Ave negra
Posó con manto éter la madrugada,
Cuando perdí mi cisne entre los abrojos
De mi muerte, fue desdicha embriagada.
Ha penetrado la bruma estos ojos.
No lo encuentro en la levedad del humo.
¡Condenen la ausencia ardientes ramojos!
¿Acaso ya no vendrá Mi negrumo
Ave? me perturba y de un tajo corta
El putrefacto pesar; yo lo exhumo.
¡Oh! féretro visceral que acorta
Mi vida. ¿Dónde estás cisne preciado?
Campana de añeja catedral exhorta
Vísperas, mi óbito, tiempo aletargado.
Atiende mis gritos que envejecen,
Bosques y pantanos he escudriñado.
Braman mis manos; tu vacío guarecen.
Caza rosal
La tristeza me cazó
Con mil navajas de rosas,
Mancillaron mi cuerpo,
Yo agonizaría noches enteras
Y en las lánguidas madrugadas
Penaría un velorio,
La novena dice: tres días de saquear sangre.
Demonios usureros
Venderían todo a la señora de blanco
ojos, voz, dedos, huesos apolillados,
mi lengua, la memoria y los recuerdos.
Azul
He ahí en las piedras picadas
Los lamentos
de los hombres azules.
Condenados con noche piel
cantan cromáticos blues.
La muerte olvidó morder mi herida,
Yo lo hice por ella.
- Poemas de Rocío Elizabeth Moreno Márquez - lunes 20 de febrero de 2017
- Cinco poemas - lunes 14 de noviembre de 2016
- Poemas de Rocío Elizabeth Moreno Márquez - viernes 1 de julio de 2016


