“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Desdichado en primavera

miércoles 26 de junio de 2019

Cuando Gustavo salga por esa puerta
me quedaré solo con mis sombras
y pensaré en la borrachera de ayer
como en una epifanía
como en una vía hacia el éxito
es decir un camino hacia mí
una puerta que chirría
de huesos quebradizos
que se lamentan frente al ventanal
allí tras el vidrio sonriente
está Barcelona
abierta y húmeda
ansiosa por tragarme.

 


 

Pasar el día solo
reventar forúnculos narcisistas
mientras piensas en la inmortalidad
de viajes sin retorno
pasar el día rezando a una pantalla de trece pulgadas
mientras con el rabillo del ojo
mides las pulsaciones de la ciudad
un poco perplejas de tenerte aquí
despiadadas en sus aromas y sus vientos
y en sus fríos y en sus ruidos
es tan perfecta allí tras los cristales
como una impúber chiquilla
que te estruja los sesos
ya no piensas sino en conquistarla
así no sea más que con la carne desatada
pasar el día solo
tratando de construir algo
sin que tus dedos se burlen del zopenco
algo que te alivie
del trineo que nunca tuviste
y que ahora se te mete en las entrañas
pasar el día solo
nostalgiando todo aquello
que hace cinco meses detestabas
pasar el día solo
y la tarde nublada de alma
abres la boca
y sólo entra el hielo de tu aliento
¡y para colmo está lloviendo!
¡qué ciudad hermosa!
hace daño hasta en los codos
tanta majestad hierática
¿dónde está el sol
que hinca en el cuello
sus afilados dientes?
¿dónde?
¿dónde el hierbajo vibrante
que se seca en el asfalto?
¿la piel que se abre
sollozando de placer?
¿la calle de silencio henchido
que reverbera su aliento fresco
en el canto de tu oído?
pasar el día solo
con el llanto entre los dedos
y la sonrisa fija en el recuerdo
como el crisantemo que se duerme
para no despertar.

 


 

Ya estamos otra vez como al principio
ya estamos tañendo campanas
bailando en rojo como si la vida se fuese a resolver
como el águila meando el lago
he venido a estas tierras cocidas a fuego lento
la huida ha sido exitosa y acertada
y sin embargo me vuelvo a conseguir conmigo
ya estamos gritando por dentro
¿alguien escucha?
no quiero describir todo esto que veo
digo: duermes para suicidarte
un poco cada noche y parte del día
para renacer de nuevo en el mismo gris
y eso que ha llegado la primavera
te escondes en estos versos canalla
porque no tienes elección
morirías si no lo hicieras
y luego está el Mediterráneo
que es una presencia festiva

pero también una lágrima fría
y espesa en recuerdos
que se enroscan como brazos suplicantes
y las lágrimas chillan y devoran palomas
y arden como luciérnagas
que alumbran sólo oscuridad
desde aquí Barcelona es un manto dócil
tanta mansedumbre asusta
porque de noche es un lobo
trinando por dentro su acechanza
hermoso peligro
pero para qué preocuparse
uno va tirando
haciéndose el loco con esta bella vieja
preguntando a las piedras sin esperar respuesta
y ella sigue allí esperando
esperándote
¿irás?
¿algún día?

 


 

Árbol de cuerdas
telaraña de juegos
sobre la arena
tierra de sol
y más allá el mediterráneo con sus muertos
encabritado y hermoso
y el solo camina
mete los pies en al agua
y los huesos le estallan
es tan feliz el solo
es tan ¿cómo decirlo?
desdichado en primavera
con sus ojos de ganso
y su sonrisa triste
el solo se miente
hay una casa que lo jala
su fuerza es la nostalgia
el solo mira la vejez de las cosas
no sabe el pobre que es un espejo
va tan cabizbajo en su euforia el solo
que no ve las tetas que florecen en la arena
y sin embargo tiene una erección
tan solitaria como él.

