Saltar al contenido

Con su libro bilingüe Perros / Gossos retrata los ciclos del presente
José Manuel Sevilla: una perspectiva canina sobre un mundo nuevo

viernes 30 de enero de 2026
¡Comparte esto en tus redes sociales!
José Manuel Sevilla
José Manuel Sevilla: “He tenido que prescindir de la traducción en algunos momentos y reescribir desde el catalán, pero creo que en el conjunto no se pierde casi nada, el español y el catalán son lenguas muy próximas”.

La relación entre un hombre y sus perros articula en este libro una mirada que no se limita a lo íntimo ni se repliega en lo anecdótico. Desde escenas cotidianas —paseos, casas, viajes, objetos mínimos— se despliega un entramado donde la memoria personal se cruza con las huellas persistentes de la historia, las fronteras y las violencias heredadas. Perros / Gossos propone así una forma de lectura en la que lo doméstico se convierte en un espacio de interrogación ética y temporal, observado desde una perspectiva que cuestiona la centralidad de la mirada humana.

Publicado por la alianza editorial Letralia-FBLibros, el poemario se sostiene en un verso libre de fuerte impronta narrativa, donde los poemas avanzan como escenas conectadas por símbolos recurrentes y una voz que alterna ironía, gravedad y observación contenida. Los perros, lejos de funcionar como mero recurso metafórico, actúan como una conciencia paralela capaz de percibir aquello que permanece oculto bajo la superficie de la vida cotidiana. El resultado es un libro que enlaza biografía, memoria colectiva y experiencia contemporánea sin recurrir a subrayados ni consignas.

José Manuel Sevilla, poeta, dramaturgo y traductor español residente en Hong Kong desde 2003, ha construido una obra marcada por el cruce de geografías, lenguajes y tradiciones. En este nuevo libro dialogan aspectos ya presentes en títulos anteriores —la historia del siglo XX, la familia, el desplazamiento— con una forma expresiva que refuerza la continuidad y, al mismo tiempo, abre nuevas líneas de exploración. La conversación que sigue se adentra en las motivaciones, las decisiones formales y los vínculos personales que dieron forma a este poemario.

 

Perros / Gossos, el proyecto que cambió con su autor

—En Perros / Gossos se percibe una larga sedimentación de materiales —biográficos, históricos, simbólicos— que no parecen escritos desde la urgencia. Las voces de los perros van de lo cotidiano a lo trascendental, dialogan, reflexionan, en un ejercicio de poesía y narrativa que le da unidad al conjunto. Me gustaría que comenzáramos hablando del origen de este libro.

—Son los mejores poemas que he escrito después de The Year of the Apparitions en 2019. Han sido seis años en los que ha nacido un mundo nuevo, los primeros rasgos del cual están presentes a lo largo del libro. De repente, las paredes de nuestra habitación se han corrido hacia dentro, el techo ha bajado y el suelo ha subido, como dice Amor Towles en Un caballero en Moscú. En ese espacio vital reducido, los claroscuros de nuestra vida cotidiana han perdido distancia y contraste, de ahí las obsesiones con la verdad y la mentira, o la vigilia y el sueño.

—En varios momentos del libro se tiene la impresión de que los poemas surgen de una observación prolongada, casi paciente, del mundo y de uno mismo. ¿Fue Perros / Gossos un proyecto que se fue decantando con el tiempo o hubo un momento concreto en el que sentiste la necesidad de darle forma de libro?

Perros / Gossos ha sido un proyecto cambiante. Por un lado, he entrado en un nuevo yo, el de la veteranía, con más certeza, fortaleza y seguridad que en mis anteriores yos; por otro, el mundo se ha transformado en lo contrario, frágil, incoherente, adolescente. A medida que se iba ensanchando la grieta entre ambos, el libro iba avanzando. Nadie mejor que unos perros para observar ese divorcio y los sentimientos que provoca.

“Perros / Gossos”, de José Manuel Sevilla
Perros / Gossos, de José Manuel Sevilla (Letralia-FBLibros, 2025). Disponible en Amazon

—Tu experiencia vital —has residido varios años en un territorio culturalmente distante como es Hong Kong— te ha dado una suerte de perspectiva dual, una mirada desde el margen. ¿Cómo influyó esto en la concepción de un poemario como este, donde la idea de frontera está siempre allí, entre perros y humanos, entre perros y otras especies, y muy especialmente entre tiempos?

