
La que me ama duerme lejos, en otro país,
en otro mundo,
aunque su cuerpo al lado me acompaña...
Eugenio Montejo
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La persona que protagoniza el título, anónima, eficaz desde su haber sido, es el mismo pasado que la ausencia pronostica en el resto del libro, pese a que su autor, Luis Lira Ochoa, se pasea por todos los temas. Es una palabra formada en cursivas la que nos conduce a pensar en una ambigüedad. No hay lugar —no lo menciona, pero se deja ver la sombra de una geografía humana. No hay espacio que no mire su ojo verbal. No hay sitio o tentación que no haya estado en la sensible estación de estos poemas que conforman un libro, precisamente de poemas porque ambulan por muchos temas, muchos asuntos que el lector rescata como si se tratara de voces propias de quien las toma como lectura.
La geografía, la aridez que refleja el cielo, que se hace rodeado de agua, es también la imagen de ese “quien” que es isla, que es ausencia, invisible presencia por presumible lejanía.
Hablan las primeras palabras, sin abrir el volumen, de una isla, una suerte de connotación que perfile a alguien, ese alguien que se reserva el autor y que tiene por presencia alma y cuerpo de mujer. Esa isla, ese mensaje, esa tensión que quien se sobrentiende en los textos sigue siendo, a pesar del verbo en pasado, motivación poemática, poética.
La isla que fuiste, el pretérito de un lugar humano, de ese alguien que aflora en todos los poemas desde todos los temas, porque este es un libro de poemas donde la poesía, sencilla, directa muchas veces, aforística otras veces, se encarga de elaborar todo un universo donde el alguien anónimo es motivo de revelación, de un decir poético capaz de ampliar el mundo significativo.

La isla que fuiste
Luis Lira Ochoa
Poesía
Ediciones Ko’eyú
Caracas (Venezuela), 2023
ISBN: 978-980-8036-01-5
128 páginas
2
En este libro de aventuras donde cada asunto se despliega y habla, nuestro autor no teme dejar ante el lector su disposición a descubrirse como parte de todos los asuntos que revela, que dice, porque decir desde una “isla”, desde el aislamiento hecho palabras, es significar que “alguien” está en esa “isla” aunque ésta sea una utopía, un desembarco epifánico que tiene como razón de ser una descarga emocional. Lira Ochoa así lo expresa, por ejemplo en:
Lamento que tu voz
no está en la casa
tronó mi corazón
al ver tu ausenciaentonces no eras tú
era un fantasma
quien me acompañó
todo este tiempo.
Todo este tiempo es el pasado apostado en el título, un tiempo que se arma con muchas voces que se convierten en páginas para elaborar el universo de ese “alguien” que será capaz de oír cada tema tocado, cada trozo de tiempo que esa “isla”, esa percepción humana, sin nombre evidente, ha sido motivo o constructo para este libro.
Y así, Te llevaste todo / tierra arrasada este cuerpo, dice el poema y se desliza hacia otros senderos donde al final una suerte de confesión vocacional, relacionada con la medicina, calca el carácter de quien ha escrito este libro, repito, de sencilla pronunciación, pero de profunda búsqueda desde la perspectiva de quien se sabe buceador del tiempo y de un “lugar” convertido en ausencia humana, en presencia de la memoria, en un recorrido intenso por cada vocablo transformado en poema.
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Entonces se trata de un tributo a la mujer, a la mujer/isla, a la mujer total, todo tema, a quien sin ser mencionada es rodeada de poemas por todas partes, pero también señalada desde la capacidad verbal de añadirse parte esencial de quien recrea los afectos y los hace transitar por la mirada atenta del lector.
Al decir mujer/isla se trata de la mujer/centro o mujer/tierra de un océano de afectos, “de llantos”, como afirma el autor en uno de sus deslaves poéticos.
La marea de ese enclave —isla/país— dice mucho de las ausencias, pero también del deseo de anclarse en ese trozo de afecto en el que ese “alguien” sigue siendo motivo para un poema, para la llegada de otros intentos, de otras aventuras temáticas.
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Pero la isla que fuiste, que una vez florecía, podría ser la isla mayor que flota frente a las costas de nuestro continente, frente al país, también ausente, en pasado, que se niega a ser pasado y se convierte en presencia activa. ¿Será una representación de ese “alguien”, de esa mujer que en la dedicatoria es linfa y pasión de quien escribe este libro?
Isla gente, isla tiempo, isla vida, isla poema. Isla que fuiste.
La isla que fuiste, de Luis Lira Ochoa, se encuentra disponible en las siguientes librerías de Caracas:
El Mundo del Libro
Paseo Los Ilustres (Los Chaguaramos)
La Pulpería del Libro
Bulevar de Sabana Grande
Librerías del Sur
- Huerto de lirios, de Rosana Hernández Pasquier - lunes 20 de abril de 2026
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