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Su libro Diario de un médico inmigrante es el testimonio de su odisea
Juan Carlos Riera Medina, cirujano con licencia para escribir

jueves 5 de mayo de 2022
Juan Carlos Riera Medina
Juan Carlos Riera Medina: “Mi sueño es devolverme a Venezuela, a mis olores, a mis calles, a mi comida, pero mientras se mantenga este régimen comunista no creo que pueda hacerlo”.

Con la crisis de su país y la consecuente ola migratoria masiva, los venezolanos que han marchado a otros rumbos en busca de un futuro han conocido las más variadas e inesperadas dificultades. Uno de ellos es Juan Carlos Riera Medina, un médico cirujano de Maracay que, después de haber forjado una carrera en su tierra, se vio en la necesidad de comenzar de cero en una nación que no era la suya, y que no tardó en recordárselo. Varias veces.

El autor de Diario de un médico inmigrante encontró en Chile manos amigas, pero también todos los inconvenientes por los que atraviesa quien decide alejarse de sus olores, de sus calles, como él mismo dice. Un buen día se dio a la tarea de escribir su historia: la historia de la odisea personal de establecerse como profesional y como ciudadano en un país extraño.

 

Diario de un médico inmigrante, la crónica de una aventura

—Tu libro cuenta el difícil proceso de inserción y adaptación que tuviste que atravesar al establecerte en Chile, pero es también una fotografía de las realidades que han enfrentado los profesionales venezolanos en el exterior. ¿En qué momento decides escribir Diario de un médico inmigrante?

—Decido escribir Diario de un médico inmigrante cuando, ya habiendo superado los retos profesionales e insertado en la sociedad chilena, entendí que podría dejar una constancia real y auténtica que pudiera servir como preámbulo a los migrantes de todo el mundo. Mostrar que no todo es simple, pero que a la vez contiene grandes aventuras haciéndonos madurar como seres humanos que hemos tenido que dejar atrás una vida entera.

“Diario de un médico inmigrante: relatos detrás del monóculo”, de Juan Carlos Riera Medina
Diario de un médico inmigrante: relatos detrás del monóculo, de Juan Carlos Riera Medina (2021). Disponible en Amazon

—Es destacable el arduo ejercicio de memoria que representa este libro, que narra los hechos con un elevado nivel de detalle. Ahora bien, ocupado como estabas en tareas tan variopintas como enfrentar el chauvinismo, tratar de ejercer tu profesión y fundar la organización de la Asociación de Médicos Venezolanos Andrés Bello, ¿cómo escribes este libro? ¿De dónde sacaste el tiempo? ¿Qué te movió a hacerlo?

—Esa pregunta me la hacen con frecuencia, es complejo responderla porque cuando algo te apasiona y te metes en el proyecto buscas la manera de hacerlo con mucha disciplina. Primero fue recolectar toda la información periodística y de los organismos involucrados, luego ordenarla cronológicamente para que cada palabra tuviera respaldo, y posteriormente me propuse levantarme todos los días bien temprano, a las 5 de la mañana, y escribir hasta que fuera la hora de irme a trabajar. Los fines de semana eran mis cómplices furtivos ya que podía escribir más tiempo, siempre de la mano guía del profesor Manuel González.

—Uno de los temas más interesantes del libro es la lucha contra ese examen de nivelación al que debían someterse los médicos extranjeros en Chile. ¿Puedes resumir este asunto para nuestros lectores? ¿Por qué se consideraba injusto ese examen?

—Se consideraba y se considera, ya que no han hecho todas las correcciones que instruyó la OPS en 2018, y es porque utiliza un sistema de preguntas ambiguas, utilizando palabras del habla coloquial chilena, así mismo con cinco opciones de respuestas dentro de las cuales en general hay dos o más opciones correctas. Adicionalmente, según una curva que nadie conoce más allá de sus puertas, es que eliminan preguntas cuando hay un porcentaje muy alto de correctas, e igual con las incorrectas, y sólo utiliza de base, para esta eliminación que nadie conoce, las respuestas de los médicos egresados en Chile. No tienes acceso a saber en qué erraste en la prueba y el resultado es entregado como un número en el asunto de un email, sin dar ninguna retroalimentación al médico. Así podría extenderme en un largo texto explicando las fallas ya descritas por organismos oficiales de salud.

