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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Tres poemas

miércoles 12 de agosto de 2015
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Puentes y bagualas

Sidji nació en las orillas de la gran ciudad
A orillas del gran río
A orillas de la gran pobreza
Y del gran dique
Su cuna fue el cemento
de una de sus bases
Debió pagar por no ser
El gran rubio
De grandes ojos azules
Parecido al gran ingeniero que lo construyó
Y no sólo dividió las aguas
Sino las almas

Tuvo varias edades
De niño llegó a creer
Que las nubes provenían
de otro río celestial
más allá del horizonte
llamado Brahma

De joven se extravió
En los laberintos creados
A orillas de los conflictos
sintiendo que los muros del dique
Lo oprimían en vez de liberarlo
Y para vencerlos
Debía construir otros puentes
Ya de adulto
Comprendió que los puentes existentes
Más que unir orillas
Las limitan y dividen
Entonces
Él debía convertirse en puente
En un barquero
Que llevase las almas
de una orilla a la otra
a crear lazos en vez de diques
sobre el padre río

María Antonia
Nació en otro país
A orillas de las montañas
Quebradas y socavones
Se crio entre
Piedras, cactus,
Guanacos y chivas
Desde niña las alimentó,
Las cuidó,
Y les contó sus sueños

Aprendió los secretos del telar
Y a sus mantas y ponchos
Las viste con las imágenes de ellos

En los carnavales se suma al gentío
Y se transforma en cantora
Sus cantos son reclamos tiernos a la pacha
Un poco más de agua, tan-tan
Un poco más de río, tan-tan
Un poco más de maíz y pastaje, tan-tan

Y suele mezclarlos con otro menos tierno
De nada de mega minería, tan-tan

Los lleva de carnaval en carnaval
De piedra en piedra
Mientras sus ojos se fijan
Con ojos de vigía obsesiva
en el cielo límpido
Al avistaje
De alguna formación que anuncie
El baño de agua bendita
Que lave las heridas abiertas
En los cerros

En sus últimas prendas han germinado
una serie de imágenes
Las de un niño moreno
Conduciendo un bote en medio de un río
Que nunca habrá de conocer ni conocerá
Un bote cargado de almas en paz

Sidji, por su parte
Suele escuchar un canto ancestral
Acompañado de golpes en un parche
Que lo llama de una orilla a la otra
Un canto que lo hipnotiza
Lo guía
Y lo alimenta

 

Paradoja 1

“Lo esencial es invisible a los ojos”
—¡Elemental, mi querido principito!
deme un tiempito a que descifre la paradoja
y usted sigue preguntando el porqué de todo
Riegue su flor y dele de comer a su corderito
tenga cuidado eso sí
de dar un mal paso y caerse del planeta
recuerde que este pedacito de universo
figura en el shopping sideral
como tamaño S
hay espacio para ustedes tres con holgura
pero yo aquí sentado bajo la sombra del baobab
ya somos cinco y medio apretados
ni hablar de mi avión
que está sufriendo de vértigo ahí en el borde
encima ya está oscuro
y la estrellita se apagó
y cómo es que podemos vernos sin embargo
—¡Ahí está! ¡Es como usted dice!
A pesar de la oscuridad puedo verlos a todos
Con el corazón
Ese que tuve cuando era niño

 

Juego de palabras (oración a Mario Benedetti)

Muchos dicen
y yo también,
por qué no,
que las palabras son los ladrillos
con los que se construye la sabiduría.
Pero dicho así, a secas,
es como si necesitasen siempre
suministrarles un valor agregado
algo que las ligue.
Y eso da lugar a que me pregunte,
no he encontrado a nadie que lo haga,
si cuando bajo mil artilugios y conjuros
tratando que aparezcan,
las palabras por sí mismas
saben dónde están
y cuál deberá ser la tinta
o el papel con las que serán escritas
y dónde
y quiénes
los lectores que habrán de leerlas.
Quizás sí lo saben,
pero puede que no sean adivinas.

Por eso hermanos poetas
Oremos, oremus
no nos falten palabras para jugar
ni alquimia al que mea
oremos, oremus
por todo el oro que nos dan
antes que la muerte
desilumine el escenario
diend, finish, terminado
oremos oremus
a quién ya veremos
tal vez a Mario
querido neonato nonagenario
que con su palabra molesta
y si ya no está
que vuelva en un rato
oremos, oremus
que con sus palabras aprenderemos
cuánta sabiduría
hay en nuestra idiotez
sin que esta vez
de la suma y resta
nadie quede en la vía
amén

Daniel Noseda
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