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Cinco poemas

lunes 27 de febrero de 2017
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El flautista precario

¿Para dónde va el flautista?
voy a liquidar las ratas
que han invadido esta ciudad,
¿tiene usted contrato
para hacer ese trabajo?
pues, no es necesario,
soy amigo del honorable alcalde
¿sabe cuánto le pagará
por ese trabajo?
no: el alcalde amigo ha prometido 
pagarme una fortuna;
el flautista sube y flautista baja,
al son de la flauta, las ratas
van cayendo de cabeza al mar;
cuando la ciudad quedó muy limpia,
el flautista con su flauta
subió al castillo a cobrar su salario, 
como no tenía contrato de trabajo,
el alcalde no pagó 
el salario prometido;
cierro los ojos, no quiero saber
lo que pasará mañana 
cuando el flautista muy enfurecido
regrese con su flauta a la ciudad.

 

Mi padre

Mi padre nunca pidió 
que yo me fuera de la casa,
nunca me dijo, como a otros: 
“Eduardo, anda a buscar trabajo,
no te quedes parado en la puerta,
busca un lugar donde vivir, 
échale el ojo a las mujeres, 
haz con ellas las cosas
que todos los hombres 
hacen con las mujeres”;
nunca mi padre me dijo esas tonteras;
era un hombre muy discreto,
leía primero que yo
la cartas de mis amigas,
se reía solo de mis diabluras,
nunca me dijo nada;
el hombre cuando es hombre
debe sabe cómo se mueven los ojos,
dónde le aprieta el zapato,
sentir el tironcito en el corazón 
cuando el pez muerde el anzuelo,
y ha de saber también cuándo un pez 
se convierte en pescado;
pero mi padre 
nunca me habló de esas tonteras.

 

¿Cómo se hacen las cosas?

Un poeta muy joven
pregunta al maestro,
¿cómo se hace una buena poesía?
el viejo explica: la poesía, bueno,
cuando venga, dile, pase, pase,
no se quede en la puerta,
deja que pase,
hazla sentir que tu casa es su casa;
cuando venga el momento,
hablarás claro de tu misión en la tierra,
la tomas suavemente por el dorso,
la acercas a tu cuerpo
como si fuera algo especialmente tuyo,
dejarás que sus fibras locas vibren hasta el carajo,
como si vibraran en el cosmos,
no esperes sentir temblores ni réplicas,
la tierra satisfecha dará brincos,
se encenderán luces en tus ojos,
explosiones milenarias
te harán saber cómo nacen las estrellas;
después de hablar, de decir en círculo
tanta maravilla, como el agua,
la poesía se transforman en vino.

 

Nadie sabe lo que pasa

Hoy me siento mal, como un árbol
cargado de pueblos escondidos;
cerros, valles polvorientos;
he vuelto al lugar donde mi madre
pudo haber nacido;
un lugar extraño dicen, donde,
saltándose
lo que comúnmente se dice
de estos pueblos, aquí
los muertos no hablan;
una vez a la semana se entregan cartas;
aquí nadie ha ido al cine;
muy tarde, cuando nadie anda en las calles,
nadie sabe lo que pasa.

 

Gato

Para Eddie Morales Piña

Todo gato nuevo es limpio,
juguetón y habilidoso; por eso,
es importante poner nombres
simpáticos a felinos domésticos;
no escoja para ellos nombres ridículos,
por ejemplo, “Gato” a un gato,
porque es para un gato
como ponerle un chiste
colgando del cuello;
tampoco es bueno llamarlos
con nombres monosílabos,
nunca ha de nombrar a un gato nuevo
con un “Sí”, ni tampoco con un “No”,
para un gato nuevo no es bueno
escoger nombres abstractos, 
jamás ha de nombrarlo, por ejemplo, 
“Está bien”, o “Ven aquí”; “Gato feo”,
menos aun aquellos nombres
que identifiquen sus diabluras, 
así, suenan mal: “Gato malo”, 
“Compórtate bien”;
cuando el gato nuevo
sea mayorcito, con un nombre
mal apellidado podría confundirse; 
en ciertas circunstancias 
no sabría si le están llamando 
o le están dando órdenes;
cuando hable con un gato,
sepa bien usted 
con quién está hablando.

Eduardo Embry
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