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María Ostolaza
“Escribo para sobrevivirme”

domingo 6 de mayo de 2018
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María Ostolaza
Ostolaza: “Escribo sin pensar en fronteras”. Fotografía: Esto es el agua..., blog de Mario Alegre-Barrios

María Ostolaza ha sobrevivido muchas batallas. Escribe, María, para vencer el tiempo. Oriunda de San Juan, Puerto Rico, realizó Estudios Prejurídicos, Estudios Hispánicos e Historia en la Universidad de Puerto Rico. Ostolaza es la suma de lo bueno y de lo malo. María pinta con las palabras. Ostolaza acepta que hay besos que son una puñalada. Parte de su trabajo creativo ha sido premiado en la Argentina (2010).

Al paso del tiempo sentí crecer mi inconformidad creativa hacia la maximización del desarrollo de una historia y sus posibilidades.

—Usted es poeta, cuentista, novelista, crítica de arte, periodista, escritora. Escribir para usted es una forma de vencer el tiempo, y la poesía es su maldición. En 2016 publicó Puñal de besos (Perú, Mercado Negro Editores). ¿De qué trata en este poemario? ¿Cómo compara su temática con sus otros poemarios?

Puñal de besos es un poemario más íntimo. Nostálgico, con matices de introspección poética. Un trabajo de contenido metafórico escalonado. Inicia en complicidad con el lector. En este poemario voy dejando pistas de mi vida. De la mujer que soy, sin saber cuál llegaré a ser. Es evolutivo como la existencia y el amor. Es una invitación al silencio mediante una confesión. Contrario a Vientre expuesto, un poemario erótico, sin medias tintas en verso fluido y simple. Vientre expuesto fue la metáfora de un cuerpo cual volcán en erupción.

Cuentos de botiquín (Puerto Rico, Publicaciones Puertorriqueñas, 2005) es un libro de cuentos. ¿Cómo surge la oportunidad de trabajar este género? ¿Qué relación tiene Cuentos de botiquín con su trabajo creativo en Perros de carretera (Perú, Mercado Negro Editores, 2009) y en su novela Una noche sin testigos (Perú, Mercado Negro Editores, 2009)?

Cuentos de botiquín surge del deseo de transmitir mi visión alterada del tema costumbrista mediante cuentos urbanos. Influenciada por los recuerdos de mi infancia, quise trastocar estas remembranzas con una realidad cultural distinta. Fue un acercamiento más primitivo hacia aquel tiempo. Sin embargo, al paso del tiempo sentí crecer mi inconformidad creativa hacia la maximización del desarrollo de una historia y sus posibilidades. Ya impreso, ese tiempo quedó atrapado como otros de mis recuerdos. Despertado según antoje un lector. Es hermoso, y a su vez temible ese transcurrir. Siempre me asombra el poder del tiempo en las palabras.

Por ese trastocar, surgieron los trabajos Perros de carretera y la novela Una noche sin testigos. Fue una locura. Ambos trabajos los escribí en 2008. Trabajé simultáneamente ambos escritos. Había liberado un monstruo creativo. Fue una carrera desenfrenada. Casi un suicidio mental. Me drenó. Casi enloquezco.

El ritmo creativo adquirido durante el desarrollo de estos trabajos fue una escuela para mi crecimiento posterior y formación. Aprendí mucho al desaprender —a no desbocarme. Asimilé poner freno a la creatividad. Suena paradójico. Pero así debe ser. La literatura es un veneno a dosificar si deseamos sanar la maldición de escribir.

—Si compara su crecimiento y madurez como persona y escritora entre la época que se tropieza con José Luis Vivas Maldonado en la Universidad de Puerto Rico con la de su trabajo publicado, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo?

—¡Un océano de diferencia! En los tiempos de estudiante era una persona ansiosa y tímida. Sumergida en una curiosidad de observadora. José Luis lo notó rápidamente. Poco a poco tuve el valor de irle presentando algunos de mis trabajos. Sus consejos me ayudaron muchísimo a salir del cascarón. A volar sin ataduras. A reflexionar sobre mi país. Sobre mi soledad. José Luis me ayudó a liberarme de mi prisión invisible, autoimpuesta. Comencé a nadar en un mar de tiburones. Me hermané con la vida. Con la soledad y sus silencios.

—María, ¿cómo visualiza su trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico?

—Mi generación es variada. Se pueden identificar diferentes acercamientos temáticos sobre los mismos temas. La identidad sexual, la desigualdad social y generacional, el tema político y la identidad cultural abundan. Desarrollarlos es un buen atrecho para aprender a escuchar la voz interna y crear un estilo particular.