 


 

Y en el arrancón de la mañana
he visto el sol que se espabila
y parece gritar en silencio
todo el odio de la luz
pues bien
me he ido a la avinguda Catalunya
allí en donde las cacatúas se evaporan
y un señor me prueba una chaqueta de 300 euros
que no compro
porque me queda grande el precio
y recuerdo el océano de nueve mil horas
que crucé sin pensar
dudando de su profundidad
y de sus bellas golondrinas
que se ahogan como cuchillos
y puestos a pensar
no sé qué hago yo aquí
entre fríos bochornosos
y pájaros que no conozco
entre estos bellos carrers que me aplastan
y estos laberintos de historia que no es la mía
¿a dónde voy?
¿por qué me pierdo si sólo hay un camino?
¿por qué sufro si es inevitable vivir?
¿Por qué esta prisa si el destino es siempre el mismo?
¿por qué filosofo si no se me da bien?
regreso la chaqueta a su dueño
y salgo a la avinguda Catalunya
ese mar plácido del norte
con sus viejitos marchitándose al sol
con sus cochecitos y sus bebés
empujados por madres salobres
envueltas en ese humo antipático
y camino que es lo que le queda al pobre en todos los sentidos
y no dejo de notar que las sombras de los árboles me sonríen
y los versos se alargan a mi paso como mentiras piadosas que me arropan
qué listas que son las aceras en este país
lo digo para cambiar de tema
y tomar el control de este poema tan majo
y poder decir de una puta vez
que me duelen los pies
que mi estómago está triste
que mis hombros se hunden en una dulce cosquilla
que la vista la mía es un estupor de añoranzas
que mis huesos tiemblan
que mi sonrisa calla
que mis oídos sólo escuchan lo que les conviene
y no es nada bueno
en fin que soy yo
caminando por la avinguda Catalunya
una tarde de verano
¿o una mañana?
como si no fuera conmigo la cosa
alucinado y tieso
pero con los dientes limpios.

 


 

En mi rincón del mundo
allí en donde los pájaros retozan con el aire
la simiente madre selva se deslinda del oprobio
y me río un poco de todo esto que retumba
en fin que hace frío y calor en el hipotálamo
hace una especie de desvencijada soledad
en la cuenca de ojos brillosos brumosos rumorosos
y para mí que ya no camino la carretera parece un latigazo
y hay unas nubes claro pertigando en el azul castellano
me dijeron no hace mucho pero ¿qué es mucho? ¿o poco?
que siseo cuando embrutezco y los colmillos se afilan
debe ser por la lejanía que hinca estos hombros de viejo
ya el sol desteta de nuevo espeta un glaciar blanquísimo
ya se van a reír mis huesos del centro del dolor
o crujir que es lo mismo pero descifrado por un dios paleto
creo que la bruma me enaltece y que la lluvia me agranda la carótida
pero este es un país de secos ramalazos y polvos sacrosantos
así que toca beberse el agua de la nevera
y rezar por los tullidos que se arrastran por el suelo.

 


 

Recuerdo una cinta plateada
sobre el lomo de un cerro
un morichal orgulloso
en el centro del aire.

Recuerdo dos círculos de asfalto
escarbados de flores
un trazo de golondrinas
visitando el viento.

Recuerdo un descenso de carruchas
sobre grietas grises
una guerra de piedras
en tierra de nadie.

Recuerdo llamas lejanas
llamando a la noche
una cortina de lluvia
buscando el sol.

Recuerdo melodías lejanas
melancólicos suspiros
la canción del heladero
en las tardes tristes.

Recuerdo los zamuros solemnes
las alas extendidas sobre antenas de televisión
el relámpago lúcido de la tormenta
el trueno de Dios sobre las montañas.

Recuerdo dos mil metros verdes y verticales
vigilando mis pasos y mis traspiés
el gusto del mango colgado de las ramas
los mamones rescatados en ascensos imposibles.

Recuerdo cada suspiro de mi padre
cada tos de mi madre
el ladrido de Golfi
el pelaje de Kaiser.

Recuerdo súbitos arrebatos del cielo
rojos atardeceres en el fin del mundo
el lamento del afilador
las irrevocables tardes de domingo.

Recuerdo la gorra de capitán
que era mi casa
los ventanales luminosos
las enredaderas en las paredes.

Recuerdo un temblor de paredes
en la noche boca arriba
una boda vacía
unas miradas suplicantes.

Recuerdo las papas fritas de la abuela
sufriendo en el aceite hirviendo
las manos tembleques del abuelo
que no podían terminar la sopa.