 

Juan Carlos Riera Medina y lo que dejó en su país

—Algo que resalta de tu testimonio es que, independientemente de la formación que pueda acumular un profesional durante toda su vida, para la mayoría el exilio no será amable ni estará exento de riesgos. Considerando pros y contras, ¿cómo evalúas la experiencia de emigrar?

—Es una experiencia absolutamente inédita, te revela aspectos que no conocías y no podías imaginar jamás, a menos que lo vivas. Puedes tener toda la formación, éxitos y reconocimiento en tu país de origen, pero al llegar a otro destino, eso se desvanece como arena entre los dedos. No puedes trasladar de forma plena ese equipaje de vida que te acompañó hasta el momento de emigrar.

—En tu caso particular, aparte de las dificultades para ejercer la medicina en el país de acogida, tuviste que afrontar obstáculos absurdos, incluyendo una estafa. ¿Cómo se ha enriquecido Juan Carlos Riera Medina en estos siete años? ¿Qué ha cambiado en ti después de todo este proceso?

—Al inicio como todo aventurero y entusiasta por crecer, depositamos confianza en personas que muestran una cara de la moneda, para finalmente darnos cuenta de que era una trampa para personas como yo, que me faltó leer, quizás documentarme más y aprender de las leyes del país de acogida. Inmerso en avanzar como médico me di este permiso de aventurar, pero salió muy muy mal.

 

Sólo saliendo la dictadura y abriendo nuevas puertas de libertad para Venezuela me regreso a reconstruir mi país.

El sueño de regresar

—¿Tienes contacto con médicos venezolanos en otros países? ¿Puedes comparar las experiencias?

—Sí tengo contacto, y las experiencias son tan diversas como la naturaleza misma del ser humano. Hay países donde emigrar como médico es mas protocolizado, e incluso puedes homologar a distancia. Otros países homologan el título haciendo el trámite directamente en el país. En general lo que he podido recoger en estos siete años es que el médico venezolano, a pesar de las más variadas dificultades o facilidades para poder ejercer, ha dejado una marca indeleble de calidad, humildad y conocimiento científico que hoy día es respetado en una gran cantidad de países de América y Europa.

—Asimismo, ¿tienes contacto con médicos venezolanos de promociones más recientes? ¿Qué apreciación tienes sobre cómo se desarrolla actualmente la formación universitaria en medicina?

—Sin lugar a dudas en Venezuela en años recientes ha cambiado el protocolo y el sistema de formación médica, desde la llegada del comunismo a Venezuela se empezaron a formar los médicos integrales comunitarios (MIC), que no tienen ni la formación ni el grado de médico cirujano de una universidad oficial con la carrera de medicina certificada. Esta nueva oleada de “médicos express” del chavismo ha generado un deterioro en el ejercicio de la profesión y algunos han tratado de emigrar, lo que preocupa porque empañan la labor desarrollada por miles de médicos cirujanos reales en otras fronteras. Hay que destacar que siguen universidades reconocidas impartiendo la carrera de Medicina según los paradigmas oficiales internacionales.

—Te ha costado mucho asentarte en Chile y granjearte un trato digno para tu profesión. ¿Volverías a Venezuela? De ser así, ¿bajo qué circunstancias?

—Asentarme no ha sido tan complejo, hay personas maravillosas en Chile que enaltecen este país; sin embargo, profesionalmente sí es una tarea más dura y titánica por la estructura comunitaria que manejan en Chile. Es totalmente diferente a Venezuela y eso obviamente genera una dificultad mayor de incorporación; no obstante, siempre existen colegas que llevan la profesión realmente en el alma y tienden una mano amiga mientras conocen y nos evalúan como profesionales. Mi sueño es devolverme a Venezuela, a mis olores, a mis calles, a mi comida, pero mientras se mantenga este régimen comunista, que ha acabado con el país vilipendiando su pueblo, no creo que pueda hacerlo. Sólo saliendo la dictadura y abriendo nuevas puertas de libertad para Venezuela me regreso a reconstruir mi país.

Jorge Gómez Jiménez