—La frontera es un instinto, individual y colectivo. Cuando llegamos mi esposa Julie y yo a Hong Kong hace más de veinte años pasamos una frontera probablemente única en el mundo y en toda la historia moderna: entre dos sistemas en un mismo país. Vivir aquí me ha dado efectivamente la riqueza de la distancia pero también la omnipresencia de la frontera, de la diferencia entre iguales. Por eso considero que lo que ha conseguido la Unión Europea eliminando fronteras entre países que se habían odiado y guerreado durante siglos es algo mágico para unos y sacrílego para otros. En un tiempo pasé varias veces de Berlín Oeste al Este, un auténtico viaje interplanetario, y cuando se abrió el Muro ante mis ojos fue una vivencia imborrable. Si el mar Rojo se abriera hoy ante el deseo de libertad sería considerado un acto del diablo por muchos en este momento histórico en el que hemos entrado en estampida. La frontera es uno de los conceptos por los que penetra la imponente realidad en el relato poético de Perros / Gossos.

—La elección de los perros Romeo y Julieta como narradores y protagonistas centrales evoca desde la tradición literaria hasta la observación cotidiana. ¿Podrías hablarnos del proceso que te llevó a adoptar esta perspectiva animal?

—Los poemas originales tenían un formato distinto, un conjunto con cemento de estilo pero cada poema con su propia historia cerrada. Hace unos pocos años nos mudamos a Discovery Bay, un pueblo muy especial de Hong Kong donde no hay tráfico privado, no está superpoblado y es tremendamente verde... y además tiene un paso fronterizo para recoger los permisos de los vehículos de servicio y taxis. ¡Otra vez, una frontera dentro de otra frontera! A lo que iba, Discovery Bay es también el paraíso de los perros, a veces parece que hay más que personas y hay empleos como la paseadora o el paseador de perros. Por la mañana temprano, cuando salgo para hacer ejercicio, me encuentro con muchas perras y perros a los que he observado y descubierto sus personalidades día tras día. Una inspiración muy próxima y poderosa.

 

José Manuel Sevilla: de la esperanza al pesimismo en un mismo día

—Hay en varios de estos poemas un uso muy particular del diálogo, sin comillas ni otras marcas, que me recuerda la deliciosa prosa de José Saramago. Me gusta porque le exige al lector atención y complicidad. ¿Es esto una estrategia deliberada de escritura?

—Ya que mencionas a Saramago, cuando nuestra llegada a Hong Kong me estaba leyendo Ensayo sobre la ceguera. Unas pocas semanas más tarde comenzó la epidemia del SARS; aquel inquietante libro fue una premonición de una premonición. ¿Cómo no ceder a la superstición, o no usar el más allá y la reencarnación en tus poemas después de eso? Respondiéndote, sí, es deliberado para fortificar al narrador del poema y la intimidad de la relación narrador-lector.

—Los epígrafes y el intertexto, desde la Biblia hasta el cine, así como las referencias culturales, históricas y sociales que nos hablan del Holocausto, la migración o la corrupción, surgen de forma sutil pero constante en el poemario. ¿Cómo funciona para ti este diálogo con otras obras, con otros momentos históricos, con realidades que persisten en incidir sobre nuestro presente?

—Funciona de la misma forma que en nuestra vida cotidiana en este tiempo presente, un monumental jardín botánico de déjà vus. Como el déjà vu, estas referencias externas muchas veces no las busco ni las selecciono, llegan sin ser invitadas.

—El libro es una edición bilingüe con tus poemas en español y en catalán. Toda traducción emprendida por el propio autor supone un diálogo interno más allá del trasvasamiento de una a otra lengua. ¿Qué dificultades representó para ti hacer esto que es muy cercano a una reescritura? ¿Hubo poemas, ideas o matices que se resistieron a pasar de un idioma a otro?

—Los anglófonos tienen una expresión muy popular y que no puede ser más precisa: lost in translation. En casa afortunadamente hablamos varios idiomas, continuamente echamos mano de la palabra o frase que más se acerca a nuestra idea en un idioma diferente, parecemos unos snobs. He tenido que prescindir de la traducción en algunos momentos y reescribir desde el catalán, pero creo que en el conjunto no se pierde casi nada, el español y el catalán son lenguas muy próximas.

—En unos versos hermosos de Perros / Gossos escribes: “A nuestro amo / si pudiéramos volar / le traeríamos nubes en la boca. // Si pudiéramos operar / le moveríamos el corazón al lado derecho / y así las manos que quieran romperlo / se quedarían vacías”. Hay una visión de fidelidad en esa actitud del perro hacia el amo, pero también me parece que resume uno de los núcleos del libro: la impotencia ética ante la violencia heredada. Al pensar en los temas del libro, ¿sientes esperanza o pesimismo?

