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Conversación en el portal

sábado 12 de julio de 2025
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Estaba sentado, como Dios manda, a la mesa de siempre esperando a Joselito, mi amigo del alma, con quien solía desahogarme de cualquier asunto que atormentara mis sentimientos. Ese día me sentía especialmente sensible porque se cumplía un año de la partida de Gloria. Se fue como debemos hacerlo todos algún día, pero siempre pensé que una mujer como ella debería ser eterna. Alta, rubia, cuerpo escultural, modales suaves, comprensiva, parecía una diosa.

La vi en la fiesta anual de la oficina, esa en que el licor corre por doquier, los manjares son suculentos y las mujeres no lo son menos. Nos vimos a los ojos en el bar de la reunión, en el preciso momento en que ambos llenábamos nuestras copas, y el atractivo fue inmediato. Cruzamos las miradas y bailamos toda la noche. Esa relación duró dos años hasta su sorpresivo deceso una noche en que, aún no sé por qué, dejó de respirar. Llegó nuestro médico particular, una enfermera, utilizaron un montón de aparatos e inyecciones, pero no hubo manera de traerla de regreso. Murió.

En medio de mis reminiscencias, entró Joselito. Me tendió la mano, se sentó a la mesa y se sirvió un trago de la botella que había pedido. No tuve necesidad de contarle mis recuerdos, mis penas. Al verme el rostro supuso mis pensamientos, sonrió y me puso una mano en el hombro.

—Dejala ir —fueron sus primeras palabras—, ella está allá arriba, nos está viendo y sabe, como todos sabemos, deseamos saber, o intuimos, que el amor es un sentimiento intenso del ser humano hacia otra persona que le atrae y que, por eso, busca su encuentro y unión, en procura de la reciprocidad que los complete y les dé la energía necesaria para convivir, comunicarse y procrear. Ustedes siguieron ese patrón, aunque no tuvieron hijos y eso sí es lamentable, la verdad, porque en estos momentos sería la luz de tu vida.

—En el caso nuestro, el enamoramiento vino de la atracción física. Vos sabés cómo era ella. Para mí, y no sólo para mí, era la mujer más deliciosa que he visto en mi vida, no sólo por su cuerpo escultural, sino por su cultura, sus modales, la suavidad de su trato.

—Sí, la atracción física es el proceso de generación de actitudes positivas de una persona hacia otra, porque ésta posee o muestra determinadas características físicas y sexuales deseables. Es una atracción que se basa esencialmente en el interés que su aspecto físico genera en la otra persona y en el deseo sexual que es natural durante el enamoramiento. Pero la atracción sexual no siempre implica la existencia de la atracción romántica entre las personas, ya que son dos atracciones no necesariamente simultáneas.

—En el caso nuestro la atracción sexual tuvo esa vehemencia, la enorme necesidad de estar con la otra persona sexualmente. El amor en este campo suele nacer después de un largo período en el que rige la atracción sexual, pero en el nuestro surgió en cosa de seis meses.

—Vos sabés que el amor es, en su concepción más pura, el sentimiento que da origen a la formación de las parejas que conformarán familias, que con el correr de los años se multiplicarán a través de sus vástagos.

—Pero la atracción física y sexual que se siente por una persona genera expectativas sobre la posible ocurrencia de sucesos que producen placer y gratificación. En ese momento se unen la excitación producida por los deseos sexuales y la causada por las expectativas sociales aprendidas, apareciendo el estado que llamamos enamoramiento. La atracción sexual no siempre implica la existencia de la atracción romántica entre las personas, ya que son dos atracciones no necesariamente simultáneas. Pero en el caso nuestro, te cuento, hubo una fusión de ambas en poco tiempo.

—Pidamos algo de comer, porque esta conversación va para largo.

—Sí, y no me vas a convencer de que el amor por sí mismo es el que une a las parejas. Sin atracción sexual no hay amor. Sin sexo no hay parejas y si no hay parejas, tampoco hay hijos y esta sociedad se va a la mierda.

—Bien, pidamos el menú. Pero el amor, te repito, es el sentimiento que da origen a las parejas, que luego formarán familias y con el correr de los años se multiplicarán a través de sus hijos.

—La atracción sexual es primordial, te repito —más que el amor como sentimiento—, y no necesariamente implica la existencia de la atracción romántica entre las personas. La atracción sexual tiene ese ímpetu, esa necesidad, de estar con la otra persona sexualmente. El amor en este campo suele nacer, generalmente, después de un largo período de este proceso de la atracción sexual.

—También existe el amor carnal, que es lo opuesto a lo espiritual y, se me figura, a eso querés llegar vos. Este amor carnal se asocia con la lujuria y es el que se denomina placer de la carne, porque está relacionado con el goce físico. Es cuando decís, por ejemplo: “Me encantaría mantener relaciones carnales con esa mujer”, o “Siento deseos carnales”.

—No, yo sé que el amor es un concepto universal relativo a la afinidad o armonía entre individuos, y que se define de distintas maneras dependiendo de las diferentes ideologías y puntos de vista como el artístico, científico, filosófico o religioso. De manera habitual se interpreta como un sentimiento relacionado con el afecto y el apego, que resulta produciendo una serie de actitudes, emociones y experiencias. Así fue el nuestro, motivado inicialmente por una atracción sexual que desembocó en un amor irresistible, te repito, más o menos a los seis meses de iniciada la relación.

—Mirá, en el contexto filosófico, el amor es una virtud que representa el afecto, la bondad y la compasión del ser humano.

—Si hablamos en español, Joselito, la palabra amor abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional y de intimidad del amor romántico hasta la proximidad emocional asexual del amor familiar y el amor platónico. Incluso se refiere también a la profunda devoción o unidad del amor religioso. Pero nuestro amor fue a primera vista, pasional, como un volcán en ebullición. He de decirte que algunas noches aún despierto sudando, excitado, y la busco entre las sábanas. Cuando no la encuentro me entra un sentimiento como de nostalgia, rabia y desprecio por la vida.

—Las emociones asociadas al amor son extremadamente poderosas y llegan con frecuencia a ser irresistibles en los ámbitos placentero o doloroso. El amor actúa como importante facilitador de las relaciones interpersonales y, debido a su importancia psicológica, es uno de los temas utilizados con mayor frecuencia en artes como el cine, la literatura o la música.

—Desde el punto de vista de la ciencia, lo que conocemos como amor puede ser un estado evolucionado del instinto primitivo de supervivencia, que mantenía a los seres humanos unidos ante las amenazas de sus vidas y facilitaba la continuación de la especie mediante la reproducción, motivada por el deseo sexual.

—El amor, ante la diversidad de significados y la complejidad de sentimientos que abarca, hace que sea especialmente difícil de definir de un modo consistente. Aunque, básicamente, el amor es interpretado de dos maneras: una basada en la compasión y la colaboración, denominada altruista, y la otra establecida con base en el interés individual y la rivalidad, llamada egoísta. El egoísmo suele estar relacionado con el cuerpo y el mundo material y el altruismo con el alma y el mundo espiritual.

—Pero volvamos al tema. Hoy se cumple un año del fallecimiento de Gloria e insisto: personas así deberían durar toda la vida. Ser inmortales. Me siento solo, desamparado, lleno de resentimiento.

—No veo por qué. Vivió lo que tenía que vivir, lo que su destino indicaba. Porque creo firmemente que todos tenemos marcado desde nuestro nacimiento el punto final de nuestras vidas.

En un movimiento casi simultáneo, nos levantamos de la mesa —nuestra mesa— de ese bar llamado El Portal, el sitio que siempre, desde hacía tantos años, nos acogía para beber, comer, platicar, escuchar música de marimba.

Llegamos a la caja para cancelar la cuenta y, como siempre, discutimos sobre quién debía pagarla —ambos queríamos hacerlo. Al final compartimos los gastos del consumo y la propina generosa que en cada visita le dábamos a María, nuestra anfitriona eterna.

Caminamos hacia la salida y antes de salir a la calle me detuve. Tomé del brazo a Joselito y le dije:

—Pues por lo que sea, atracción sexual, amor del bueno, del malo o lo que putas se te ocurra, me enamoré de su cuerpo, me dio grandes satisfacciones sexuales, me atendió como rey, llegamos al amor entendido tal como lo hemos platicado, pero no me resigno.

—¿Por qué?

—Todavía la recuerdo. No sé si por su cuerpo, atractivo sexual, su compañía, su presencia, por el amor carnal, espiritual o lo que sea. Hace un año se fue y no debió hacerlo. No merecía eso... y yo tampoco.

Los acordes de la marimba me hicieron estremecer. Recordé todas las veces, tantas, cuando al ritmo de la marimba la llevaba de la cintura por todo el salón de baile. ¡Cómo olía su cuello, su humor, ella toda! Mis ojos se anegaron de lágrimas, los pensamientos se enredaron en mi mente dilucidando o tratando de dilucidar entre el recuerdo y la realidad. Las palabras se atragantaron en mi garganta y, moviendo la cabeza de lado a lado, como negando la vida, sólo pude balbucear con la mirada clavada en los ojos de Joselito:

—La extraño.

Antonio Cerezo Sisniega
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