Recuerdo la canilla rota sobre la cabeza
(la cara asombrada y divertida de Manuel)
las cervezas sobre la mesa
y tras el papel secante.

Recuerdo el alucinado chillido de las chicharras
la luz blanca del sopor
el mundo abierto de par en par
la espera de lo que no llegó.

 


 

La casa se ha ido
y ya no vuelve
ya no escucha mi llamado
mi sollozo nostálgico
se ha ido
ya ni los recuerdos hablan
el ventanal de golondrinas se desdibuja
la hemos abandonado
hemos abandonado sus silencios
sus esquinas ya no acarician
su piel roja y blanca ya no cobija
la hemos abandonado la hemos dejado
¿qué avaricia nos ha llevado a esto?
¿qué desesperación?
¿cuál terror nos ha estrangulado?
¿cómo hemos llegado al punto de disolución?
ya no se podía cruzar una calle
ya no éramos capaces de hablar entre nosotros
nos odiábamos como perros de pelea
marcábamos territorios que eran intransferibles
cotos cerrados que olían a muerte e ignorancia
los días se llenaron de retórica y arengas
de multitudes vociferantes
las noches se llenaron de humo y perdigones
de silencios y soledad
los días pasaban
y solo nos reconocíamos en aquello que detestábamos
y así la abandonamos
nuestra casa nuestro hogar nuestro refugio
las raíces de las que mamábamos
la dejamos atrás
fracasamos como humanos
y perdimos nuestra única verdad
el lugar santo que nos hizo quienes fuimos.

 


 

Soy la noche incrustada en la niebla
la mesa que sueña con dioses
la cama que cruje sobre la mariposa
soy el huérfano de la rosa
la pintura que eyacula
el río que llora golondrinas
soy un pájaro muerto que vuela en círculos
la cámara silenciosa que muerde el cielo
el encuadre agobiado que se aleja
soy el dedo roto que me acusa
la grasa acumulada
las manchas en la piel como cráteres de fuego
el dolor y la rigidez son mi sueño
hoy llueve en Cerdanyola
es una lluvia lúcida
las nubes no mienten en casos como este
son negras y no tienen prisa
me alegra estar de este lado
y me entristece no estar de aquel.

 


 

Me retiro sintácticamente
aperturo la cuenta de la primavera
abono suspiros a la noche y a sus lobos
debito trazos de sangre y cielos de lluvia
se desnudan planillas con desvaríos
sólo camino mirando mis pies
el sendero es de asfalto y mugre
y se extiende hasta la muerte
los árboles gritan sobre los coches
el viento lucha contra muros de otros tiempos
una avioneta frente a mi ventana
grita y ríe con el sarcasmo del aceite
transfiero sueños en azoteas frías
presto lo que no tengo
con la esperanza de recibir esperanzas sin intereses
los impuestos se quedan con mis huesos
declaro que mi corazón está seco
y que por mis venas corre una hiena sedienta
judicialmente soy el abono de mis penas
la ley de los escombros me señala
y retumba sus colmillos
como si fueran rejas eternas
yo no iré a ningún sitio
las gaviotas robarán lo que quede de mí
entre graznidos y cagadas
si ahora supiera qué hacer
lloraría entre cuatro paredes
lloraría por la misericordia de los muertos
lloraría sin interrupción con el ánimo del vencedor
y me despediría del sol con una reverencia
pensada como un refugio para la vida.

 


 

Se me ha hecho tarde
he llegado tarde
el peso de mis días me ha retenido
alguna vez fui joven y alucinado
alguna vez
tal vez en otra vida
me impuse la locura
bebí de los impulsos fulminantes
habría sido capaz de cualquier cosa
pero no lo sabía
ahora ya no
se me ha hecho tarde
ahora voy detrás de aquel quien fui
pero despacio
después de todo no lo voy a alcanzar
envejezco con la mayor dignidad posible
lo intento lo juro
es cuestión de tiempo ya
los pájaros ya no se acercan
la soledad se ha enraizado en mi costillar
se empecina en su labor oscura
yo la dejo
en el fondo es mi amiga
la última que va quedando
al menos tendrá la delicadeza de morir conmigo.

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