—La humanidad avanza, parafraseando una conocida obra política, dando dos pasos adelante y uno atrás. Ahora estamos empezando el paso atrás, doloroso, pero como todos antes. En ese contexto, la esperanza y el pesimismo varían según el día, incluso la hora, parecemos dibujos animados. Sólo decirte que el final original del libro lo leíste y en la corrección decidí eliminar el último verso del poemario, tremendamente pesimista, y dejarlo como está, abierto a la esperanza.

 

“No hay un lenguaje que exprese mejor que otro”

—Tu obra previa, tanto poética como dramática, también ha transitado por temas como el desarraigo, la memoria histórica y el absurdo de la existencia contemporánea. ¿Cómo ha evolucionado tu obra desde títulos anteriores como Cenizas de Auschwitz y Dieciocho perros o Alicia en el catálogo de Ikea?

—Este libro es el hermano pequeño de Cenizas de Auschwitz y Dieciocho perros, otra vez los perros, y un estilo más narrativo, más ganas de encontrar trascendencia en lo cotidiano, de darle al hecho trivial el valor creador de una biografía, del ocasional toque de humor. Veo ciclos que se cierran, nací en un país dirigido por inquisidores y décadas más tarde han vuelto, no sólo en España, sino también en el que era el faro de la democracia en el mundo, o en Alemania, donde se purgó hasta las trancas el crimen del Holocausto. Yo también tengo ganas de cerrar círculos, tengo curiosidad por el próximo.

—Cuando preparábamos la edición nos presentaste la fotografía que finalmente ocupa la portada, y en ese momento nos revelaste que guarda un significado especial para ti. ¿Puedes hablarnos de esto?

—Cuando tomé la foto de la portada de la parejita de perritos curiosos e inquietos en su carrito, me pregunté cuáles podrían ser sus nombres, y los de Romeo y Julieta aparecieron instantáneamente. El punto de vista de dos perros, darles rasgos humanos y esos nombres me resultó una fórmula sencilla para dar uniformidad al libro y muy conveniente para lo que quería contar. Además, esos elementos formales se transformaron a su vez en el contenido del poemario, como si fuera una iglesia gótica. Gustosamente tuve que reescribir más de medio libro, que salió de un tirón.

—Con tantos años en Asia, sigues escribiendo en español y has labrado una producción que abarca poesía, teatro y traducción. ¿Se puede hablar de pertenencia a una tradición literaria específica en tu caso? ¿Cómo ha influido Hong Kong, tu vida allí, su cultura, en tu pensamiento?

—Hong Kong nos ha dado muchísimo, a mí y a mi familia. Mi hijo Álvaro nació aquí. Es una ciudad en la que puedes vivir perfectamente hablando inglés y lamentablemente esto te hace más perezoso para aprender el cantonés. No obstante, después de tantos años hemos llegado a conocer la cultura, no sólo china, sino otras que forman parte de la ciudad, como la hindú o la filipina. Admiro la tolerancia y la serenidad de Hong Kong. Hay un vive y deja vivir que Julie y yo llamamos “la burbuja” que encuentro ideal para poder abstraerse y crear. Hong Kong tampoco es diferente a otras ciudades que conozco bien, todas están transformándose, una perogrullada decir eso, lo singular es la velocidad que te permite observar el cambio en un lapso de tiempo muy breve como nunca antes, exceptuando las reconstrucciones posbélicas. Hong Kong pronto será otra cosa, como todo ha empezado a serlo desde la Covid-19. Sea lo que sea, hemos tenido el privilegio de vivir un momento único en la historia de la ciudad, desde el Handover hasta la pandemia.

—Además de la poesía, el teatro y la traducción, también has desarrollado un trabajo sostenido en la fotografía. ¿Qué afinidades y qué tensiones reconoces entre la mirada fotográfica y tu escritura? ¿En cuál de estos lenguajes sientes que se expresa con mayor claridad tu forma de observar el mundo?

—Las palabras están ahí esperando que las juntes, pero los eventos y la gente no, ellos se juntan y tú tienes la fortuna de que sucedan en una imagen tuya o no. Esta es la miseria y la grandeza de la fotografía. Sin embargo, en ambos casos hay genialidad y mediocridad, el no saber ver la fotografía que se ha creado ante ti, como no haber juntado las palabras de esa forma que estaba ahí y tú no has elegido. No siempre se ve la escultura inmersa en un bloque de mármol. No hay un lenguaje que exprese mejor que otro, sólo hay ojos que ven y ojos ciegos.

Jorge Gómez Jiménez

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio