Uno... (I)
LA PALABRA VA y viene hasta oscilar en la periferia de su propio vacío. Se trastorna el alter ego de la manzana en labios de Adán el jardinero del solar más allá del sol de la tarde moribunda. Emerge una nada enorme del ojo de la aguja a través del cual pasó la caravana de camellos y guías de geométricos planos descubren arcanos socavones por donde escapará el anima bendita de un señor con corbata bastón de mando chaleco y reloj de luna menguante menos el costal roto lleno de existencias en penumbras.
La rueda de Ixión gira con velocidad taquiónica y viaja hacia el pasado. Y el fuego se extingue mientras la rueda gira y gira y gira pivota voltea y vil-torce su órbita solitaria hasta toparse con un hombre sin triciclo para ramificar sus reflexiones anodinas.
Intuición.
Emoción.
Intuyen.
Se emocionan. Quedan sin palabras durante siglos venideros...
Despierta el rostro siguiente.
Sí es el rostro de él quizá de él mismo. Quizá no pero al final de él mismo... Sólo lo saben quienes viven la travesía del nervio ciático.
Caminan con tumbos. Uno salta hasta la pirámide de todos los tiempos. Otro se desvanece y otro regresa desde la cara endémica de cada raza de los espectros terrestres.
Viven.
Mueren.
Nacen, renacen y.
No lo pensó antes.
No se desastilla el devenir.
Se transforma y lo sabía y no lo imagino distinto por su actitud saltarina. Mientras saltaba de rama en rama lo supo y tiró de la manga catorce veces.
Sí.
No.
Lo pensó.
Caen hojas secas hendidos de seda y la tierra se despedaza ante cada caída.
El eje transversal del círculo vicioso se desvanece y la rotación de la tierra amarillea luego de forjarse la raíz del alma.
Un viento vegetal descansa sobre el polvo y de su silencio estalla la eternidad.
Todo... (II)
TODO SE ENTRELAZA... La acción fantasmal a distancia como la llamó Einstein: entrelazamiento cuántico. Se entrelazan energías desde una mirada o un roce hasta culminar en amor y la acción fantasmal del amor da su salto evolutivo al encarnar hijos los cuales a su vez siguen su ciclo de entrelazarse y convierten ese núcleo en una evolución sin fin.
Se entrelazan sueños en retratos visuales del subconsciente vividos de manera real o transformados por sustancias químicas donde descansan. Se entrelazan el aquí y el ahora en una incertidumbre peyorativa dada por la muerte.
Se entrelazan el día y la noche en el pensamiento incomprendido de quien no tiene dónde vivir.
Se entrelaza el mundo y el acontecer hasta conjugarse en desliz sobre la cáscara del día a día donde el tiempo se desvanece en la memoria de la hora próxima.
Faltan... (III)
Faltan 98 centímetros para alcanzar la palabra perfecta donde 1 más 1 da resultado en la imagen de las tres lagartijas habitantes del resquicio donde se fantasea la luz en ojos durmientes del búho.
Sí faltan (IV)
Falta un dedo y medio para trazar la sombra donde doce elefantes se atan al céfiro con el propósito de surgir entre cristales destrozados.
Faltan ocho parpadeos para contar el vocablo suspendido en el girasol de pétalos exangües en la víscera posterior de quien un milenio atrás se vino roca abajo para alcanzar el tallo solitario.
Colibrís sueñan domingos sin firmamento ni agua lejana...
¿Y si no...? (V)
¿Y si no falta el eco de Hera-Narciso-Zeus y Eco guarda silencio por el resto de su existencia mitológica?
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