
Como médico cirujano y especialista en psiquiatría, y además como poeta, el venezolano Luis Lira Ochoa ha dedicado gran parte de su vida a explorar los intrincados paisajes de la mente humana, tanto desde su práctica médica como a través de la poesía. Con dos poemarios publicados, Trazos límbicos y La isla que fuiste, este autor ha logrado entrelazar sus dos vocaciones, creando una obra literaria profundamente influenciada por su formación y experiencia en la psiquiatría.
En esta conversación, Luis Lira Ochoa nos abre las puertas a su mundo interior, donde la memoria, la identidad y la soledad se convierten en protagonistas de su más reciente libro, La isla que fuiste. A través de sus respuestas, el autor reflexiona sobre el proceso de individuación que nos convierte en islas, autónomas y únicas, y cómo este proceso se ve reflejado en su poesía. La influencia de figuras femeninas y la naturaleza, elementos recurrentes en su obra, también encuentran un espacio destacado en esta entrevista.
Con la humildad y la profundidad que lo caracterizan, Lira Ochoa comparte también sus pensamientos sobre el quehacer poético en un mundo cada vez más digitalizado y acelerado, y nos ofrece su personal perspectiva sobre la escritura como una forma de conexión humana y trascendencia. Esta entrevista es una invitación a conocer más de cerca a un poeta que ha sabido encontrar la belleza en la introspección y el dolor, y que sigue comprometido con la creación poética como un acto esencialmente humano.

La isla que fuiste, un libro sobre la individuación
Tu más reciente poemario, La isla que fuiste, explora temas como la memoria, la identidad y la soledad. ¿Qué te inspiró a abordar estos temas en tu poesía?
Estos temas son importantes y creo que me ayudan a escudriñar en la persona.
La memoria permite de alguna forma recurriendo a recuerdos, preservar vivencias que no deseo que se pierdan. Es una manera de hacerlos perdurar, es salvar del olvido esa parte constitutiva de nuestras vidas.
Al trabajar la identidad, de alguna manera pongo en palabras las vivencias y emociones del mundo interior que me constituye.
La soledad es un tema recurrente que permite ser y padecer; de alguna forma hace descubrir, de uno y de otros, elementos que no ves en el ruido y el tumulto llamado colectivo.
La memoria, la identidad y la soledad hacen vida en mis pensamientos, quizá por eso afloran en mis poemas.
El título de tu libro sugiere una metáfora de la insularidad. ¿Podrías explicar cómo concibes la idea de la “isla” en relación con la experiencia humana?
El ser humano en tanto individuo es alguien que en muchos momentos, y sobre todo al final de la vida, se va convirtiendo en uno; muy a pesar de crecer y desarrollarse como un ser social, por momentos se aísla y poco a poco en eso se constituye: en una isla, con todo lo que vivió y padeció dentro de sí. Este proceso de individuación nos lleva a ser únicos, autónomos, con el desarrollo de una identidad y personalidad prácticamente exclusivas, como las islas.
La figura femenina se entrevé como inspiradora de muchos de los poemas del libro. ¿Qué representa la mujer en tu poesía?
El arquetipo femenino atraviesa todos mis textos poéticos, o casi todos. Tiene que ver con el arquetipo mater y lo que significó mi madre para mí. A partir de ella y mi amor por ella, en mi vida diaria consciente e inconsciente está la mujer en su concepción más amplia, siempre presente. Mujer Tierra, Mujer Madre, Mujer Vida, siempre la mujer omnipresente.
Luis Lira Ochoa y la naturaleza como integradora
“Sólo hoy / los espacios que habitabas / se hacen distintos / ahora pintados / de un sepia sórdido”, escribes en uno de tus poemas. La nostalgia y la pérdida son temas recurrentes en La isla que fuiste. ¿Cómo crees que estos sentimientos influyen en la construcción de la identidad de tus personajes poéticos?
Una vez transcurrido un buen trecho de vida, la nostalgia y la pérdida se convierten en referentes afectivos para construir personajes poéticos como en estos textos, pero también en otros géneros literarios, y es así porque nos llevan a escudriñar la memoria y en lo que se constituye nuestra identidad.
La nostalgia es una conexión simbólica con experiencias que están en el pasado y que intenta rescatar lo más hermoso de algo o alguien perdido.
Son sin duda elementos muy importantes para la construcción de poesía, y en mí funcionan como una fuerza que impulsa a crear.
Los poemas de “Tristezas”, apartado que reservaste para las páginas finales del libro, utilizan imágenes muy concretas, como la “aguja” o el “tinitus”, para expresar sentimientos profundos. ¿Qué papel juegan estos detalles específicos en la construcción de la atmósfera emocional del apartado?
