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Josué Montijo:
“Mi trabajo como escritor es escribir, y escribir lo que yo quiera”

domingo 26 de noviembre de 2023
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Josué Montijo
Josué Montijo: “Lo que se trabaja con tiempo, el tiempo respeta. Un dogma que hice mío hace tiempo”.

Josué Montijo (Ponce, Puerto Rico, 1975) es historiador y escritor. Realizó sus estudios de bachillerato (B.A., 1996-2000), maestría (M.A., 2001-2003) y doctorado (Ph.D., 2004-2015) en Historia en la Universidad de Puerto Rico. Entre sus trabajos creativos, destacan su novela El Killer (2007) y su libro de cuentos Hasta el fondo (2016). Es autor de Los Ñeta (2011), ensayo de investigación histórico social. En 2022 publicó El sepulturero de mi padre (2022). A partir de este último libro de cuentos, Montijo contestó todas nuestras preguntas. Todas sus respuestas son para ser compartidas con todos vosotros.

 


 

Hace poco publicó usted El sepulturero de mi padre (2022). ¿De qué trata este libro de cuentos y cómo recorre usted entre la literatura y la realidad o no ficción? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajarlo?

El sepulturero de mi padre es una colección de dieciséis cuentos que versan sobre temas variados. Las versiones originales fueron publicadas en varios medios (digitales y en papel), tanto en Puerto Rico como en otros lugares.

Hay cuentos que fueron escritos poco después del huracán María; por tanto, es una pista del tiempo que me conllevó finalizarlos y publicarlos en un libro.

El cuento está cuando está. Y está, inicialmente, cuando yo me siento cómodo con el texto.

Escribir estos cuentos ha sido un proceso muy placentero y útil. Publicarlos por separado en diversas fechas, luego pensarlos como un posible libro y reescribirlos me sirvió para fomentarme una disciplina que opera alejada de las prisas. Es ahí donde quiero instalarme como escritor. Me parece la manera más agradable en la que trabajo. No meterme en la trampa de la prisa para publicar y halar la atención del lector. El cuento está cuando está. Y está, inicialmente, cuando yo me siento cómodo con el texto. Digo inicialmente porque, en la práctica, no siempre sucede así. Tengo la dicha de contar con unos lectores a los que recurro primero para que opinen sobre el texto en cuestión. La relación con esos lectores tiene como condición la honestidad. No me interesa que me pasen la mano, ni que me inflen el ego. Sus opiniones son certeras y francas y así las tomo. Hay veces que ese texto, que pensé terminado, pues realmente no lo estaba, y sus lecturas y comentarios me lo clarifican. Pero para eso, insisto, hay que trabajar sin prisas, con mucha honestidad y comprometido con el tipo de literatura que uno quiere hacer, no por complacer al lector, a la academia o al circuito que me acoge.

Yo hago la literatura que se me antoje. Con tiempo y oficio. Lo que se trabaja con tiempo, el tiempo respeta. Un dogma que hice mío hace tiempo.

 

¿Qué relación tiene El sepulturero de mi padre con su trabajo creativo anterior y hoy?

Hay mucha relación. Temas recurrentes. La violencia, la familia, el crimen, las relaciones humanas en distintos niveles. Exploración de eso que llamamos lo humano. Las complejidades. Las duras. Las difíciles de tragar. Las que engañan. Esas mismas con las que uno se identifica mucho o hasta cierto punto.

Por otro lado, confieso que soy fanático de la jodedera. Algo que no puedo ni quiero evitar. Soy fanático de meterse con todo. De no tomarse tan en serio. Un chiste que hago entre conocidos: no quiero ganarme ningún premio porque después me da con regañar, con moralizar y esas vainas.

 

Si compara su crecimiento y madurez como persona y escritor, ¿qué diferencias observa en su trabajo creativo o no inicial con el de hoy?

Paciencia. Es algo que tengo bien presente. La he ganado. El darle espacio al oficio mismo de escribir. Me lo disfruto más que nada. Pulir, todo lo que se pueda, mi manera de narrar. Lo veo como un juego, pero el cual hay que jugar en serio. Por ejemplo, miro El Killer y me da grima por la forma en que está narrado, el fraseo… Pero ya está hecho. Es una obra de ese Josué inicial. El que se atrevió a duras penas.

Ahora tengo un fetiche con la contundencia, con la cadencia, con la precisión, con la economía del lenguaje. Me gana más que el texto sea inteligente, sin que eso implique tirarle mi biblioteca encima al lector.

