En inesperada decisión, el premio de narrativa
Casa de América 2003 fue declarado desierto tras la reunión del jurado, celebrada la segunda semana de
marzo en la sede de la institución. Los jueces adujeron que, aunque en los 457 manuscritos recibidos hubo
textos con evidente ambición literaria, los niveles de calidad exigidos por el premio no fueron cubiertos.
Relatos de España, Argentina, Estados Unidos, Chile y otros países fueron revisados por Héctor Abad
Faciolince, ganador de la primera edición del premio; Adolfo Ortega, editor de Seix-Barral; Anna María
Moix, escritora; Eduardo Becerra, profesor de literatura hispanoamericana de la Universidad Autónoma de
Madrid; Anne Marie Metailié, editora de Metailié, y los secretarios, con voz pero sin voto, Anna-María
Rodríguez Arias, de Casa de América, y José Huerta, de la editorial Lengua de Trapo, que se encargaría
de la publicación del trabajo ganador.
Según los organizadores del certamen, el número de participantes, que aumenta con cada edición, es un
indicador importante para afirmar su reconocimiento entre la comunidad de escritores hispanoamericanos,
aunque no es un factor determinante del rigor deseado.
Para Adolfo Ortega, de Seix-Barral, "el Premio Casa de América está orientado a nuevos talentos,
por lo que la exigencia es máxima. La decisión de dejarlo desierto honra al premio, a la institución que
lo convoca y a la editorial que está a cargo de su publicación". Por su parte, la escritora Anna
María Moix dijo que la decisión tomada "es triste pero es conveniente y debería pasar más a menudo,
porque se ha abusado mucho de los premios".
Eduardo Becerra, profesor de literatura hispanoamericana de la UAM y único miembro del jurado que ha
participado también en las anteriores ediciones, declaró que "con la convocatoria del premio se asume
un riesgo. Hay que premiar la calidad alta". En este mismo sentido, Anne Marie Metailié, editora de
Metailié, opinó que el resultado es "una prueba de exigencia literaria". Javier Azpeitia,
subdirector de Lengua de Trapo, reflexionó sobre la necesidad de "plantearse el éxito a largo plazo.
Habría que contagiar a los demás premios, no se quiere contribuir a la edición de más libros".