Quimérica cuarentena
En sus andanzas por las vastas llanuras de La Mancha, don Quijote antepuso la justicia a la monotonía de su existencia. Ligado a su armadura de ensueños, con lanza en ristre, enfrentó a caballeros rivales, gigantes portentosos, bandidos y ladrones; encantadores y adivinos, e incluso bestias fantásticas sucumbieron ante su honor y valentía.
En una jornada incierta, desde los encumbrados molinos, Fristón, el sabio encantador y eterno enemigo del Caballero Andante, los sorprendió al arrojarles un azote mortífero. Desbordados los límites de la cordura y la razón, don Quijote y Sancho encararon la extraña soledad del confinamiento como otra de sus aventuras: recordando viejas hazañas, soñando con futuros imposibles y uniendo fuerzas contra el nuevo encantamiento del Sars-CoV-2.
Libertad-o
Al viento gélido arrojó la Constitución, como un acto reflejo apartando la molesta paloma posada sobre su frente ancha, abierta con cinco surcos patrios. Las bisagras oxidadas de sus rodillas rechinaron con un ruido seco y centenario al descender del execrable pedestal, donde siglos atrás su verdugo Pietro Tenerani lo condenó a arrostrar, a cara y cruz, el perenne trasegar de violencia y corrupción de los dos Caínes, camuflados bajo el incesante ondear de trapos rojos y azules.
Sin prisa, sorteó las últimas escalinatas de su cuadrilátero monumento, encendió un porro que cambalachó con un mendigo por su capa y espada libertadora. Dobló la esquina, y con un gesto de desdén, exclamó: ¡Todo a la mierda!
Nobel sin paz
El “Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera”, se erigía como un faro en medio de la tormenta. Altos Comisionados del gobierno y delegados guerrilleros revoloteaban como palomas mensajeras alrededor del proceso de paz. La marea impune de concesiones tejidas al dulce compás de La Habana, levantó una oleada de malestar y desaprobación ratificados por el No del Plebiscito. “Queremos paz, pero con justicia”, clamó el pueblo. Ante los reproches generados, el líder sosegó a las masas: “Nada está acordado hasta que todo esté acordado”, dijo. Luego, se firmaría la FARC-SA PAZ.
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