También he ganado confianza en mi trabajo. Parecería obvio, pero quiero marcarlo.

 

Funciono más como un outsider de la escena literaria en Puerto Rico.

Josué, ¿cómo visualiza su trabajo creativo con el de su núcleo generacional de escritores con los que comparte o ha compartido en Puerto Rico y fuera?

Es un tema que no me llama mucho la atención. Los críticos literarios ofrecerán un panorama mejor que el que pueda esbozar aquí. Tengo excelentes amistades en el mundo literario. Admiro a autores. Cada cual hace lo suyo. Cada cual se monta en la tarima que quiere.

Funciono más como un outsider de la escena literaria en Puerto Rico. Me vacila pensarme así. Me da un flow distinto. Me libera de ciertas poses requeridas.

Hago lo mío, produzco mi material y se publica. Tengo el respaldo de mi editorial. Sé que hay lectores a quienes les gusta lo que hago. Me lo dicen y lo asumo con mucha gratitud. Y así sigo.

En Puerto Rico existen varias capillitas literarias. Los combos, también se dice. Algunos más beneficiados que otros, por supuesto. Si soy parte de alguno, al momento no me he enterado. Y conmigo cool. Creo que tengo juego de piernas para picharle a eso, sin que me quite el sueño.

Mi trabajo como escritor es escribir, y escribir lo que yo quiera. Me aferro ahí. Lo otro viene por añadidura. O quizás no, pero igual sigo escribiendo.

 

¿Cómo concibe la recepción a su trabajo creativo dentro y fuera de Puerto Rico, y la de sus pares, bien sean escritores de narrativa u otro género?

Me parece que la recepción a mi literatura en Puerto Rico ha sido bastante buena. Desde el comienzo, con El Killer, tuve mucho feedback de gente que le gustó la novela, los temas, el humor, la manera en que trabajo la violencia.

Creo que los lectores aprecian mucho la irreverencia, el meterse con cosas que no se “debe”.

 

Sé que es usted de Ponce, Puerto Rico. ¿Se considera un autor puertorriqueño o no? O, más bien, un autor de literatura, sea ésta puertorriqueña o no. ¿Por qué? José Luis González se sentía ser un universitario mexicano. ¿Cómo se siente usted? ¿Ponceño?

Me considero un autor puertorriqueño. Nací aquí, vivo aquí y hasta donde se perfila el panorama aquí me quedaré. Lo de Ponce es algo que sólo uso por pura jodedera.

 

¿Cómo integra su identidad étnica y de género y su ideología política con o en su trabajo creativo?

Cuando pienso en ideología política me viene a la cabeza un concepto: disruptivo. Trato de pensar en ello y repensarlo. Luego lo aplico a mi narrativa. También pienso en el humor, en empujarlo contra la corrección política.

No me considero un autor de esos que llaman comprometidos con ciertas causas políticas, nacionales y demás.

 

Desde hace muy poco es que empiezo a creerme la película de que soy escritor.

¿Cómo se integra su trabajo creativo a su experiencia de vida? ¿Cómo integra esas experiencias de vida en su propio quehacer de escritor hoy?

Desde hace muy poco es que empiezo a creerme la película de que soy escritor. Antes me costaba trabajo. No sé, quizás una idea estúpida de modestia. Ahora lo asumo. De hecho, no sólo lo asumo, sino que me pagan por ello. Yo escribo sobre temas violentos, por decir un ejemplo, pero igual hago textos escolares para niños de grados primarios. Libros de historia porque también soy historiador. Ahora mismo estoy inmerso en un proyecto en el que escribo todo un libro de historia, pero con una narrativa más dinámica, más fluida que enganche a los niños. Un gran reto. Como mezclar Daddy Yankee con los aztecas. Es disruptivo, ven, y eso me encanta.

 

¿Qué diferencia observa, al transcurrir del tiempo, con la recepción del público a su trabajo creativo y a la temática del mismo? ¿Cómo ha variado?

Mi trabajo ha llegado a más gente. Y le gusta. Les doy por donde les duele. Y qué bien que suceda.

 

¿Qué otros proyectos creativos tiene usted recientes y pendientes?

Para este año publicaré Después vino la zozobra, una selección de mis colaboraciones a diversos medios en papel y digitales. También una nueva edición de Los ñeta. Quizás para finales de año.

Wilkins Román Samot

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