El apartado llamado “Tristezas” está construido con recuerdos de los abuelos o padres ya ancianos. Esas imágenes te conectan con ese dolor concreto que están sintiendo o que sintieron al no poder hacer algo que era parte de su rutina diaria y que ahora se convierten en un suplicio, en un verdadero sufrimiento afectivo.
Los detalles que se suman a la descripción del padecimiento del personaje intencionalmente buscan sensibilizar en relación con ese momento de vida que llega acompañando el fin de los días del ser humano. La atmósfera creada intenta directamente sensibilizar a un otro.
Ya conocía tu otro poemario, Trazos límbicos, del que hablamos en su momento, y me llama la atención que en La isla que fuiste están también los elementos de la naturaleza como conectores de una poesía sobre el ser. ¿Cómo consideras que ha evolucionado tu voz poética desde ese primer libro?
En Trazos límbicos, los recursos que conectan la naturaleza humana con la otra de la que somos parte son usados de manera puntual, sueltos en cada poema; aunque al final ayudan a armar el mosaico que integra la totalidad de esa propuesta poética. El yo poético reflejado en La isla que fuiste intenta desde el inicio arropar la totalidad del texto o los textos, teniendo a la naturaleza como un continente.
Es más integradora acá la voz poética que intento desarrollar con la naturaleza como parte de un todo a la vez. En este trabajo la naturaleza es abarcadora del todo desde el inicio, y ayuda de esta forma al crecimiento de mi propuesta poética al funcionar como espejo de muchas emociones y proporcionar un contexto que enriquece lo que intento expresar.
“La necesidad de vivir es lo que me hace conectarme con la existencia creativa”
En el epílogo del libro, una misiva de Gustavo Pereira tras su lectura, él menciona que la poesía es una “diosa profana y misteriosa”. ¿Cómo recibiste esta caracterización de la poesía en el contexto de La isla que fuiste?
Efectivamente, este trabajo puede ser una muestra de la forma como un poeta curtido en el oficio, como lo es Gustavo Pereira, la caracteriza. Permanentemente hay muchos elementos que apuntan a lo profano en estos textos, no sin cuidar algunas formas y tratar siempre de evitar explicaciones excesivas que permitan mantener resguardadas las claves que le llenan de misterio y que invitan al lector a descubrirlas. La isla que fuiste está llena de belleza profana y misteriosa, sin dudas.
Estamos en un mundo cada vez más digital y acelerado. ¿Puedes decirnos qué te motiva a seguir escribiendo poesía en este presente vertiginoso? ¿Cómo ves el futuro de la poesía en este contexto?
El mundo del tener para ser intenta hacer creer a todos que el marketing es la realidad. La posverdad intenta decirte que la vida debes vivirla tan rápido como lo que se publica en X o TikTok, en las redes sociales; sin embargo, estamos obligados a respirar y caminar como lo que somos, seres humanos, hechos para vivir la vida, diseñados para vivir la vida pisando la tierra y no flotando en las redes.
Si tomamos eso en cuenta entonces, por salud mental, debemos hacer pausas saludables, ver por momentos la vida en slow motion para evitar, en el desenfreno, morir sin haber disfrutado.
Esa necesidad por vivir y disfrutar un poco mi humanidad, que es parte de la humanidad, es lo que me hace seguir leyendo y escribiendo; la necesidad de vivir es lo que me hace conectarme con la existencia creativa.
Yo creo que la lectura en papel o digital de todo tipo de textos, que en definitiva son creación humana, representan la salvación de la literatura en general y de la poesía en particular. El futuro de la poesía seguirá siendo el de la humanidad misma, en formas distintas quizás; yo creo que mientras existan sentimientos que deban ser expresados, existirá la poesía.
Aparte de escribir poesía, eres médico cirujano y especialista en psiquiatría. ¿Crees que hay un propósito terapéutico o catártico en la lectura o escritura de poesía?
Conscientemente creo que no, pero el inconsciente existe, como bien dijo Sigmund Freud. El propósito de leer y escribir textos poéticos busca más trascender la cotidianidad y el devenir tóxico de muchos momentos de esta vida que nos tocó; sin embargo, en la medida que las lecturas de poemas o el escribir textos se hicieron parte de mi vida, también comenzaron a servir de protección, de refugio, como una caverna, un recurso en soledad, que de alguna manera desde lo más profundo pudo servir para exorcizar o curar. Es aquí donde pienso que inconscientemente existe ese impulso de mi yo poético, hacia lo catártico y lo terapéutico.
La isla que fuiste, de Luis Lira Ochoa, se encuentra disponible en las siguientes librerías de Caracas:
El Mundo del Libro
Paseo Los Ilustres (Los Chaguaramos)
La Pulpería del Libro
Bulevar de Sabana Grande
Librerías del Sur
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