Sin embargo, el camino es más complejo. Tiene ramificaciones. Se producen muchos trabajos pretendiendo ser poesía o literatura. Algunos quedan como ensayo de un esfuerzo. De una visión comprometida sin estética o musicalidad. Desabridos.

Algunos trabajos los compadezco. Siento la misma desazón cuando miro mis desaciertos. Algunas experimentaciones maltrechas. Otros trabajos actuales me restablecen las esperanzas. Establecen un antes y un después. Existe variedad para hacer divertido este mundo. Es lo necesario en este oficio.

—¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo dentro de Puerto Rico, y la de sus pares, bien sean escritores de poesía u otro género?

—Me gusta sorprender con mi trabajo. Especialmente, descubrir mis límites. Retarlos. No escribo para ir por la vida diciendo: “Oye, ves, soy poeta. Mírame. También escribo. Observa, mi camiseta. Lo dice. También tengo una bufanda. Un blog donde vomito mi odio. Donde puedes idolatrarme. Ven, adórame. Ódiame. Sé de los míos. Milita en mi reino. Pero, por favor, comenta. Hazme existir. Apiádate de mi tuit. Dame un me gusta. Sé buena gente”.

No. Nunca ha sido mi estilo. Tengo mi voz definida. Solamente utilizo bufandas cuando tengo frío. No me disfrazo para ser aceptada o querida. Mi manera de ser como individuo es particular. Cotidiana. Eso creo. Otros dirán…

Respeto el trabajo de otros escritores. Pero cada día intento mantenerme al margen del ruido. Trabajar y trabajar en silencio. Hacerlo sin ser ganado. Comprometida con mi imaginario. Con el ámbito donde coexisto. Apoyo la excelencia y su silencio como motor para la producción. Admiro el latir genuino de un corazón mediante la palabra.

El trabajo es la mejor carta de presentación en cualquier disciplina. Ejercer es solamente un medio. Una necesidad. Escribo para sobrevivirme. He desarrollado un ritmo. Es lo importante. No endulzar el oído. Valoro la amistad sin adornos.

Creo en romper con el lastre insular. Enriquecer mi trabajo con las visiones de otras culturas.

—Sé que es de Puerto Rico. ¿Se considera una autora puertorriqueña o no? O, más bien, una autora de literatura sea esta puertorriqueña o no. ¿Por qué?

—Soy escritora de literatura. Nacida en una isla hermosa. Bajo un cielo abierto. Amo mi tierra. La respiro y sueño. También adoro otras latitudes. El corazón puede albergar muchos tipos de amores. Una no debe limitarse al amar. En corresponder el amor recibido. El mundo es ancho y ajeno. No deberían existir las fronteras.

—¿Cómo integra su identidad étnica y su ideología política con o en su trabajo creativo?

—Mi identidad está presente en todo. En mis alimentos, mi manera de hablar y pensar. Es indudable. Sin embargo, escribo sin pensar en fronteras. Soy universalista. Creo en romper con el lastre insular. Enriquecer mi trabajo con las visiones de otras culturas. Experimentar con mi identidad cultural para afianzar el derecho a la palabra y cada convicción. En relación con el ámbito político, diré: ¡estamos jodidos! Es la historia repetida de nuestro Puerto Rico. ¿Hasta cuándo? ¿Quién sabrá? Apretar constantemente la soga al cuello es pólvora para la chispa de la creatividad. Lo beneficioso del asunto es sabernos tocando fondo. Urge aprender a volar.

—Su trabajo creativo se inicia siendo niña. ¿Cómo se integra su trabajo creativo a su experiencia de vida? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritora hoy?

—En todo está presente, de manera solapada. Soy el resultado de la suma de mi pasado con el ahora. El futuro lo voy armando cada día. Voy por la vida aprendiendo a mentir escribiendo la verdad.

—¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo y a su temática? ¿Cómo ha variado?

—Ha variado según mis etapas de vida, según voy ejercitándome en el desarrollo de mi soledad. Soy más meticulosa. A su vez, más flexible concediendo. Menos complicada. Se tiene sólo una vida. Existir es una temática de muerte. Asusta. Se lee para vivir otras vidas. Se escribe también para lo mismo. El mundo no detiene su marcha. Tampoco el lenguaje, la escritura. Soy una emisaria.

En la antigüedad asesinaban el mensajero. Espero no suceda con mis escritos. Todo escritor teme ese trágico final. Sería una lástima nadar tanto para morir en la orilla.

—¿Qué otros proyectos creativos tiene pendientes?

—Trabajo una novela. Cuándo saldrá a imprenta, lo ignoro. No estaría bien apurar mis demonios. Tentarlos.