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Javier Febo Santiago: “Me gusta el escritor que se moja los pies”
El autor acaba de publicar El abismo inventado bajo el sello Letralia/FBLibros

domingo 28 de abril de 2019
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Javier Febo Santiago
Javier Febo Santiago, autor de El abismo inventado: “Yo tengo pocos temas de los cuales escribir. Pero de esos pocos temas tengo mucho que escribir”.

Aunque Javier Febo Santiago es autor de cinco poemarios, se desplaza con toda comodidad a través de la narrativa. No en balde, si bien el primer libro que publica en el género esEl abismo inventado —que acaba de aparecer bajo el sello Letralia/FBLibros—, no es el primero que escribe. Ya tiene lista la novela Cinco Estaciones —que aparece mencionada en uno de los cuentos del libro sobre el que hoy hablamos— y la cosa no termina ahí. “Tengo dos novelas adicionales completadas que iré buscando qué hacer con ellas”, nos cuenta. “Y otros dos trabajos narrativos incompletos, una novela corta y otro libro de relatos. Ambos me están volviendo loco. Pero no es una locura desquiciante, más bien es agradable”.

Dueño de una prosa cuidada y al mismo tiempo ácida, Febo Santiago ha salpicado de humor negro los cincuenta y tantos textos que componen El abismo inventado. Temas como la brecha entre el libro impreso y el libro digital, la religión y la muerte, los escritores totémicos, el gusto por el cigarrillo o por el jazz, empujan al lector a avanzar en la lectura relato tras relato, una facultad de la que pocos narradores pueden ufanarse.

 


 

“El abismo inventado”, de Javier Febo Santiago
Disponible en Amazon

Naciste en Chicago en 1977 pero a los dos años tu familia se fue a Canóvanas, Puerto Rico. ¿Puedes hablarme de las circunstancias de ese cambio?

El divorcio de mis padres. Debería escribir: el divorcio de mi madre y mi padre. Por eso del lenguaje inclusivo. La ventaja del lenguaje inclusivo es que puedo decir en un discurso lo siguiente: a todos los cabrones y a todas las cabronas que votaron a favor de la reforma laboral, reforma que va en detrimento del pueblo trabajador…

Es una broma.

 

¿Cómo llegas a la literatura?

Llego por curiosidad. Luego de salir de la universidad a los veintidós años, decidí arrojarme a satisfacer esa curiosidad. Empecé a leer poesía. En ella encontré una nueva forma de ver y entender las cosas. De cómo el lenguaje puede ser utilizado como fenómeno estético. Una maravilla. Luego llegaron las novelas y los cuentos. Y me convertí en un poeta que leía más novelas y cuentos que poesía. Una vez Arturo Sandoval dijo que él era un pianista que se ganaba la vida tocando la trompeta. Algo de eso se puede aplicar a mí. Yo no me gano la vida con la literatura, pero la disfruto, y mucho.

 

Has publicado cinco poemarios, aunque bien sé que eres un solvente narrador. ¿En cuál de estos géneros te sientes más a gusto?

¿A gusto? Creo que en la narrativa. En la poesía el control y el orden, la precisión y la concisión son importantes. Debo controlar mis pensamientos y sentimientos, y colocarlos cuidadosa y ordenadamente para que fluya la palabra precisa y concisa que haga contacto con el otro. También creo que en algunos poemas es necesario desbordarse. Pero sin que llegue el agua al suelo. Cuando llega el agua al suelo, un resbalón es posible.

En cuanto a la narración, el resbalón es parte de la estrategia. Existe la libertad para armar lo que sea, en especial los “errores” y las “salidas” constantes del plan.

 

¿Cuál es el lugar de dios y de la religión en Javier Febo Santiago? Su lugar está en la literatura.

En el primer relato de la selección pintas al personaje Javier Febo Santiago como un tipo desparpajado, incapaz de “sentir esa sensación de que está haciendo algo mal”. ¿Cuánto de eso es un personaje y cuánto es el autor Javier Febo Santiago?

Contestar esta pregunta con sinceridad es un peligro. Ja, ja, ja… Lo voy a intentar.

No me gusta la literatura que se empeña únicamente en contar una historia. Que se dedica a describir una ciudad, la lluvia, el cielo, la gente que está alrededor, entre otras. Para tales historias prefiero ver una película. Me gusta la literatura que cuenta una historia con todas las descripciones posibles, pero que también tenga una carga filosófica.

Me gusta el escritor que se moja los pies. No aquel que está cerca de la orilla.

Yo de la literatura deseo y espero placer, diversión, pero también deseo aprender, que me cuestionen, que me muevan el suelo, en fin, que me incomoden y me jodan.

 

Un tema recurrente en los cuentos de El abismo inventado es el de la brecha entre el libro impreso y el libro digital. Hay personajes a favor de una u otra opción, e incluso una divertida discusión con un Melville horrorizado por el teléfono móvil como contenedor del libro. ¿Qué piensa en realidad Javier Febo Santiago, el autor, sobre esto, ahora que ha publicado su libro en ambos formatos?

Pienso que soy pura contradicción.

 

Aparecen como personajes Javier Marías, Helen Mirren, Nicanor Parra; personalidades de la literatura y otras áreas. ¿Caricaturas u homenajes?

Homenajes. Sin lugar a dudas.

 

Los relatos que conforman El abismo inventado partieron del título. El título fue lo primero que escribí.

“Si yo fuera dios el ser humano sería perfecto”, declara el narrador en uno de los textos. Tratas el tema religioso con deliciosa ironía; sin embargo, le concedes tanta importancia como para dedicarle completa una de las cinco partes del libro. ¿Cuál es el lugar de dios, o de Dios, en Javier Febo Santiago?

No le dedico importancia. Al revés. La intención de esos relatos es restarle importancia cada vez más a todas las concepciones religiosas.

Yo tengo pocos temas de los cuales escribir. Pero de esos pocos temas tengo mucho que escribir. Es posible que cantidad se confunda con importancia.

¿Cuál es el lugar de dios y de la religión en Javier Febo Santiago? Su lugar está en la literatura.

 

¿Cómo concibes un relato?

No lo sé. Es complicado contestar. Creo que desde un gesto, una conversación, una lectura, una película o un documental, una estupidez, un error, y hasta la incapacidad de concentrarme para crear. Lo concibo de diversas formas. Los relatos que conforman El abismo inventado partieron del título. El título fue lo primero que escribí. Estar alerta es clave. Y por supuesto, no tenerle miedo al muro blanco.

 

¿Rutinas y preferencias de escritura? ¿Tienes un horario para escribir, escribes a mano?

Tomo notas a cualquier hora de lunes a viernes. Los sábados y los domingos en la mañana, si mi esposa me deja, ordeno las notas y escribo. En la computadora.

 

Javier Febo Santiago

Nacido en Chicago, Illinois (Estados Unidos), en 1977, Febo Santiago reside desde los dos años de edad en Canóvanas, Puerto Rico. Obtuvo un bachillerato en administración comercial de la Universidad Metropolitana de San Juan. Textos suyos han aparecido en revistas literarias y antologías de su país y también de Perú, México, Dinamarca, Chile, Argentina, Venezuela y Nueva York. Por su obra poética ha recibido reconocimiento en el certamen Premios Guajana en Puerto Rico; además, en este género ha publicado Avisos de locura (2010), Novilunio (2011), HUM Ano (2012), Epicedios (2013), y El Anarquista (2014).

Jorge Gómez Jiménez

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