa,
se crean nuevas prendas de vestir;
vamos a ver si lo explico todo:

con una palabra, sólo con palabras,

con una sola ciruela
se fabrican máquinas de coser
se hacen almohadas, y de un
solo ribete bien pronunciado,
para que haya silencio en el mundo,
se hacen volar los árboles,

los pájaros que los llevan

van pegados a sus ramas.

Eduardo Embry
Últimas entradas de Eduardo Embry (ver todo)

¡Compártelo en tus redes!
Recibe 2020 con 20% de descuento en corrección de textos y corrección de estilo