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De Milo de Angelis: Escena muda

martes 17 de julio de 2018
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Milo de Angelis
Milo de Angelis (Milán, 1951).

Scena muta

Ci teniamo vicini
all’urlo, mentre passa il dodici
e l’attimo separato
dal suo vortice resta qui, nel cuore
buio dell’estate, nell’annuncio
di una volta sola. Tu
non ci sei. Resta la tua assoluta
voce nella segreteria, questa
morte che non ha luogo.

*

L’essenza della carne ferita
vagava tra due muri,
l’amore usciva
dal presente e il lenzuolo
dei volti era lì, ed era cemento
tra le dita ed era buio
tutta la luce era chiusa
nel petto, tutte le parvenze
della rosa, tutta la forza
dell’ora persa.

*

Sotto i cavi sospesi
chiedemmo una costanza,
tra gli allucinogeni chiedemmo
di sapere il codice terrestre,
il canto sotterraneo che bussava
alle vertebre.
…………….Vattene
nulla morente,
vattene ferita
dei minuti che tornano qui.

*

Dove ondeggiava il sangue, dove il perfetto
insieme era più nostro, c’è l’ombra
del geranio, le sostanze crocifisse,
un metro d’asfalto e di nulla
e il respiro è d’asfalto, le labbra d’asfalto,
il silenzio e l’andarsene
sono d’asfalto. L’ultimatum, anche quello,
ce l’ha dato l’asfalto, l’asfalto.

*

Un improvviso ci porta nel dolore
che tutto ha preparato in noi, nell’attimo
strappato al suo ritmo, nel suono
dei tacchi, nel respiro
che si estingue: era un pomeriggio
d’agosto tra le ombre della tangenziale,
il nostro niente
da dire, filo di voce, scena muta.

*

Un istante della terra,
uno stare con le cose,
bene mattutino che si offre
e si ricorda, dimora
trovata nel tumulto: un tempo
che capivi a mano a mano, lente
costruzioni a mano a mano, calendario
terrestre. Non so poi
cosa è accaduto, cosa
è accaduto, amore mio, come
mai, come mai.

*

Eri l’ultima
donna della vita, eri il temporale
e la quiete, il luogo
dove la luce è insanguinata
e il sangue fiorisce: pochi minuti,
pochi metri, sempre lì,
nel cemento che parla, nella città
degli amanti, nel silenzio
dei lavandini, il bacio
avvenne
e noi non abbiamo
voluto più uscire.

Si muore così, all’ingresso
di una scuola, un cerchio perfetto.

*

Lungo una strada di Roserio
e di ombra, cammino, resto accanto
a te, ai tuoi sandali
che l’asfalto bruciava, l’asfalto
di ogni estate, l’asfalto
che penetra nel seno, finché appare
la ferita, finché la vista
è silenziosa come la sua fine.

*

Noi che abbiamo conosciuto
il cuore di ogni giorno e il cuore senza età,
l’idea che illumina la carne,
la sapienza delle misure
e il lampo, noi ci lasciamo
qui, in due metri di cemento, con un atto
di presenza, un battito
estivo, uno scambio di persona.

 


 

Escena muda (traducción al español)

Milo de Angelis
Milo de Angelis (Milán, 1951).

Nos mantenemos cercanos
al grito, mientras pasa la doce1
y el instante separado
de su vértice permanece aquí, en el corazón
oscuro del verano, en el anuncio
de una sola vez. Tú
no estás. Queda tu absoluta
voz en el contestador, esta
muerte que no tiene lugar.

*

La esencia de la carne herida
vagaba entre dos muros,
el amor salía
del presente y la sábana
de los rostros estaba allí, y era cemento
entre los dedos y era oscuridad
toda la luz estaba apagada
en el pecho, todas las apariencias
de la rosa, toda la fuerza
de la hora perdida.

*

Bajo los cables suspendidos
pedimos una constancia,
entre los alucinógenos pedimos
saber el código terrestre,
el canto subterráneo que sonaba
en las vértebras.
……………….Vete
nada que muere,
vete herida
de los minutos que regresan aquí.

*

Donde ondeaba la sangre, donde el perfecto
estar juntos era más nuestro, está la sombra
del geranio, las sustancias crucificadas,
un metro de asfalto y de nada
la respiración es de asfalto, los labios de asfalto,
el silencio y el marcharse
son de asfalto. El ultimátum, también aquello,
nos lo ha dado el asfalto, el asfalto.

*

Un imprevisto nos conduce al dolor
que todo ha preparado en nosotros, al momento
arrancado de su ritmo, al sonido
de los tacones, a la respiración
que se extingue: era una tarde
de agosto entre las sombras de la ronda,2
nuestro nada que decir,
hilo de voz, escena muda.

*

Un instante de la tierra,
un estar con las cosas,
bien matutino que se ofrece
y se recuerda, demora
encontrada en el tumulto: un tiempo
que entendías poco a poco, lentas
construcciones, calendario terrestre.
No sé qué pasó luego, qué
pasó, amor mío, por qué,
por qué.

*

Eras la última
mujer de la vida, eras el temporal
y la quietud, el lugar
donde la luz está ensangrentada
y la sangre florece: pocos minutos,
pocos metros, siempre allí,
en el cemento que habla, en la ciudad
de los amantes, en el silencio
de los lavabos, el beso
llegó
y nosotros no quisimos
salir más.

Se muere así, a la entrada
de una escuela, un círculo perfecto.

*

A lo largo de una calle de Roserio3
y de sombra, camino, me detengo
junto a ti, junto a tus sandalias
que el asfalto quemaba, el asfalto
de cada verano, el asfalto
que penetra en el seno hasta que surge
la herida, hasta que la vista
se vuelve silenciosa como su fin.

*

Nosotros que hemos conocido
el corazón de cada día y el corazón sin edad,
la idea que ilumina la carne,
la sabiduría de las medidas
y el relámpago, nosotros nos dejamos
aquí, en dos metros de cemento, con un acto
de presencia, un pulso
estival, un intercambio de persona.

Reinhard Huamán Mori
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Notas

  1. Se refiere a la línea de tranvía número 12 que va desde el barrio Roserio hasta la Viale Le Molise, en Milán.
  2. Autopista o vía de evitamiento que circula alrededor de una ciudad.
  3. Uno de los distritos de Milán, parte de la Zona 8 de dicha ciudad.
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